Abogado Negligencias Médicas Zaragoza, cuenta con letrados expertos que le ayudarán en la valoración de su caso determinando las posibilidades de éxito y un completo estudio de su situación tanto desde el punto de vista jurídico como médico.a

Abogado Negligencias Médicas Zaragoza

¿CUÁNDO EXISTE UNA NEGLIGENCIA MÉDICA?

En principio es necesario aclarar que no toda Negligencia o Error médico puede concluir en un resultado exitoso para el reclamante, ya que para que exista esta deben existir 4 requisitos:

  • Que exista un error o fallo en el acto médico.
  • Que se produzcan consecuencias dañosas en el paciente como resultado de la mala praxis médica.
  • Que se pueda demostrar que existe una relación de causa efecto entre la actuación negligente y los daños producidos en la víctima.
  • Que se hayan omitido todos o parte de los protocolos médicos existentes dentro de cualquier especialidad generando un resultado dañoso en el paciente vulnerándose de esta forma la Lex Artis médica.

LAS NEGLIGENCIAS MÉDICAS O ERRORES EN ESPAÑA

Los actuales recortes presupuestarios en España y que influyen negativamente en la prestación de los servicios sanitarios han provocado un aumento considerable de las denuncias por negligencias médicas, generando consecuencias muy negativas y en algunos casos muy graves para los enfermos por la falta de medios personales o de otro tipo existentes en nuestros hospitales.

Es evidente que la disminución del número de camas, eliminación de ambulatorios, falta de medios personales como médicos y sanitarios o cierre de quirófanos provoca una disminución de la calidad sanitaria que debe recibir el paciente.

Dentro de todo este caldo de cultivo se generan numerosos errores sanitarios con la consiguiente pérdida de oportunidades de curación para el enfermo.

¿CUÁLES SON LOS ERRORES MÉDICOS MÁS FRECUENTES?

Entre los principales se pueden citar los siguientes:Abogados Negligencias Médicas Zaragoza

  • Errores de diagnóstico. Dentro de este apartado pueden encontrarse tanto las demoras en la realización de un diagnóstico concreto como los supuestos de falta de este. Esta situación, puede ser considerada como la negligencia más usual.Cuando este error causa un daño en el paciente bien por agravación de la enfermedad o por haberse producido el diagnóstico de certeza tardíamente, es más que probable que nos encontremos ante una negligencia médica.
  • Ausencia de información correcta a la víctima o falta de consentimiento informado. Por tal consentimiento no se debe entender la simple firma de un documento presentado al paciente al iniciarse un tratamiento o tener que practicarse una intervención quirúrgica ya que el enfermo deberá conocer la posible existencia o no de otras alternativas, conocer los riesgos a los que se somete, firmar el documento o prestar su consentimiento oral después de haber entendido con absoluta claridad conceptual a qué situación se enfrenta.
    En los supuestos de Cirugía estética o cosmética siempre se exigirá un plus de responsabilidad al médico actuante ya que los pacientes se someterán a estos tratamientos siempre de forma voluntaria, no están sujetos a ningún tipo de riesgo vital, sino a una mejora de su autoestima, y los Tribunales de Justicia entienden que este consentimiento debe ser mucho más riguroso y detallado.
  • Retraso en los tratamientos. Cuando un paciente no es atendido de inmediato ante un problema serio se puede generar el riesgo de la aparición de nuevos problemas o incluso avanzar la enfermedad hacia estadios que hagan imposible la curación.
    Los retrasos en el tratamiento se suelen producir por haberse omitido las pruebas, controles o comprobaciones necesarias y preceptivas según los estándares médicos.En algunas ocasiones, las tardanzas en el tratamiento en situaciones como pueden ser los infartos, ictus cerebrales u otro tipo de problemas urgentes, aunque sea solo cuestión de minutos u horas pueden producir resultados muy graves para la víctima y en algunas ocasiones producirse situaciones fatales.Estas demoras pueden producirse bien por falta de personal, por error de diagnóstico o por falta de análisis de la situación de una forma correcta y según los protocolos médicos.La dilatación o retraso en el tratamiento tiene su base en una atención sanitaria defectuosa, siendo esta mucho más relevante que la propia lesión de la víctima, pudiendo ser considerados como fracasos médicos y deficiencia en los procedimientos.

