Capítulos matrimoniales: ¿se pueden impugnar por incapacidad mental?

CAPÍTULOS MATRIMONIALES: ¿SE PUEDEN IMPUGNAR POR INCAPACIDAD MENTAL?

Con relativa frecuencia los cónyuges celebran Capitulaciones Matrimoniales en los que pactan la sustitución del Régimen de Gananciales por el de Separación de Bienes.

En este tipo de contratación, practicada en los Capítulos Matrimoniales, se liquida el haber de los bienes gananciales con las correspondientes atribuciones de  patrimonio común.

En algunas ocasiones relativamente frecuentes los cónyuges utilizan tal instrumento jurídico, bien sea para perjudicar a acreedores o bien para lesionar al otro cónyuge, tratándolo de engañar de alguna forma y conseguir un mayor beneficio en el reparto matrimonial.

El problema se plantea cuando uno de los contratantes no esté en el pleno uso de sus facultades intelectuales, bien sea porque padezca una enfermedad mental o porque se encuentre en una situación de inestabilidad emocional que le haga vulnerable al engaño.

El Código Civil establece que serán radicalmente nulas las liquidaciones pactadas por un cónyuge loco, demente o sordomudo, que por razones de su enfermedad mental no tenga capacidad para comprender el compromiso convencional suscrito, dándose en ese supuesto una verdadera ausencia de consentimiento.

Dicho lo anterior, toda persona se presume capaz para ejercitar sus derechos y cumplir sus obligaciones.

Los Tribunales han declarado como principio indiscutible que la capacidad de las personas se presume siempre y que todo individuo debe reputarse en su cabal juicio como atributo normal de su persona, por lo que su incapacidad en cuanta excepción debe ser probada de modo evidente y completo.

En los Capítulos Matrimoniales el Notario normalmente realiza una afirmación en los mismos calificando que los contratantes se encuentran en el pleno ejercicio de sus facultades mentales, es decir que los juzga con capacidad para contratar.

Esta aseveración notarial tiene las características de seriedad y prestigio que conlleva la Institución Notarial, es decir una especial relevancia de certidumbre que constituye una presunción de aptitud que solamente podrá destruirse mediante una evidente y verdadera prueba en contrario.

Cuando se alega la falta de sanidad mental como falta de consentimiento, ésta habrá de concurrir en el preciso momento en que se firmen los Capítulos Matrimoniales, y la posterior declaración de Incapacidad civil de la persona solo se considera un indicio.

Por lo tanto quien solicite la nulidad de los Capítulos, deberá acreditar la capacidad natural del enajenado en la fecha de celebración del contrato.

El Tribunal Supremo ha declarado que en tanto no se produzca la declaración judicial de incapacidad por sentencia en la que se señale su alcance, la persona seguirá gozando de capacidad para realizar sus derechos y cumplir con sus obligaciones.

Sin embargo el que una persona no haya sido incapacitada no significa que sean validos los actos que realice.

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