Domicilio conyugal y convivencia marital sobrevenida del progenitor custodio (3)

Domicilio conyugal y convivencia marital sobrevenida del progenitor custodio (3)

En líneas generales puede decirse que la convivencia marital del progenitor custodio con un tercero en la vivienda familiar no debe afectar al derecho de uso establecido en la Sentencia de Separación.

Por tanto ningún efecto ni virtualidad cabe atribuir por si sola a esa convivencia marital sobrevenida, ni en orden a la reducción de las pensiones alimenticias de los hijos, ni para una nueva atribución de uso de ese domicilio conyugal.

La presencia de un tercero en la vivienda familiar en nada afecta a las necesidades y gastos de los hijos, que seguirán siendo los mismos y  no disminuirán.

Por otra parte la circunstancia de que no exista entre ese tercero y los hijos de su pareja o consorte vínculo jurídico alguno, no es motivo tampoco para disminuir las pensiones alimenticias.

Ahora bien aunque se logra demostrar que el tercero que convive en el domicilio conyugal de manera marital con el progenitor custodio preste una contribución, no podrá entenderse como aumento de la capacidad económica del cónyuge que se quedó en la casa, sino tan solo la justa contraprestación por el gasto adicional que genera la convivencia de ese tercero.

Cuestión distinta es que acreditada la convivencia marital del custodio con un tercero en la vivienda familiar, se logre probar que ésta ha supuesto una mejora sustancial de la situación del padre o madre que se quedó en la casa.

Situación que por ejemplo se dará en los casos en que éste abone una renta por el hecho de habitar en la vivienda, en cuyo caso sí que podría dársele el carácter de ingreso computable para determinar la capacidad económica del cónyuge custodio.

En estos casos el progenitor que se haya quedado en la casa contará con unos recursos adicionales y ello sería una circunstancia que podría sustentar la pretensión de aminorar las pensiones, pero no fundamentar la extinción de un derecho de uso de la vivienda conyugal que se continua desempeñando en razón de la función protectora de la necesidad de vivienda de los hijos.

Al margen de esta posible incidencia económica en la pensión alimenticia, la solución podría encontrarse al margen del proceso matrimonial, con el nacimiento de las acciones que nacen del dominio y que corresponden con la propiedad, las cuales no aparecen cercenadas o suprimidas por el uso judicialmente atribuido a los hijos y al otro cónyuge en el proceso matrimonial.

La vía a seguir podría ser la teoría del enriquecimiento sin causa o el abuso del derecho tanto frente al tercer usuario, como frente al cónyuge titular del derecho de uso, que tolera esa convivencia sin exigir renta alguna.

En otras ocasiones la solución puede venir por la vía de fijar una indemnización a favor del cónyuge no custodio cuando este es propietario exclusivo de la vivienda, en concepto de resarcimiento económico o contraprestación por un uso que se realice sin el consentimiento del titular de la propiedad.

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