La custodia de los hijos. a qué edad pueden decidir éstos con quién vivir

La custodia de los hijos. a qué edad pueden decidir éstos con quién vivir

En ocasiones los padres divorciados cuando se plantean disputas sobre la custodia de los hijos, involucran a los pequeños, pidiéndoles opinión sobre la situación, tienen la esperanza de que el niño influya en la futura decisión que se tome.

En otras ocasiones es el propio hijo el que trata de introducir cambios en su situación, bien sea porque ha tenido conflictos con el progenitor custodio, o bien por un acercamiento a amigos en particular, o simplemente porque quiera vivir con el que sea menos severo o más tolerante con su conducta.

En líneas generales podemos decir que los asuntos sobre domicilio y custodia deben ser decididos por los adultos. Las disputas que puede traer el divorcio y los problemas del desarrollo diario de la custodia, ya conllevan el suficiente estrés y desgaste, como para incrementar el sentimiento de culpa del niño.

Los niños, en cualquier caso, pueden sentirse potencialmente culpables por el hecho de que el padre visitante pudiera verse alejado del pequeño como consecuencia de tener que vivir separado del mismo. Por este motivo las decisiones referentes al niño deben ser tomadas por adultos responsables, que busquen como fin último el bienestar del pequeño.

Cuando los progenitores son incapaces de alcanzar estos acuerdos, es necesario que acudan a un mediador. Si finalmente esta opción tampoco facilita los acuerdos, podrán acudir en última instancia al Juzgado de Familia. Lo que siempre se sebe de recomendar es que los padres alcancen acuerdos de forma equilibrada y justa, pues en definitiva deben ser conscientes de cuál es el mejor interés de su hijo.

Solución Judicial para tomar la decisión

Una solución Judicial, que seguro intentara proteger al menor, en muchos casos no será la opción más adecuada, ya que tú y tu ex siempre conoceréis mejor las circunstancias especiales de vuestro hijo, y la forma de proteger sus intereses concretos.

Los padres, como regla general, deben de tener mucha precaución en la forma en que involucran a sus hijos en la toma de decisiones relativa a la custodia. Sin embargo es un hecho que cuanto mayor es el niño, más peso tendrán sus indicaciones y preferencias.

La custodia de los hijos. a qué edad pueden decidir éstos con quién vivir

La edad de decisión de los hijos según el Código Civil

Nuestro Código Civil al tratar el tema de la custodia establece que los Jueces oirán a los menores cuando estos tengan doce años o más.

Ambos padres deberéis ser conscientes de que doce años, es una referencia cronológica, pero no tiene nada ni de mágico ni de absoluto. En la mayoría de las situaciones un niño de doce años no tiene la capacidad de pensar de forma crítica y lógica, y seguramente no evaluará todas las circunstancias para tomar una decisión tan crucial.

¿Cuando será escuchada la voluntad del niño?

La voluntad del niño podrá ser escuchada por el Juez, pero en ninguna forma le vinculará. Los doce años no son un término absoluto, ya que en definitiva dependerá de cuál es el grado de madurez del pequeño, la situación familiar de cada caso, y las influencias de los progenitores.

Debéis tener en cuenta que la mera opinión del niño, no puede ser la única circunstancia a tomar en consideración. El principal elemento es la aptitud del progenitor para conseguir el mejor interés del niño en cada caso, y de la forma más adecuada.

Por tanto considerando que este es el factor determinante, una decisión de custodia siempre se debe dejar en manos de adultos, bien sean sus propios progenitores, profesionales, y en última instancia los Tribunales.

¿Qué influencia tiene la opinión del menor adolescente?

Se puede decir con carácter general que hasta los doce años la opinión de los pequeños suele tener escasa relevancia, sin embargo, cuando se trata de adolescentes y éstos presentan un grado de madurez psicológica suficiente y tienen capacidad de comprender y actitud para distinguir las consecuencias de sus actos es obligado valorar la opinión de los mismos siempre que se exprese con libertad de criterio.

En este sentido, hay que señalar que el menor de edad, de acuerdo con su edad y capacidad natural y en todo caso, cumplidos los doce años de edad, tiene derecho a ser informado y escuchado antes de adoptar una decisión que afecte directamente a su esfera personal o patrimonial.

Para determinar el interés superior del niño o adolescente habrá que tener en cuenta su opinión, anhelos, aspiraciones y también su individualidad dentro del marco familiar y social.

Sin embargo, este derecho a ser escuchados cuando tienen suficiente grado de madurez y a que se tengan en cuenta sus opiniones no puede interpretarse en el sentido de que sus deseos hayan de ser atendidos en todo caso, lo cual no puede necesariamente traducirse en que sea su voluntad la que haya que imponerse en todo caso.

abogados-en-zaragoza

La razón fundamental es que a ellos no les corresponde tomar la decisión sobre algo tan trascendente y, en segundo lugar, porque no hay que confundir los anhelos o deseos del adolescente con el principio del interés superior del menor que ha de presidir este tipo de decisiones tan relevantes.

