Convenios reguladores: ¿se puede renunciar a reclamar?

Convenios reguladores: ¿se puede renunciar a reclamar?

A través de los Capítulos Matrimoniales o de los Convenios Reguladores, los cónyuges pueden disolver  y liquidar su Sociedad Conyugal de Gananciales.

Posteriormente cualquier de ellos puede sentirse lesionado en su derecho e intentar reclamar contra el otro por entender que lo pactado en Capítulos o estipulado en el Convenio Regulador no se adapta a sus intereses y entienden que con lo pactado se han vulnerado sus derechos económicos.

Para impugnar bien sea el Convenio Regulador o los Capítulos, cualquiera de los cónyuges puede utilizar la acción rescisoria discutiéndose si es posible la renuncia a la misma en la liquidación de la Sociedad de Gananciales.

Aunque la cuestión no es pacífica la opinión Jurisprudencial mayoritaria viene considerando que las renuncias efectuadas en Convenios tienen validez, siempre que tengan las características de ser claras, determinantes o deducidas de hechos.

Es decir, la renuncia tiene que ser no dudosa o incierta.

La renuncia de derechos es válida cuando concurren los requisitos del Código Civil y  puede ser expresa y literalmente plasmada en el documento suscrito por los otorgantes, en cuyo caso no planteara problemas.

Pero también puede ser tacita o implícita y deducida del conjunto armónico de los pactos suscritos así como de actos o conductas atribuidos a las partes.

Lo anterior ha llevado a no considerar renunciada la acción rescisoria de una liquidación de Sociedad de Gananciales en Capítulos matrimoniales donde se recogía una cláusula por la que se establecía que ambos aceptan las adjudicaciones realizadas, sin que tengan que reclamarse nada entre sí por dicho concepto, pues al no existir una renuncia expresa y terminante no podía entenderse que esa era la voluntad de las partes.

Sin embargo en otras ocasiones el Tribunal Supremo ha admitido la renuncia al declararse en Escritura que nada tienen que reclamarse las partes de la misma y también cuando ambos se comprometen al otorgamiento de los documentos públicos precisos, a fin de cambiar la titularidad registral de los inmuebles hasta ajustarla a lo estipulado en el Convenio Regulador judicialmente aprobado.

En general puede decirse que tanto la Doctrina como la Jurisprudencia han considerado que puede mantenerse la validez de la renuncia cuando no concurre un vicio de la voluntad que provoque la invalidez del negocio jurídico.

Los Tribunales señalan que la renuncia anticipada a la acción rescisoria de un Convenio o Capítulos matrimoniales es completamente factible y que cabe deducirse a través del juego de hechos concluyentes que evidencien la voluntad de renunciar.

Así pues será necesario un análisis de la literalidad de lo estipulado conjuntamente y en congruencia con los actos de los otorgantes, la que permita llegar a la conclusión sobre si se ha producido una renuncia a los derechos.

Siempre cabrá la renuncia tacita a la acción rescisoria cuando se deduzca de lo pactado por las partes y del resto de las circunstancias concurrentes, para que se pueda producir la abdicación de un derecho subjetivo que pertenece a uno de los cónyuges.

Por tanto se puede afirmar que lo prudente y más racional, a efectos de evitar ulteriores conflictos, es la interconexión de las clausulas, y que se acredite esa intención real de los cónyuges de liquidar definitivamente sus relaciones personales y patrimoniales pactando el destino del patrimonio común.

Por tanto si en el Convenio Regulador figura expresamente la vinculación entre las estipulaciones la cuestión está resuelta.

 

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