¿A partir de qué edad se puede otorgar la custodia compartida?

La custodia compartida trata de fomentar el que ambos padres estén presentes en la vida del menor. Estos comparten durante la semana varios días con su hijo o hijos, por lo que el desapego no es tan abrupto como si la custodia la tuviera uno solo de los progenitores.

La idea de esta figura legal es que el menor tenga una vida similar a la que tenía antes del divorcio. Todo lo que se hace debe tener como meta el interés del menor, para que este y su salud psíquica y física sufra el menor daño posible.

La opinión mayoritaria de los psicólogos, es que la custodia compartida no debe otorgarse cuando se trata de niños menores de 7 años ya que esta es una etapa complicada en la vida del menor, y por lo tanto se deben preservar al máximo sus ritmos de asimilación.

El hecho de que un menor viva determinados días con su padre, y otros con su madre, hace que este no termine de asimilar la separación de sus padres, y la nueva situación familiar creada.

¿A partir de qué edad se puede otorgar la custodia compartida?

En este contexto el niño puede que tenga un enorme sentimiento de culpa al no saber qué es lo que pasa con el nuevo estatus creado y tener que cambiar frecuentemente de domicilio.

Sus hábitos y costumbres pueden romperse de una manera brusca produciendo en el menor una gran sensación de inseguridad.

Según algunos psicólogos, la custodia compartida puede suponer un factor más de conflicto. De 0 a 6 años, lo ideal es que el niño viva con su madre, debido a la dependencia natural que el pequeño tiene con la misma.

Por eso es necesario que transcurra un período de adaptación, que este asimile la nueva situación familiar, que la comprenda y la interiorice.

Una vez que la referida etapa está cumplida, entonces si procede la custodia compartida, si así ambos progenitores lo acuerdan o el Juez lo decide.

Con la custodia compartida se puede desarrollar más favorablemente la integración del menor con ambos padres, fomentándose de esta forma la cooperación de los mismos, en beneficio de los pequeños.

El problema que plantea la custodia compartida en relación con los menores es la adaptación del pequeño, ya que este debe mantener un contacto permanente con la figura que tenía mayor apego, a fin de conseguir una mejor adaptación, teniendo en cuenta que el ritmo de asimilación de los conceptos no es el mismo que un adulto. Visitar Abogados

Hay que señalar que en muchas ocasiones que los menores con edades comprendidas entre los 0 a 6 años viven la separación de sus padres como un gran trauma, por lo que será necesario un tiempo prudencial de adaptación para poder afrontar con garantías de éxito la siguiente etapa familiar de custodia compartida.

En la actualidad existe una tendencia natural consistente en ir aumentando de forma progresiva el régimen de comunicación de los padres con los hijos, pero atendiendo siempre al interés superior del menor, y tratando de adaptarlo a la disponibilidad horaria del mismo.

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