Accidente de trabajo de trabajadores autonomos

Accidente de trabajo de trabajadores autonomos

Debe hacerse una distinción fundamental entre los trabajadores autónomos en general y los autónomos económicamente dependientes, los denominados TRADE.

Existe por tanto sustanciales diferencias entre la concepción de accidente de trabajo para un trabajador por cuenta ajena, respecto de un autónomo, comenzando con la propia definición de accidente de trabajo, distinta para uno y para otro.

La concepción de accidente de trabajo para el autónomo es el ocurrido como consecuencia directa e inmediata del que realiza por su propia cuenta y que determina su inclusión de aplicación del Régimen Especial, en el que por tanto la dolencia tiene que tener causa directa en el trabajo y además ser inmediata.

Como diferencia importante se puede señalar que, en este régimen especial el requisito previo para poder percibir las prestaciones por accidente de trabajo es que el trabajador autónomo aporte pruebas conforme la lesión que presenta, tiene esas connotaciones de obedecer de forma directa e inmediata al trabajo.

Otra nota relevante relevante a destacar, es la no consideración como laboral del accidente in itinere, es decir, el que sufre el trabajador al ir o volver del lugar de trabajo.

El legislador ha entendido que para este colectivo por sus especiales circunstancias debía de obviar el accidente in itinere, no considerando que el trayecto entre el lugar de trabajo y el domicilio merezca el mismo calificativo que para los trabajadores por cuenta ajena del régimen general.

A sensu contrario, el denominado accidente en misión parece que sí que quedaría cubierto, y por tanto protegido para los trabajadores autónomos. Sin embargo no se puede soslayar los requisitos exigidos de que las lesiones que sufra el trabajador lo sean durante el tiempo, en el lugar de trabajo y que se pruebe la conexión con el trabajo realizado por cuenta propia.

Por tanto, existen grandes diferencias a efectos de cobertura de trabajo entre el Régimen General y el de Autónomos.

En el primero siempre está la presunción del artículo 115 de la Ley General de la Seguridad Social de que se presumirá salvo prueba en contrario, que son constructivas de accidente de trabajo las lesiones que sufra el trabajador durante el tiempo y en el lugar del trabajo.

En el Régimen de Trabajadores por cuenta propia la presunción es a la inversa, al establecerse que se considera accidente de trabajo las lesiones que sufra el trabajador durante el tiempo y en el lugar de trabajo, cuando se pruebe la conexión con el trabajo realizado por cuenta propia.

Lo anterior significa, que en el régimen general la presunción opera a favor del trabajador por cuenta ajena y en el régimen de autónomos es al revés ya que será este el que deberá demostrar la conexión de las lesiones sufridas durante el tiempo y lugar de trabajo con el trabajo realizado por cuenta propia.

Esta diferencia permite que ante una dolencia similar como puede ser la pérdida de visión y consiguiente ceguera en un suceso acaecido en tiempo y lugar de trabajo, se considere como accidente laboral para el trabajador por cuenta ajena, y en cambio, contingencia común para el autónomo con la consiguiente diferencia de prestaciones que ello conlleva.

En síntesis, el trabajador autónomo no solo no tiene la cobertura de accidente in itinere, sino que en caso de un accidente acaecido en tiempo y lugar del trabajo, se va a enfrentar con una prueba diabólica para conseguir que se le reconozca como accidente de trabajo.

Fdo. José Alberto Andrío Espina

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