    En estos casos no se ejecuta algo que parece claro y obvio según los protocolos médicos o se realiza de forma desordenada y de forma equivocada.

  • Errores en la anestesia. Sin la intervención de los anestesistas no se podrían realizar cantidad de intervenciones quirúrgicas que son actualmente frecuentes y no entrañan gran dificultad.
    La administración de los fármacos sedantes debe ser individualizada para cada paciente tratando siempre de reducir al mínimo el dolor y la angustia al encontrarse el enfermo adormecido o inconsciente.Cuando son errores evitables puede considerarse que ha existido una negligencia médica.Ordinariamente suelen ser fallos de equipo pero también pueden producirse por una incorrecta lectura de la Historia Clínica del paciente y conllevar una administración del fármaco bien sea por exceso o defecto, es decir, una cantidad inferior a la debida, pudiendo provocar un sufrimiento innecesario que cause un gran dolor físico como un intenso estrés emocional o superior a la necesaria con efectos negativos.No informar al paciente de que no debe ingerir comida o líquidos antes de una intervención quirúrgica, usar equipo médico defectuoso, la falta de administración de oxígeno durante la cirugía o simplemente dosis inadecuadas puede provocar graves problemas a la víctima
  • Errores en el postoperatorio. Cuando no se controla adecuadamente la evolución del paciente en el proceso postoperatorio, pueden suceder complicaciones que pueden ir desde las leves a las muy graves.En la actualidad, el mayor riesgo para un paciente intervenido quirúrgicamente no es la propia operación, sino más bien el periodo posterior a la cirugía denominado postoperatorio.Si no se produce una atención médica adecuada y continuada tras la operación pueden producirse infecciones en la sangre, denominadas como shock séptico por la cual el torrente sanguíneo se encontrará gravemente contaminado y en muchas ocasiones envenenado, pudiéndose producir una desestructuración o deficiencia de determinados órganos esenciales para la vida hasta la muerte del paciente. La existencia de virus en los quirófanos puede provocar graves infecciones si el hospital no mantiene la seguridad apropiada y la asepsia necesaria.

    Igualmente se pueden producir graves retrasos en la cicatrización cuando no se realiza una vigilancia adecuada del paciente o las pruebas y análisis necesarios en su evolución.

  • Transfusiones sanguíneas, lesiones de nacimiento, bien por falta de oxígeno al cerebro del nasciturus, o por mala utilización de las técnicas médicas más frecuentes en el nacimiento de un bebé.
  • Servicios de urgencia con defectuosa o tardía prestación de la asistencia sanitaria.
  • En las intervenciones de cirugía estética, no cumplir con los objetivos prometidos.
  • Olvidarse del instrumental empleado en las operaciones de cirugía dentro del cuerpo del paciente.
  • Radiación excesiva.
  • Cirugía en el paciente equivocado.
  • Cirugía en un órgano equivocado del paciente.

¿CUÁL ES EL PLAZO PARA RECLAMAR?

Cuando la negligencia médica se ha producido en un hospital perteneciente a la red pública de la sanidad española, ya se trate de hospitales o centros de salud dependientes de las Comunidades Autónomas, la víctima de la negligencia médica dispondrá del plazo de un año a partir del momento en el que se le ha dado de alta o bien cuando se han estabilizado las lesiones.

En el supuesto de que tengamos que reclamar por supuesta responsabilidad de clínicas privadas o no sujetas al sistema público, el plazo para reclamar la responsabilidad extracontractual es igualmente de un año.

¿CUÁLES SON LAS VÍAS PARA ACTUAR FRENTE A UNA NEGLIGENCIA MÉDICA?

Cuando se trata de prestaciones asistenciales dentro del sistema público de la Seguridad Social, lo más conveniente será iniciar la petición de reclamación previa con un expediente administrativo en el que se formule la reclamación por responsabilidad patrimonial de la Administración del Estado.

Hay que destacar que los departamentos de salud de las distintas autonomías tienen contratados un seguro de responsabilidad civil para cubrir las negligencias y errores que pueda cometer su personal sanitario.

