Cardiopatia isquemica e incapacidad permanente

Cardiopatia isquemica e incapacidad permanente

Cualquier persona incluso sin enfermedades coronarias puede tener riesgo de muerte súbita pero los pacientes con cardiopatías esta probabilidad adquiere rasgos alarmantes.

Si además de los riesgos genéricos de las enfermedades coronarias se asocian otros, ya sea de tipo genético determinados mediante la historia clínica, antecedentes familiares, o las características de la angina, se deberá compensar este riesgo con un tipo de vida adecuada a una observación del paciente continuada incompatible con la actividad por cuenta ajena.

QUE ELEMENTOS DETERMINAN LA INCAPACIDAD PERMANENTE CON CARIDOPATIA ISQUÉMICA

De modo general estos elementos pueden resumirse de la siguiente forma:

  1. Incompatibilidad con el esfuerzo físico.

  1. Incompatibilidad con profesiones que impliquen penosidad, fatiga, sobreesfuerzo o cansancio mantenido, estrés, competitividad y hábitos de vida anormales.

  1. Riesgo de infarto si no lo ha tenido o de repetición en los casos en los que lo haya sufrido.

La diferencia entre una cardiopatía isquémica sin antecedentes de infarto y otra con antecedentes puede ser muy importante.

El no infarto implica buena funcionalidad cardiaca por lo general y el infarto puede llevar a una insuficiencia como una secuela irreversible que limite el tipo de vida.

  1. Peligro para la propia vida, aunque haya compatibilidad física entre la enfermedad y el trabajo si esta implica riesgo para la vida o de complicaciones importantes debe evitarse.

  1. Peligro para terceros. Los riesgos de sincopes y muerte súbita de los cardiópatas isquémicos invalidan a la persona para toda actividad que implique responsabilidad ante terceros.

  1. Incompatibilidad no por el trabajo, sino por el tipo de vida que el cardiópata isquémico, a veces se ve obligado a llevar.

Sujetos con ámbitos de vida muy estrictos sometido a medicaciones con muchos efectos secundarios, que tienen angor frecuente y pasan muchas noches sin dormir, y que necesitan llevar un tipo de vida muy reglado en alimentación, relación social, sueño, etc., que no se encuentran en las condiciones mínimas idóneas para rendir lo necesario en un trabajo por cuenta ajena con los requisitos de calidad y fiabilidad que se exigen.

ASOCIACIÓN DE CARDIOPATIA ISQUÉMICA Y DEPRESIÓN REACTIVA

Este tipo de asociación constituye un verdadero síndrome que podríamos denominar coronario-depresivo ya que a la enfermedad coronaria y sus depresiones se unen las limitaciones impuestas al sujeto en su vida familiar, conyugal y social.

Los efectos de estas limitaciones en personas jóvenes son muy llamativos ya que se cambian sus ritmos de vida, sus hábitos y sus apetencias.

Si a esto se le une que en muchos casos el sujeto tiene conciencia del riesgo que para su vida tiene la enfermedad que no suele ser curable y que en cualquier momento puede surgir el infarto, empieza a darse en la persona los elementos más que suficientes para que se inicie una depresión que se va a manifestar con ansiedad, tristeza, fobias y abatimiento sicofísico.

La depresión en este tipo de enfermos no es la excepción sino lo habitual y el no padecerla será lo rato y extraño.

La depresión que por sí sola no tendría un carácter invalidante, en este caso puede suponer la verdadera causa de la incapacidad pues el sujeto se ve acobardado, cansado de tantas limitaciones, con controles médicos periódicos y frecuentes, con tratamientos médicos no carentes de efectos secundarios, y por tanto no cuenta con los recursos mínimos exigidos para enfrentarse a un horario laboral, o las preocupaciones que puede dar cualquier tipo de trabajo lo que le lleva a un profundo abatimiento y a una invalidez permanente absoluta.

Si un sujeto tiene por ejemplo un aneurisma cerebral inoperable, no cabe duda que una hipertensión severa e incontrolable sería un factor de riesgo importante para que se produzca una rotura con hemorragia cerebral y secuelas graves.

El aneurisma podemos definirlos como un saco de la pared vascular, cerebral o venosa producido por una dilatación de la misma.

Cuando el aneurisma es pequeño y no crea ningún problema de espacio o compresión puedes ser completamente asintomático y nunca sería invalidante excepto para profesiones que impliquen mayor riesgo como los pilotos de aeronaves.

Sin embargo si se asocia a una hipertensión severa y no controlable cualquier esfuerzo físico que haya la persona puede rebajar el umbral de resistencia de la pared del saco y producir la ruptura de este.

Hay algunas hipertensiones muy cualificadas que por sus características y difícil control constituyen desde su diagnóstico una incapacidad permanente para determinados trabajos.

A veces la hipertensión constituye por tanto un elemento importante en la valoración de la invalidez como con causa de otro proceso patológico que no llega a ser determinante pero si es uno de los elementos a tener en cuenta.

En estos casos conviene valorar y razonar la repercusión del cuadro hipertensivo sobre cada uno de los procesos principales, ya que si a varios factores de riesgo le unimos la hipertensión esta tendrá un efecto multiplicativo sobre los otros factores de riesgo, y aunque no determinante sería un elemento muy cualificado para valorar.

Fdo. José Alberto Andrío Espina

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