De lo anterior se deriva que la opinión de los menores ha de ser conocida y tomarse en consideración pero siempre teniendo en cuenta los demás medios de prueba existentes en el proceso, a fin de lograrse la decisión más acertada en casa supuesto concreto.

Debe tenerse en cuenta que dentro de la minoría de edad, existen diferentes etapas evolutivas, y que dentro de ellas cada una de las mismas tiene sus propias peculiaridades siendo sobradamente conocidas las especiales dificultades que existen en la etapa adolescente y en particular en lo que se refiere a la relación con sus progenitores.

Sin embargo, la necesidad de que los menores tengan que ser oídos no puede traducirse en que su voluntad haya de imponerse automáticamente porque no es a ellos a los que les corresponde una decisión sobre un tema tan trascendente.

Cuando se trata de adolescentes y más cuando están próximos a cumplir la mayoría de edad, el criterio de los Tribunales es no considerar procedente el imponerles la custodia de un progenitor en contra de su voluntad, ni un régimen de visitas estricto y estandarizado, debiéndose respetar la libre decisión de éste salvo en supuestos excepcionales.

Vacaciones con Hijos según su decisión

Normalmente la mayoría de las Sentencia de divorcio establece los períodos vacacionales a disfrutar con ambos padres, de manera concreta y específica repartiendo estos tiempos por mitades incluyéndose dentro de estos períodos las Navidades, Semanas Santas, determinadas fiestas locales, Semanas blancas y vacaciones veraniegas.

En este sentido hay que señalar que las vacaciones se refieren a las determinadas como escolares y no a las de los padres. En la mayoría de los convenios se llega a los detalles minuciosos de determinar cuál es el día del cambio de un progenitor a otro y el lugar de intercambio.

¿Pueden decidir los hijos con quién pasan las vacaciones en los casos de padres divorciados?

Las sentencias judiciales determinan la elección entre el primero y el segundo período de las vacaciones con criterios de alternancia en los cuales uno de los cónyuges elige el período en los años pares y el otro en los impares.

Durante estos períodos vacacionales que no siempre coinciden con las de los padres en muchas ocasiones los pequeños las pasan con familiares y amigos o incluso con cuidadores profesionales, estos hechos pueden ser del desagrado del otro cónyuge pero durante este período vacacional compete solamente al padre custodio al decidir con quién pasa el tiempo su hijo.

Pudiendo en todo caso el otro comunicarse a través de llamadas telefónicas o telemáticamente pero no verle.

En los períodos vacacionales no existe el derecho de visitas aunque como ya hemos dicho puede haber ciertas comunicaciones con una frecuencia razonable que no tiene que ser necesariamente diaria. En todo caso, se debe interferir lo menos posible en los planes del otro progenitor.

En el caso de menores hasta los 14 años no suele haber problemas en el cumplimiento de estos períodos vacacionales.

Cuando se trata de adolescentes a partir de los quince años, no se puede forzar al menor a que pase unas vacaciones con aquel progenitor que no desea pasar tal período y amenazar o restringir su libertad tampoco es buena idea ya que suele conllevar la oposición del menor y el no cumplimiento de lo ordenado.

En estos casos de períodos vacacionales  igual que en el derecho de visitas de los pre- adolescentes se suele dejar por los Tribunales un amplia libertad de criterio al pre adolescente para que disfrute de tales períodos con aquel progenitor con el que lo dese, ya que los Jueces entienden que el imponerles un criterio contra su voluntad puede quedar vacío por la propia voluntad del menor de no cumplir con la orden judicial.

¿Se deben pagar alimentos durante los períodos vacacionales por el obligado?

Los alimentos son una obligación básica que han de priorizarse sobre las demás, incluso, sobre las obligaciones del obligado, de  manera que este debe cumplir unas mínimas e imprescindibles exigencias para garantizar, en la medida de lo posible, el desarrollo de la existencia del menor en condiciones suficientes y dignas.

De este modo, el criterio fundamental para su fijación son los recursos económicos de los progenitores.

Esta relación de proporcionalidad queda difuminada en el margen de cobertura de las necesidades de alimentación, vestido, educación y ocio, en cuanto elementos integrantes del concepto jurídico de alimentos y que suelen integrar el denominado como mínimo vital o imprescindible para garantizar al menor por sus padres al menos y en la medida de lo posible un mínimo desarrollo físico, intelectual y emocional.

