Comunidades de propietarios: instalación de aire acondicionado

Comunidades de propietarios: instalación de aire acondicionado

En la actualidad, la instalación de aire acondicionado en pisos o locales, suele ser muy frecuente para  dar mayor comodidad y confort a los usuarios de estos inmuebles.

La instalación de estos aparatos no es tan rara como antaño, pero el problema se plantea cuando el funcionamiento de estos artefactos, resulta molesto o incomodo para los moradores de los pisos contiguos.

Pon tanto, cuando estos elementos se instalan en elementos privativos de un condueño o dentro de su piso o local sin molestar a  los demás, ningún tipo de objeción podrá oponerse al propietario que así lo efectúe.

Pero el problema surge frecuentemente cuando estas instalaciones  se realizan en la fachada de un edificio, que como es sabido es considerada como un elemento común del inmueble y que no se podrá utilizar si no es con consentimiento de la Comunidad.

Por tanto, cuando esta instalación invada los elementos comunes se deberá solicitar permiso a la Junta de Propietarios, si bien se viene admitiendo que la colocación de pequeños aparatos que no exijan la perforación del muro y que no causen molestias, estará permitida, pues de otra forma se impediría la colocación de ciertos avances técnicos, que mejoran nuestra calidad de vida.

Lo ordinario es que cuando el dueño de un piso decide colocar un aparato que permita la refrigeración del aire, solicite permiso al Presidente de la Comunidad y este lo traslade a la Junta de vecinos, para que den su aquiescencia y fijen las condiciones que debe regir en su instalación.

Se procurará siempre que dicha instalación no comporten molestias para el resto de los ocupantes del inmueble, es decir, los vecinos y se determinará igualmente el nivel máximo de frigorías.

No obstante lo anterior, existen Sentencias de los Tribunales Superiores de Justicia, que han eximido al propietario de la obligación, fundamentalmente en locales así como en aquellos supuestos en los que el volumen del aparato no es desmedido y no se causa y perjuicio a los moradores del edificio.

Pero cuando el aparato colocado, obliga a los demás comuneros a soportar los vapores y emanaciones que la maquina expulsa al exterior y que necesariamente suben por el patio de luces, estos pueden estar ocasionando perjuicios innecesarios a los propietarios de los inmuebles.

En estas situaciones bien sea porque disminuya la luz de los restos comuneros, bien por las dimensiones del artefacto que mermaran considerablemente la ventilación de los pisos inferiores, se puede llegar a la conclusión  de que tal instalación y su consiguiente funcionamiento constituye una intromisión en la esfera jurídica del resto de los copropietarios, es decir de los demás vecinos.

 

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