Cuando por el contrario se trata de centros privados o clínicas, lo más prudente sería utilizar la vía civil.

Igualmente podrá utilizarse una demanda frente a los Tribunales de la Jurisdicción Social, la cual tendrá el beneficio de una mayor rapidez y total gratuidad, teniendo por el contrario el obstáculo de que la indemnización posiblemente sea menor y una menor profundidad en el estudio de su caso.

La vía penal únicamente deberá utilizarse para los casos muy graves o simplemente para la obtención del historial clínico completo cuando este nos haya sido denegado.

La gran mayoría de los casos interpuestos en la vía penal concluyen con la  no existencia de infracción penal por lo que siempre deberemos de acudir una vez archivado el asunto a la vía civil o contenciosa administrativa.

Los informes forenses emitidos por los Juzgados de Instrucción suelen concluir en más del 90% de las situaciones en que no existe negligencia o error médico, en cuyo caso siempre podremos solicitar un peritaje contradictorio al no estar de acuerdo con el emitido por el forense oficial.

¿QUE ES LO PRIMERO QUE DEBEREMOS HACER ANTE EL POSIBLE ERROR MÉDICO?

Lo más prudente y rápido será interponer una queja ante el propio centro sanitario en la Unidad de Atención al Paciente, igualmente deberá dirigirse escrito a la Consejería de Sanidad correspondiente a la Comunidad Autónoma en la que se encuentre el enfermo, exponiendo los hechos y señalando cual es el nombre, DNI y dirección del paciente, dejando constancia de que se procederá a reclamar en la vía judicial cuando no se de una contestación que sirva para esclarecer los hechos y determinar las causa.

¿Qué sucede con las reclamaciones a los Centros Privados?

En estos casos será necesario dirigir escrito al director del centro, y si la respuesta que le dan no resulta satisfactoria deberá acudir a la Consejería de Sanidad de su Comunidad, ya que en la mayoría de los casos, los centros privados tienen establecido un concierto con la Sanidad Pública, y la relación contractual suele ser a través de un Seguro Sanitario, al tratarse en muchas ocasiones de centros concertados.

En idéntico sentido, se deberá actuar con las Clínicas Privadas que no tengan ningún tipo de concierto con la Seguridad Social.

¿CÓMO SOLICITAR EL HISTORIAL CLÍNICO COMPLETO?

Para la consecución del mismo, deberá dirigirse escrito a la unidad de Quejas y de Información al Paciente existente en todos los Hospitales Públicos de la Sanidad Pública.

En el escrito deberá hacerse constar nombre, dirección y teléfono de la presunta víctima solicitando la totalidad de la Historia Clínica debiéndose aportar un original del escrito y una copia en el que deberá constar el sello del Hospital y la fecha de entrada en el Servicio Administrativo.

Cuando se trate de hospitales concertados con el Sistema Público o Clínicas Privadas, deberá actuarse de forma idéntica.

El historial médico deberá ser certificado y compulsado por el Secretario del Hospital correspondiente cuando este sea público haciéndose constar que coincide bien y fielmente con los documentos originales que permanecerán en el Centro Hospitalario.

Se trata de una fe pública administrativa que garantiza la utilidad y pureza del procedimiento.

No obstante, antes de solicitar el historial, siempre se debe consultar con un abogado para determinar cuál es el momento idóneo en el que se debe realizar la petición ya que en muchas ocasiones un momento no oportuno puede alertar al Hospital o Médico concreto y producirse graves consecuencias en el contenido del Dossier.

¿Cómo actuar cuando no se nos facilita el historial Clínico?

Es relativamente frecuente que algunos centros no accedan a la pretensión de entregarnos la totalidad de la documentación clínica existente en el centro sanitario referente a un caso concreto.

En estos supuestos, la única vía existente es interponer una denuncia penal ante el Juzgado de Instrucción correspondiente por la presunta negligencia Médica en la cual, el órgano judicial tomará como primera medida, después de ratificarse el denunciante, el solicitar la totalidad de la historia médica al centro correspondiente, ya sea público o privado.

Esta, con mayor o menor rapidez, acabará remitiéndola, otra cosa es que la misma sea completa o no.

¿Qué sucede cuando el Historial está incompleto?

Los documentos que creamos que faltan cuando se actúe contra la Administración Pública, siempre se podrá volver a reclamar cuando se tramite el contencioso administrativo.

En los supuestos en que no se consigan documentos cruciales para la solución de la negligencia médica, se presume que hay una culpa del Hospital demandado, produciéndose una inversión de la carga de la prueba, en la que deberá ser el Médico u Hospital el que deberá demostrar que ha se utilizado toda la diligencia posible y exigible en su actuación profesional.

Normalmente, ante situaciones de Negligencia Médica, no se admite nunca la responsabilidad por la parte demandada, la cual siempre tratará de alegar que el hecho no ocurrió por culpa suya, sino por otras razones médicas.

 

¿QUÉ INDEMNIZACIÓN PODRÉ CONSEGUIR?

Dado que cada persona es única y los daños deben demostrarse como individualizados en el paciente, las cuantías indemnizatorias variarán de caso a caso, pero siempre se deberá valorar tanto el daño físico como el moral, e igualmente si este ha producido una repercusión en la capacidad laboral o ha producido una Incapacidad.

La edad del paciente será un elemento crucial en la cuantía indemnizatoria y siempre proporcional a la edad de la víctima.

Lo anterior significa que de demostrarse la responsabilidad por negligencia la cuantía indemnizatoria aumentará cuando el paciente es muy joven tendiendo a disminuir proporcionalmente cuando se trate de personas jubiladas, ancianas o retiradas de la vida laboral.

 

LA PRUEBA PERICIAL MÉDICA EN EL PROCESO DE RECLAMACIÓN POR NEGLIGENCIAS MÉDICAS

Se puede afirmar con total rotundidad que no se puede interponer una demanda por negligencia Médica, sin haber solicitado previamente informes médicos realizados por peritos especializados, ya que no caben suposiciones en este tipo de asuntos en el que nada debe dejarse al azar ni dar por probado.

El perito médico siempre debe examinar y reconocer a la víctima, no cabiendo exposiciones teóricas basadas en la lectura de los autos sin haber tenido una entrevista personal con la posible víctima.

El perito médico se encargará de estudiar su caso, ver si se han cumplido los protocolos médicos, analizar los tratamientos instaurados y determinará si ha podido haber una mala praxis médica o un simple fallo humano, estableciendo al final del mismo sus propias conclusiones.

ERRORES MÉDICOS PRODUCIDOS EN EL NACIMIENTO DEL BEBÉ

Las lesiones en el nacimiento del bebé son producto, ordinariamente, de complicaciones surgidas en el momento del parto.

Las más frecuentes son los daños al cerebro, parálisis cerebral, parálisis en el plexo braquial, lesiones en el hombro, parálisis facial y algunos tipos de hemorragias internas.

Pero también pueden producirse por falta de destreza en la utilización de los fórceps u otros instrumentos utilizados, como las ventosas.

PARÁLISIS DE ERB

Este tipo de parálisis es una lesión que se genera en el hombro del recién nacido y que se produce durante un parto dificultoso y sus consecuencias tienden a cronificarse con el paso del tiempo. Ordinariamente, está causada por un traumatismo durante el alumbramiento y es conocida igualmente como parálisis braquial.

En ocasiones, el bebé puede ser demasiado grande y su peso exceder del estándar, provocándose la situación de que no pueda atravesar el canal vaginal de la madre e impidiéndose de esta forma la expulsión del naciturus.

Si el ginecólogo empieza a tirar de la cabeza del bebé, la tensión generada puede alterar y repercutir en los nervios del cuello del bebé.

Durante el embarazo, normalmente se realizan ecografías a la madre de forma periódica. Tiene como una de las finalidades determinar cuál es el peso futuro del bebé y su sexo y el médico poder prever si éste podrá salir por cauces naturales o habrá que practicar una cesárea.

Entre los antecedentes que el ginecólogo deberá tener en cuenta, se deberán especificar si en los partos anteriores de la madre han surgido complicaciones, si la misma es diabética o lo ha sido, si tiene la tensión arterial alta o si se prevé un peso excesivo del feto ya que todos estos elementos implican riesgo.

No todos los supuestos de bebés grandes implica que haya que realizarse cesárea. Sin embargo, el ginecólogo puede no realizar maniobras correctas en el parto por razones diversas procediendo a tirar de la cabeza del que va a nacer y causar lesiones.

En general, estos daños pueden ser absolutamente previsibles y las lesiones causadas son involuntarias pero las situaciones de estrés o pánico, bien sean en el médico o en la matrona, pueden generar dichos daños.

Si el bebé sufre daños en sus nervios no conseguirá un desarrollo integral de todas las partes de su pequeño cuerpo y tendrá dificultades con la movilidad de sus manos o brazos afectados.

La fuerza muscular y el control para subir y bajar el brazo dañado puede llegar a estar seriamente disminuido por haberse aplicado una fuerza indebida durante el parto, provocando un gran impacto en la salud del niño afectado durante el resto de su vida, que en ocasiones, quedará con un brazo completamente inútil para el resto de sus días.

UTILIZACIÓN INCORRECTA DE LOS FÓRCEPS

Cuando no se utilizan los procedimientos médicos adecuados, esta herramienta puede producir lesiones en el bebé aunque puede ser plenamente admitido cuando éste entra en sufrimiento fetal.

Las lesiones que pueden aparecer se focalizarán bien en los nervios o bien llegar a ser situaciones mucho más graves como las producidas por el daño cerebral.

El fórceps como herramienta siempre ha tenido una muy mala prensa por haber sido antaño fuente de innumerables accidentes en el nacimiento, sin embargo, su utilización correcta puede evitar la falta de riego cerebral salvando la vida del niño.

Sin embargo, cuando se utiliza con un grado de fuerza incorrecta o falta de destreza puede producir fracturas de cráneo, desgarros en la madre, parálisis cerebral en el bebé o daños en los nervios faciales que generan, en algunos casos, una asimetría facial crónica y permanente, pudiendo provocar daño cerebral en el niño cuando se lesione el cerebro.

Este tipo de negligencias médicas graves pueden ocurrir tanto con anterioridad al parto como después del nacimiento e incluso en el propio alumbramiento.

Un uso inadecuado de los fórceps puede provocar infecciones graves en la madre, lesiones cervicales y un daño cerebral de por vida en el bebé.

HIPOXIA CEREBRAL DEL RECIÉN NACIDO

La hipoxia cerebral puede describirse como una falta de oxígeno en el feto que está a punto de nacer pudiendo producir daños irreversibles y permanentes durante el resto de su vida y, en los casos más graves, llegar a producir la muerte del que va a nacer.

¿Cuáles son las causas?

La falta de oxígeno puede producirse por diversos motivos, como puede ser una placenta previa, anomalías en las contracciones uterinas de la madre, enfermedades cardiacas de ésta, afectaciones pulmonares o simplemente una disminución o cese del riego sanguíneo por el cordón umbilical.

¿Cuáles son sus efectos?

La falta de riego sanguíneo produce una destrucción de las neuronas del pequeño. Los casos de hipoxia, normalmente, afectan a bebés muy grandes y nada hace sospechar que pueda producirse situaciones anómalas durante el alumbramiento.

Actualmente, se utilizan determinadas técnicas como la hipotermia por la cual se aplica frio al bebé nacido con poco oxígeno pudiéndose en muchos casos detener la destrucción neuronal.

Sin embargo, los daños producidos hasta ese momento serán irreversibles. Es una técnica que tiene que aplicarse con suma rapidez y durante las primeras veinticuatro horas de vida del niño, tratándose de evitar así una temible encefalopatía.

La temperatura del bebé se reduce hasta los treinta y tres grados y bien utilizada esta técnica puede detener el deterioro progresivo del sistema nervioso del pequeño.

¿Cuáles son los síntomas que presentan los bebés afectados de hipoxia?

Normalmente, los pequeños tendrán poca movilidad, pueden sufrir convulsiones y, en los casos más graves, entrar en estado de coma.

Las situaciones de hipoxia hacen que el niño presente múltiples patologías durante el resto de su vida, con retraso en el desarrollo psicomotor, requiriendo tratamiento farmacológico de por vida e igualmente rehabilitación continua.