Existe cierta creencia relativamente generalizada de que el progenitor obligado al pago de los alimentos no debe hacer frente a los mismos durante los períodos de vacaciones en los que tiene a sus hijos a su cargo y ejerce la custodia sobre los mismos.

Sin embargo, este no es el criterio de los Tribunales, ya que en ningún caso, se suspende la obligación del padre de abonar la pensión alimenticia durante los meses de verano, período en que los menores permanecen en su compañía.

El fundamento legal suele ser que las Sentencias de divorcio establecen determinadas cantidades con carácter mensual dadas las circunstancias concluyentes entre ambos padres y la proporcionalidad que debe existir entre la necesidad de los alimentistas y el caudal económico y demás cargas del obligado a satisfacerlas.

El cálculo de la pensión alimenticia se efectúa con referencia a su sustento, habitación, vestido, asistencia médica, educación e instrucción y, por tanto, en atención a conceptos que ni se producen ni se devengan por meses.

De lo anterior se deriva que el tener en compañía del progenitor obligado al pago de los hijos durante los meses de verano no puede suspender la pensión fijada en convenio regulador en sentencia judicial.

El concepto de pensión alimenticia no abarca únicamente las necesidades nutricionales del menor sino que también comprende ampliamente otro tipo de gastos que exceden de la obligación alimenticia propiamente dicha, abarcando otros conceptos que son fijos y que habrán de ser satisfechos aún en el supuesto de que los menores estén con el padre durante determinados períodos vacacionales.

¿Qué influencia tiene la opinión de los hijos pre adolescentes en la atribución de la guarda y custodia de los mismos?

Existe la creencia generalizada de que le menor, a partir de los doce años, puede elegir con cuál de los progenitores convivir, sin embargo, aunque su opinión pueda tener cierta relevancia y calado no es, en absoluto vinculante para el Juez y no tiene porqué cumplirse en todos los casos.

El derecho de visitas y comunicaciones entre padres e hijos en los supuestos de quiebra matrimonial está supeditado a la salvaguarda del interés superior del menor que aunque es un concepto jurídico indeterminado, suele entenderse como el bienestar, la seguridad, el equilibrio y el desarrollo integral del niño.

En este sentido, no cabe confundir el interés del pequeño objetivamente considerado con las pretensiones e intereses de los padres, ni tampoco identificarlo con los deseos personales del propio menor.

El deseo de los hijos correctamente interpretado con el auxilio de especialistas constituye un factor dotado de relevancia en orden a  apreciar las condiciones de convivencia más beneficiosas para el desarrollo afectivo, estabilidad emocional y protección integral del niño.

Su opinión puede tener relevancia siempre que tal deseo obedezca a una voluntad autónoma y ajena a presiones externas, a puros caprichos o a manipulaciones de uno de los progenitores.

El derecho del progenitor no custodio no puede ser, en principio, configurando restrictivamente, pues se debe procurar siempre una relación lo suficientemente intensa entre hijos y padres sin perjuicio de que cuando las circunstancias concurrentes así lo aconsejen pueda y deba ser prudencialmente modulado o matizado tal derecho.

Se debe tratar, en todo caso, de compatibilizar el derecho del padre de comunicarse con su hijo y el interés superior de éste a alcanzar un adecuado desarrollo psicológico y emocional, lo que en muchas ocasiones representa un objetivo de muy difícil consecución.

La realización efectiva de este derecho depende de la colaboración sensata y reflexiva de todos los elementos personales implicados como pueden ser el progenitor conviviente, el no custodio, el hijo, los hermanos mayores de edad, familiares, amigos y desde otro punto de vista los propios Jueces, Fiscales, Abogados intervinientes y otros profesionales que auxilian en la toma de tal decisión.

No debemos olvidar que los menores son un conglomerado de emociones y sentimientos sumamente vulnerables y que los padres son los primeros llamados a proporcionarles un entorno referencial válido y adecuado para el desarrollo íntegro y equilibrado de su personalidad en una fase de formación.

¿En qué supuestos no se tiene en cuenta la voluntad del menor adolescente?

Fundamentalmente en aquellos supuestos excepcionales en los que hay que tomar una decisión de signo contrario, porque los elementos de prueba de que se dispone permiten entender que se está ante una situación límite para el menor y que sus deseos y opiniones están en gran medida mediatizados.
Puede suceder en los casos de  fuerte vinculación y gran dependencia materna, por patologías aún no superadas, por situaciones de alto riesgo social o por la intervención de Instituciones Públicas que han adoptado medidas oportunas para su protección y todo ello con la finalidad de que puedan afrontar su futuro como persona adulta, o cuando  su voluntad responde a caprichos, frivolidades o una tolerancia excesiva del progenitor con el que pretenden convivir que sea perjudicial para el mismo.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.Más información sobre cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies