Concurso de acreedores: ¿responden los bienes gananciales?

Concurso de acreedores: ¿responden los bienes gananciales?

Cuando el Régimen Económico del Matrimonio fuese el de gananciales o cualquier otro de Comunidad de bienes se incluirán en la masa, los bienes gananciales o comunes cuando deban responder de las obligaciones del deudor concursado.

La masa activa del concurso está constituida por el conjunto de bienes del deudor siempre que no sean inembargables y todo ello en virtud del principio de universalidad.

Por tanto forman parte de la Masa Activa del concurso, los bienes y derechos integrados en el patrimonio del deudor a la fecha de Declaración del Concurso y los que se reintegren al mismo o se adquieran hasta la conclusión del procedimiento.

Igualmente entrarán dentro del concurso de la persona casada sus bienes y derechos propios o privativos, y todo ello en virtud del Principio de Responsabilidad Patrimonial y cualquiera que sea el Régimen Económico pactado entre los cónyuges.

Esta integración de los bienes en la masa activa solo se da en los Regímenes económicos Conyugales de Gananciales y no en los de Separación de Bienes.

Ahora bien los bienes comunes no se integran en la masa activa en todo caso, sino que es necesario que deban responder de las deudas del concursado, y para ello se habrá de estar a lo pactado entre los cónyuges o a lo que se prevea legalmente para cada Régimen de Comunidad.

El Régimen de Responsabilidad del cónyuge comerciante y la vinculación de sus deudas generadas por la actividad mercantil, está regulada en el Código de Comercio.

La regla general es que responden de dichas deudas los bienes privativos del cónyuge comerciante y los bienes gananciales obtenidos como resultante de la actividad comercial, Industrial  desarrollada por el deudor.

Para ello es necesario el consentimiento de ambos cónyuges, que se presume otorgado siempre que se ejerza la actividad mercantil, con conocimiento y sin posición expresa del cónyuge no comerciante.

También cuando al contraer matrimonio se háyase uno de los cónyuges ejerciendo actividades comerciales y lo continuase sin oposición del otro cónyuge. Por lo tanto más que consentimiento lo que se requiere es una falta de oposición.

Para que los actos de consentimiento, oposición y revocación conferidos, expresa o tácitamente, sean oponibles a terceros, deben constar en Escritura Pública y debidamente inscritos en el Registro Mercantil y Civil.

El Tribunal Supremo ha declarado que lo fundamental es el momento en que se produce la deuda, y si en ese momento existía el Régimen de Gananciales los bienes responden, aun cuando el bien posteriormente tras la liquidación, se adjudique al cónyuge no comerciante, ya que este no podrá plantear tercería de dominio para levantar ningún embargo sobre el mismo.

De lo anterior se deriva que existen dos supuestos:

1.Que el comercio se ejercite con consentimiento o sin oposición del otro cónyuge.

2.Que por el contrario conste oposición.

Los bienes privativos del cónyuge comerciante, así como los gananciales, responden de las deudas generadas por la actividad mercantil.

Cuando conste oposición del cónyuge no comerciante, no responderán los bienes privativos del que no se dedique a la Industria. Igualmente no responderán los bienes gananciales que no hayan sido obtenidos a resultas de tal actividad.

                                                                                   A&A Abogados

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