En los casos más graves, el pequeño no podrá ni hablar ni andar, no responderá ante las llamadas, ni será capaz de mantener la cabeza levantada, olvidando instintos básicos como puede ser el de mamar.

Cuando el control y el seguimiento del embarazo y del alumbramiento no se hayan realizado conforme a la lex artis se habrá producido una clara negligencia médica.

El aprendizaje escolar sufrirá innumerables retrasos y el sentido de su marcha simulará el de un borracho. Normalmente, estos pequeños sufren retraso mental y graves fallos en el lenguaje, no siendo normal su motricidad.

LISTAS DE ESPERA

La actual situación de crisis económica con los consiguientes recortes en materia de asistencia sanitaria ha propiciado una falta de recursos económicos destinados a la sanidad pública, lo cual ha traído como consecuencia una disminución del personal sanitario y ha agravado el problema existente de anteriores años de lista de espera.

Cuando se sospeche de la existencia de tumores, bultos sospechosos o situaciones de gravedad que requieran urgencia, deberá formularse una reclamación escrita ante la Consejería de Sanidad Correspondiente a la Comunidad autónoma, facilitando el nombre, dirección, documento nacional de identidad y teléfono del reclamante.

En dicha reclamación deberá hacerse constar que en caso de no atenderla y el retraso pueda ocasionar perjuicios al paciente, se les hará responsables de los mismos, y se acudirá con prontitud a formular denuncia ante el Juzgado de Instrucción por denegación de asistencia u omisión de socorro.

Los hospitales siempre deberán poner a disposición del paciente, todos aquellos medios y conocimientos técnicos actualizados de que dispone la Sanidad pública.

Cuando la Administración Sanitaria no se adecúa según el estado de los conocimientos médicos actuales o a lo que es técnicamente correcto desde el punto de vista científico, es evidente que se habrá producido una mala praxis médica, pudiéndose hablar en estos casos de pérdida de oportunidad.

Cuando se demora la atención al paciente y no se le practican las pruebas oportunas, siendo necesaria una intervención rápida, pueden producirse consecuencias fatales.

Lo mismo puede entenderse cuando se produzcan fallos de coordinación intrahospitalaria cuando el paciente no ha sido incluido en la lista de espera por una descoordinación de los Servicios Administrativos del Hospital.

Si la omisión en la lista de espera retrasa la intervención quirúrgica por un tiempo dilatado después de conocerse la gravedad del enfermo, es evidente que habrá responsabilidad del Hospital.

Los servicios médicos deben coordinarse adecuadamente para que el enfermo no tenga que sufrir las consecuencias de una deficiente organización administrativa.

CANCER Y RETRASO DE DIAGNÓSTICO

Con frecuencia aparecen en los Medios de Comunicación noticias donde se condena a pagar a los Servicios Públicos de Salud, grandes indemnizaciones producidas por negligencias médicas como consecuencia de retrasos y falta de detección precoz en procesos cancerosos.

El cáncer de pulmón.

Es una de las formas o una de las situaciones más peligrosas de aparición de esta temible enfermedad en la actualidad.

Sus síntomas, aunque pueden variar de un individuo a otro, suele ser la dificultad en la respiración, pérdida de apetito y consiguiente de peso, aparición de una gran fatiga, dificultad en la ingestión de las comidas.

Cuando no se diagnostica con prontitud, el proceso tumoral puede extenderse y las personas que tienen cualquiera de los síntomas anteriormente descritos deben buscar una atención médica especializada y rápida.

Cuando el cáncer está muy avanzado, las posibilidades de tratamiento y recuperación son mínimas.

Igual sucede cuando no se interpreta correctamente las pruebas o ni siquiera se intenta.

En estos casos los Tribunales suelen considerar la situación como una pérdida de oportunidad de recibir un tratamiento acorde con la realidad del paciente.

Cuando la presunta víctima ha realizado frecuentes visitas a su médico de cabecera y aparecen síntomas sospechosos, no realizándosele ninguna de las pruebas pertinentes, no se puede establecer un diagnóstico certero.

Un diagnóstico equivocado por no haberse realizado todas las pruebas diagnósticas significará una pérdida de oportunidad, o al menos recibir tratamiento paliativo.

