Capitulos matrimoniales realizados en fraude de acreedores (1)

Capitulos matrimoniales realizados en fraude de acreedores (1)

Es frecuente que los cónyuges que responden frente a terceros con todos sus bienes presentes y futuros, entre los cuales se encuentran no solo los privativos del cónyuge contratante sino también los comunes y ante las dificultades económicas que pueden conllevar los negocios o empresas pretendan salvar su patrimonio con la celebración de Capítulos Matrimoniales.

En estos casos los esposos realizan adjudicaciones al cónyuge deudor de bienes sin valor económico, mientras que se atribuyen al otro consorte los que auténticamente lo tienen.

De esta forma se impide la efectividad del crédito del acreedor reclamante que verá como sus acciones se convierten en infructuosas ante la aparente insolvencia del deudor.

El Tribunal Supremo ha declarado que la simulación contractual se produce cuando no existe la causa que nominalmente expresa el contrato, por responder éste a otra finalidad jurídica distinta.

La ciencia jurídica afirma mayoritariamente que la figura de la simulación está basada en una causa falsa y que la simulación absoluta se produce cuando se crea la apariencia de un contrato pero en verdad no se desea que nazca y tenga eficacia jurídica.

Derivado de lo anterior no es de extrañar entonces que la inexistencia o ilicitud de la causas motive que los Tribunales reputen nulas unas Capitulaciones Matrimoniales en las que se lleva a efecto la liquidación y disolución del régimen matrimonial, cuando consta que se hace en fraude de acreedores.

En estos casos por medio de las Capitulaciones se intenta defraudar a terceros procediendo a la modificación del Régimen Económico Matrimonial de la Sociedad de Gananciales al sustituirlo por el de Absoluta Separación de Bienes.

En esas situaciones la única finalidad es sustraer bienes del matrimonio a la acción de los acreedores del marido derivadas de su actividad comercial o industrial.

Sin embargo no puede deducirse la existencia de fraude cuando se parte de la situación de que en la fecha de la firma de las Capitulaciones Matrimoniales no existe deuda y que la relación derivada de la contratación de servicios ni siquiera ha comenzado.

En algunas ocasiones excepcionales los Tribunales han entendido que aunque la deuda haya nacido con posterioridad al otorgamiento de los Capítulos Matrimoniales, procede declarar su nulidad cuando estos otorgamientos, se han firmado con el fin ilícito de utilizarlos a conveniencia por los cónyuges con la finalidad preordenada de defraudar derechos de terceros.

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