Divorcio: alimentos de hijos mayores de edad

Divorcio: alimentos de hijos mayores de edad

La mayoría de edad comienza a los dieciocho años y a partir de este momento se supone que la persona es capaz para todos los actos de la vida civil, salvo las excepciones señaladas en los casos especiales en el Código Civil.

En consecuencia a partir de este momento, existe absoluta independencia de la persona ya que la misma tendrá plena capacidad de obrar. Esta independencia es consecuencia de la extinción automática de la patria potestad o en todo caso la tutela a la que está sometida el menor. Es producto de su madurez física tanto en la esfera personal como de la patrimonial.

El Código Civil establece que tiene derecho de alimentos los mayores de edad siempre y cuando no hayan terminado su formación por causas que no le son imputables.

Los alimentos según el artículo 142 del C.C comprenden la educación e instrucción del alimentista mientras sea menor de edad, y aun después, cuando no haya terminado su formación por causa que no le sea imputable, lo cual significa que en estos casos, la obligación alimenticia no cesa automáticamente a los dieciocho años por imperativo legal.

La plena capacitación para luchar por la vida estará condicionada tanto por factores madurativos que hagan que el mayor de edad complete su instrucción como por factores exógenos que permitan su inclusión en el mercado laboral, en que habrá de tenerse muy en cuenta las graves disfunciones estructurales de nuestro sistema económico.

Se trata por tanto de una obligación que no es incondicional como la que existe con los hijos menores de edad y se apoya en el mandato constitucional del artículo 39.

La deuda de alimentos con los hijos menores está fundada en la paternidad, se trata de una obligación legal y moral indispensable ya que durante la minoría de edad es necesaria la ayuda de los padres para el correcto desarrollo de los pequeños.

Sin embargo, con los hijos mayores de edad la deuda de alimentos deriva de un nexo de parentesco entre alimentante y alimentista e igualmente de una situación económica suficiente en el padre y deficiente en el segundo.

Está basada más bien en un principio de solidaridad familiar si bien, este principio no es absoluto, sino que hay que ponerlo en relación de la actitud de quien se considera necesitado.

El Legislador en el artículo 152 del Código civil dispone que la obligación de dar alimentos cesa cuando el alimentista puede ejercer una profesión o mejora de fortuna de manera que no sea necesaria la pensión alimenticia para su subsistencia; cuando el alimentista cometa una falta de las que dan lugar a desheredación por ejemplo el maltrato de obra o las injurias de palabra.
En segundo lugar es una obligación mancomunada divisible que en las crisis matrimoniales se materializa de manera diferente para el progenitor no conviviente con los hijos mayores de edad. Estos pueden solicitar alimentos por el cauce especifico del juicio de alimentos y deberán demandar en todo caso a los dos progenitores y solo deberá admitirse que se demande a uno de ellos, cuando notoria y justificadamente no se encuentre el otro en situación de contribuir siempre que ello se acredite suficientemente.

Si no se solicita de ambos se apreciará una falta de litisconsorcio pasivo necesario. Los alimentos también puede solicitarlos la madre o el padre desde el articulo 93.2 cuando el hijo sigue conviviendo en el domicilio conyugal y carece de ingresos propios en los supuestos de nulidad, separación o divorcio, por lo que es lógico que sea el progenitor, el legitimado para administrar los intereses comunes.

En estos pleitos se determina la situación económica de los padres aunque la situación de hecho de los hijos se vea afectada, los cuales no pueden verse en ningún caso perjudicados. Se trata por tanto de una unidad compuesta por uno de los progenitores e hijos cuyo sostenimiento es sufragado en su totalidad por uno de estos.

Cuando el hijo mayor de edad permanece en la unidad familiar no puede ser desarraigado por el hecho, según los Tribunales, de que sea mayor de edad, por lo que el derecho a alimentos es un simple elemento contable a la hora del Convenio Regulador o la Resolución Judicial que acabe el proceso de separación o divorcio.

A&A Abogados

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