Igualmente sucede cuando no se hace seguimiento alguno ni se proporciona información al paciente de su lesión pulmonar o cuando no se detectan en las radiografías la existencia del nódulos pulmonares.

En estos casos puede hablarse de una mala praxis médica ya que se deja progresar el proceso neoplásico, lo cual provocará indudablemente una gran agravación del pronóstico que de haber sido atendido con rapidez, podría haber aumentado las posibilidades de supervivencia.

¿Cuáles son las situaciones más frecuentes de diagnóstico tardío de cáncer?

Las situaciones más frecuentes suelen coincidir con el cáncer de mama en las mujeres, en de cuello de útero y el de próstata y el de colon en los hombres.

Cáncer de colon

La aparición de sangre a heces puede deberse a un proceso de hemorroides, pero también a la aparición de tumores o nódulos linfáticos en el colon.

En este caso es necesario someterse a pruebas exhaustivas y no descartar por fallo de diagnóstico la presencia del cáncer.

En esta enfermedad es vital el que se desarrolle un diagnóstico a tiempo, que puede marcar la diferencia entre un proceso de supervivencia o por el contrario tener consecuencias fatales.

Un fallo en el diagnóstico puede ser sumamente grave ya que se producirá un retraso que puede impedir o dificultar gravemente la posibilidad de recuperación.

NEGLIGENCIA MÉDICA EN EL CAMPO DE LA CIRUGÍA ESTÉTICA

En la cultura actual se ha provocado un especial culto al cuerpo siendo evidente que la apariencia externa es algo muy subjetivo y los pacientes pueden resultar insatisfechos con el resultado de una intervención quirúrgica en el campo de la cirugía estética.

Detrás de cada intervención suele encontrarse una finalidad de mejorar determinadas superficies del cuerpo de la persona que se somete a cirugía, sin embargo no toda insatisfacción será constitutiva de negligencia médica ya que cada situación es única.

La aparición de cicatrices o el desarrollo pectoral en los hombres por acumulación de grasa, determinados problemas estéticos en el rostro o problemas físicos de nacimiento suelen ser campos propiciatorios de la Cirugía Estética y cuando el resultado es positivo provocará un aumento del autoestima de la persona y un mayor bienestar, y por tanto un aumentos en su calidad de vida.

¿Cuál es el principal problema en las operaciones de cirugía estética?

La principal causa de confrontaciones suele ser el no haberse explicado con absoluta claridad  cuál puede ser el resultado posible, detallándose los riesgos de la intervención, sus posibles complicaciones, y cuáles son los beneficios y desventajas a fin de que el futuro paciente pueda hacer una valoración adecuada de riesgos y beneficios.

El cirujano plástico siempre deberá entrevistar al paciente en profundidad para descubrir los aspectos aparentemente ocultos de su personalidad incluyéndose dentro de estos las repercusiones psicológicas, ya que es posible que un paciente que opte por la cirugía estética en un estado claramente depresivo no esté nunca en condiciones de ser intervenida.

El cirujano nunca deberá alimentar fantasías que no sean realistas ya que su principal misión será prestar una información lo más objetiva posible y el paciente deberá conocer con antelación cual va a ser la duración de la intervención, como será su postoperatorio, que riesgos asume y que procedimiento se utilizará.

El paciente siempre deberá conocer todo aquello que firma evitando aquellos documentos donde el cirujano, auxiliares y anestesistas no se responsabilicen de la operación, no debiéndose crear nunca faltas expectativas que no puedan ser cumplidas, debiendo tenerse en cuenta que las operaciones de cirugía estética son unos contratos de resultado.

Siempre deberá exigir que se le aporten las fotografías realizadas con anterioridad a la intervención quirúrgica así como las posteriores donde se demuestren los resultados de la operación.

¿Cómo buscar el profesional idóneo?

En estas situaciones siempre se deberá consultar con varios especialistas a fin de poder optar a la mejor elección y poder comparar las actitud e información del cirujano, confirmar que el profesional tenga la titulación concreta y específica que se necesita para ese tipo de intervenciones, cuál es su experiencia cuantitativa en este tipo de intervención y donde se realizará.

