El airbag defectuoso y los accidentes de tráfico.

El airbag defectuoso y los accidentes de tráfico.

En los últimos tiempos, el Airbag se ha convertido en un elemento de seguridad pasiva esencial en nuestros automóviles, permitiendo, en conjunción con el cinturón de seguridad (recordemos que en ningún caso puede ser sustitutivo de aquel) una sustancial reducción en el número de heridos graves (hasta en un 40%) y fallecidos en accidentes de tráfico en las carreteras.

Pero, ¿Qué sucede cuando éste no se activa en el momento oportuno, o bien si se dispara cuando no debiera hacerlo, ocasionando así daños físicos de consideración a los ocupantes del vehículo? Se trata de un riesgo real del que todos deberíamos ser conscientes.
» Defectos en el diseño o en la fabricación del Airbag

Un fallo en el lanzamiento del airbag en caso de colisión, o bien su lanzamiento tardía, pueden dar lugar a graves lesiones para los ocupantes del vehículo.

En ese último caso, no solamente sufrirían éstas las lesiones debidas al impacto con el volante o el salpicadero, sino que además podrían padecer otras lesiones adicionales por dispararse cuando aquellos se encontraban demasiado cerca del mismo.

Por otra parte, el Airbag podría dispararse en un ángulo inapropiado, impactando contra el cuerpo del pasajero de manera insegura e impidiendo en buena medida sus efectos positivos de prevención de lesiones.

Finalmente, este mecanismo podría dispararse sin motivo alguno, sin  haber tenido lugar una colisión ocuando ésta hubiera tenido una reducida magnitud.

Este tipo de casos reviste un grave peligro pues, además de las posibles lesiones por el impacto del mismo contra su rostro, de continuar conduciendo la distracción y pérdida de visibilidad que el incidente supone podría dar lugar a un accidente, que en ningún caso se habría producido de no haberse disparado inapropiadamente.
» La responsabilidad del fabricante

Cualquier fabricante de automóviles está obligado a garantizar una serie de medidas mínimas de seguridad en sus vehículos, incluyendo entre éstas un Airbag en óptimas condiciones de uso.

Ello implica, tal y como señala el Tribunal Supremo, que cualquier daño que los ocupantes pudieran sufrir a causa del defectuoso desempeño del Airbag, correría de cuenta de aquél, con independencia de las circunstancias en que se hubiera producido el incidente por el cual éste se hubiera disparado (o si no lo hubiera hecho debiendo activarse).

Tal y como señala, “la función del airbag es proteger al ocupante del vehículo para el caso de que se produzca un accidente, con independencia de si éste se debe, o no, a una conducción inadecuada o negligente”.

Incluso si el conductor no hubiera llevado puesto su cinturón de seguridad, si no hubiera funcionado debidamente el Airbag por sus defectos de fabricación y de ello se le hubieran causado daños que podrían haberse evitado de haber funcionado éste correctamente, será responsable de los mismos el fabricante del vehículo.

Así, dicha responsabilidad únicamente desaparecería, según el Tribunal Supremo, si pudiera demostrarse que la anomalía en el funcionamiento de este mecanismo fue causada por una intervención o manipulación del mismo por parte de la persona que sufrió los daños.

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