Accidentes de tráfico y bicicletas

Accidentes de tráfico y bicicletas

Dada la enorme cantidad de vehículos existentes en las carreteras y en las ciudades de nuestro país, proporcionar un espacio adecuado para los ciclistas puede ser en ocasiones una tarea difícil y peligrosa.Las cifras estadísticas de accidentes en los que intervienen bicicletas en España son relativamente bajas si lo comparamos con el resto de los países de la Unión Europea y aunque se trata de un colectivo vulnerable, ya que no tienen una carrocería que los proteja, más de cuatro mil accidentes de tráfico en los que estuvieron involucrados ciclistas, han llegado a significar en el año 2012 más de setenta fallecimientos.Los beneficios de esta pueden superar a los elementos negativos y de riesgo si tenemos en cuenta que no solamente pueden servir para mejorar nuestra salud y bienestar, sino que también son unos instrumentos muy respetuosos con el medio ambiente.Sin embargo, y por desgracia, incluso un acto socialmente responsable como es montar en bici, puede llevar en ocasiones a consecuencias desoladoras, dependiendo por tanto, de con quién nos vamos a encontrar y compartir el camino.Un estudio científico realizado hace diez años, declaró que hasta el 92% de los accidentes en los que estaban involucrados un automóvil y una bicicleta, eran culpa del conductor del vehículo y no del ciclista.A la luz de estas estadísticas alarmantes, es importante que el ciclista sepa cuáles son sus opciones y posibilidades si llega a estar metido en un accidente producto de la negligencia de otro, mientras que el circulaba con su bicicleta, conociendo cual es la situación legal y la forma más eficaz y oportuna de conseguir una indemnización en el supuesto de que no sea responsable del siniestro, por el cual se le indemnizará por el dolor y sufrimiento padecido.Hay muchos escenarios diferentes en los que un ciclista puede ser lesionado por un tercero conductor y algunos de los más comunes son los siguientes:

  • El conductor no ve al ciclista.
  • Exceso de velocidad y falta de control del vehículo.
  • Distracciones del conductor.
  • Congestión del tráfico.
  • No ver las señales de un semáforo o una señal de stop.

En otras ocasiones más desgraciadas, el ciclista podrá tener cierta responsabilidad en la producción del siniestro, o ser la culpa exclusiva de este. Entrará, en estos casos, en acción la llamada teoría de la concurrencia de culpas, en el cual los daños sufridos por el ciclista podrán ser reducidos en función del porcentaje que sea atribuido a su culpa, lo cual significa ser parcialmente culpable y sin embargo, poder reclamar una más que posible indemnización.¿QUÉ CONDICIONES SE REQUIEREN PARA QUE UN CICLISTA SEA INDEMNIZADO?

  • Que el conductor negligente debe de actuar con un deber inexcusable de diligencia y cuidado.
  • Que el conductor responsable incumplió este deber al no actuar con la diligencia debida y con un cuidado razonable en el uso de su vehículo, como puede ser conducir en estado de ebriedad, usar el teléfono móvil o distraerse e incumplir cualquier señal obligatoria de tráfico.

 

  • Que la conducta del automovilista infractor ha sido la causa real e inmediata de las lesiones del ciclista.

 

  • Por último, que el ciclista haya sufrido algún tipo de lesión física por la actuación negligente del conductor del vehículo que obliga a una indemnización en forma monetaria por los daños sufridos.

José Alberto Andrio Espina

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