Solicitar opiniones de terceros o pedir información en el Colegio de Médicos de la ciudad donde esté adscrito el cirujano plástico serán elementos complementarios que ayudarán en la elección.

Las intervenciones siempre deberán realizarse en hospitales acreditados y en quirófano.

Siempre deberá exigirse una factura por los adelantos pagados con antelación y bajo un presupuesto cerrado donde se detallen y desglosen los posibles gastos de clínica, intervención del cirujano, anestesistas, y demás personal utilizado.

ERRORES EN LAS SALAS DE URGENCIAS

Las salas de urgencias suelen ser espacios hospitalarios abarrotados de público en espera de asistencia médica. Muchos de estos pacientes se encuentran en situaciones graves mientras que otros solo padecen lesiones de carácter leve. Dentro de esta confusión y del caos originado por la presión asistencial, se genera un caldo de cultivo que propicia la comisión de errores médicos, en algunos casos fatales.

Dentro de estos fallos, los más frecuentes son los errores de diagnóstico, tratamientos inadecuados, ausencia de diagnóstico, enviar a pacientes a su casa antes de que se estabilicen las lesiones, prescripciones medicamentosas incorrectas, mala interpretación de la información, problemas en la monitorización de los pacientes, pruebas de laboratorio incompletas o inexactas.

Normalmente, el paciente será atendido inicialmente por un Médico Residente que hará la primera clasificación, realizando un estudio inicial y primario, para si el caso lo requiere, remitirlo a un especialista más experimentado y cualificado.

Un error en la clasificación puede generar consecuencias nefastas en algunos casos. En otras situaciones, serán las propias deficiencias estructurales del hospital, como la falta de camas o la mala organización con elevados tiempos de espera los que propicien la comisión de una negligencia médica.

Una mala interpretación de los síntomas o una dilatación en el tiempo del diagnóstico así como no estar completo su historial puede producir retrasos en ocasiones fatales dada que las personas que acuden a estos servicios, en algunos casos, están en una elevada situación de riesgo.

Cuando el paciente está en una situación de riesgo siempre se deberá llamar a una ambulancia y en caso de que esta no acuda en un tiempo razonable se deberá avisar a la Policía para que facilite el traslado del paciente.

Si la emergencia está relacionada con ictus cerebral o ataque al corazón siempre se deberá buscar ayuda especializada antes de que la situación empeore.

El paciente siempre puede estar acompañado fundamentalmente cuando se trate de niños o de ancianos, conocer qué tipo de pruebas se le están realizando y sus conclusiones.

Cuando exista falta de camas se deberá consultar con el jefe de la guardia para que por escrito aclare el por qué no se le da al enfermo una cama.

Si el enfermo es remitido a su casa, y los familiares del enfermo o éste consideran que no está en condiciones, siempre se deberá dejar constancia por escrito de la falta de conformidad.

Todos los antecedentes clínicos del enfermo deberán ser aportados al clasificador así como los tratamientos farmacológicos y nunca se deberá abandonar la Sala de Urgencias sin un informe que recoja la situación firmada por colegiado médico, con nombre, apellidos y número.

Los informes que se aporten al clasificador deberán ser siempre fotocopias, reservándose el paciente el original.

Cuando el paciente fallece sin motivos aparentes siempre se deberá solicitar una autopsia ante el Juzgado de guardia correspondiente.

Los pacientes siempre deben ser atendidos y priorizados de acuerdo con la gravedad de la lesión y  no por el orden de llegada ya que una selección inadecuada puede precipitar, en los casos más graves, la muerte del paciente.

¿TE HAN QUEDADO DUDAS?

Si tienes dudas o sospechas de que en tu caso o en el de algún familiar o allegado se ha producido una situación de negligencia médica, llámanos al 976 29 88 66  de Zaragoza o concierta una entrevista en nuestro despacho situado en San Vicente de Paul 4 Principal Derecha Zaragoza 50001, donde trataremos de aclararte si tu caso puede ser viable, cuáles son sus expectativas de éxito, cuáles son las pruebas que necesitarás para demostrar la negligencia médica y cuál será el procedimiento a dibujar y la hoja de ruta a seguir.