Cáncer de boca ¿provoca invalidez?

Cáncer de boca ¿provoca invalidez?

La expresión cáncer de boca es ambigua e inespecífica ya que implica cualquier neoplasia de la cavidad bucal, sin distinción de localización aunque la lengua pueda tener un interés muy específico.

Los proceso neoplásicos de la boca no pueden considerarse de tipo crónico, ya que sería una paradoja hablar de cronicidad en una patología que evoluciona y a corto plazo puede matar con complicaciones como las metástasis.

Hablar del cáncer de boca en relación con la incapacidad permanente es hacer referencia a aquellos tumores que una vez tratados y habitualmente operados permiten la supervivencia a medio o largo plazo del sujeto o que incluso se llega a la total curación dejando secuelas que son las propiamente invalidantes.

Las tumoraciones malignas de boca, en su mayoría son operadas cuando admiten este tipo de tratamiento.

Cuando su localización o tamaño son de cierta importancia se suele hacer una cirugía bastante radical para evitar las recaídas.

Esta agresividad provoca importante defectos funcionales y estéticos con carácter de secuelas que pocas veces son susceptibles de reparación estética posterior aunque en algunos casos se intenta.

Las principales secuelas postoperatorias y después de la correspondiente radio terapia suelen afectar a la masticación y al habla.

Es evidente que nos estamos refiriendo a tumoraciones importantes, ya que puede haber casos donde no queden secuelas o estás sean importantes.

Igualmente originan importantes defectos estéticos que la persona llevará con muy poco agrado.

El paciente con mucha frecuencia se niega a comer y a hablar en público, adquiere diversos complejos y baja su autoestima, y no son infrecuentes las depresiones.

Las desviaciones, asimetrías, deformaciones y cicatrices originan en muchos casos graves defectos estéticos que son muy importantes para la persona que los sufre.

¿QUE TIPO DE INVALIDEZ PERMANENTE SE PUEDE GENERAR EN ESTOS CASOS?

La incapacidad absoluta rara vez se origina, aunque en muchas ocasiones se debería de conceder por la propia lesión y sus secuelas como los procesos psíquicos que ocasiona asociados al diagnóstico.

La incapacidad permanente total es evidente para aquellas profesiones que implique unas relaciones publicas habituales como comerciales, vendedores, dependientes, o como actores donde la secuela estética los invalida totalmente.

En otras ocasiones la invalidez surge como resultado de la malnutrición derivada de los trastornos masticatorios y de deglución, y las alteraciones síquicas secundarias habitualmente de morfología depresiva.

En ocasiones la cancerofobia producida en un trabajador que ha sido intervenido por un cáncer de boca pequeño y diagnosticado precozmente puede ser el origen de una importante depresión a pesar de que la tumoración no dejo ningún tipo de secuela pero la depresión permite que afloren y se descompensen patologías preexistentes de menor relevancia relacionada con artrosis propias de la edad.

No son infrecuentes las situaciones den que si producen somatizaciones a distintos niveles, secundarias al miedo patológico que las persona desarrolla hacia el cáncer, esperando en cualquier momento la reproducción en la boca o la metástasis a distancia.

En estos casos puede ser concedida la incapacidad permanente absoluta pero el simple hecho de pasar unos reconocimientos anuales de carácter preventivo impiden al sujeto enfermo destruir esa fobia infundada.

Fdo. José Alberto Andrío Espina

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