Arteritis periférica o claudicación intermitente, ¿genera invalidez?

Arteritis periférica o claudicación intermitente, ¿genera invalidez?

La arteritis periférica es también llamada síndrome de isquemia crónica intermitente o claudicación.

Estos son los distintos nombres con los que se suele conocer un tipo de arteriopatia que afecta principalmente a las extremidades inferiores, de forma unilateral o a las dos piernas.

La claudicación intermitente recibe su nombre del efecto claudicante que produce el esfuerzo físico, generalmente al andar o correr al producirse un vivo dolor en la pantorrilla o el pie.

Hay una estrechez de las arterias de la pierna que puede deberse a distintas causas y la más común es la arterioesclerosis

Es estos casos la lesión impide que haya un flujo de sangre suficiente al musculo para caminar.

Como quiera que el consumo energético, es decir la demanda de sangre, al andar es mayor que la que la arteria puede proporcionar, se produce una dificultad de riego en la pierna que conlleva el dolor.

Al finalizar el ejercicio, ese dolor desaparece en poco tiempo al no existir suficiente flujo de sangre para andar y ser suficiente el aporte de la arteria enferma.

Si se continúa la marcha durante un tiempo, se podrá realizar con normalidad aparentemente ya que poco después vuelve el cuadro agudo de dolor de ahí que se llame claudicación intermitente.

El enfermo cuando siente el dolor se ve obligado a detenerse y disimula contemplando un escaparate hasta que cese el mismo y le permita proseguir la marcha.

El cuadro admite en ocasiones tratamiento quirúrgico que puede ser de tipo paliativo o más radical, según el lugar donde se asiente la lesión, y grado y técnica quirúrgica que permita.

Los vasodilatadores periféricos pueden mejorar el cuadro de dolor, pero no evitar los episodios agudos.

¿QUE TIPO DE INVALIDEZ SE GENERA?

La aparición del dolor antes o después sirve para tipificar un método cuantitativo que permite cuantificar el proceso.

Si este se produce a los cincuenta metros de marcha será mucho más grave que si se produce a mil metros, y cuando solamente se han dado unos pasos se puede decir que la arteritis es grave y altamente invalidante.

La enfermedad es de tipo irreversible salvo que pueda mejorarse con la intervención quirúrgica que nunca debe ser exigida.

El hecho de negarse el enfermo a la intervención no significa que se hayan agotado a las posibilidades de curación y negar por ello una prestación de invalidez.

La cirugía no asegura siempre el éxito e implica riesgos anestésicos y operatorios que no siempre asumirá el enfermo.

Se concederá la Incapacidad permanente total para todos aquellos trabajos que impliquen andar o marchar, estar de pie de forma prolongada o ejercicio de miembros inferiores.

Es compatible con trabajos sedentarios por lo que lo habitual es que se declare una invalidez total para determinadas profesiones y rara vez la absoluta.

Sin embargo cuando esta claudicación es intermitente va unidad a otros procesos o las complicaciones de la enfermedad hayan producido efectos invalidantes sumativos como úlceras supuradas o amputaciones, en estos casos serán estos efectos los responsables de una incapacidad absoluta, que surge no siempre por una incompatibilidad física sino por cuidados y pautas que exigen las secuelas.

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