El compromiso de pago con un plan aplazado

El compromiso de pago con un plan aplazado

Cuando la situación de solvencia de un cliente moroso entra en situaciones de grave riesgo, el acreedor puede llegar a un compromiso de pago por el que se aplaza y fracciona el importe de la deuda.

El deudor podrá ir pagando parcialmente cada mes un importe señalado previamente hasta la total extinción de la deuda, siguiendo un plan previamente establecido por escrito.

Las fechas tienen que estar bien concretadas para que haya un plan determinado de pago. En muchos casos es mejor establecer un calendario semanal, que incluso resulta más factible que uno mensual al irse pagando la deuda en cantidades más pequeños y evitando la posibilidad de que el moroso, a final de mes, tenga unas necesidades más urgentes que la de pagar nuestra deuda.

El compromiso de liquidar una deuda de esta forma, con pago aplazado y fraccionado, debe ir acompañado previamente de un ingreso a cuenta del 25% de la totalidad de la deuda a fin de que se pueda acreditar de esta forma la buena voluntad de deudor para tratar de solucionar su problema y como una señal clara de compromiso.

Una vez acordado el plan de cobro, se deberá fijar un día concreto y no permitir ningún tipo de aplazamiento posterior.

Cuando el deudor no quiere efectuar ese pago anticipado del 25%, señalado como de buena fe, será necesario buscar otras formas alternativas para la recuperación de nuestra deuda.

El acreedor deberá intentar siempre conseguir un acuerdo en forma de contrato con el deudor, que ordinariamente deberá estar firmado tanto por el acreedor como por el deudor.

En los acuerdos contractuales se pueden incluir obligaciones recíprocas como por ejemplo el no inicio de relaciones judiciales por parte del acreedor si el deudor cumple con el calendario previamente fijado.

En este acuerdo se deberán fijar los intereses del aplazamiento que puede ser el interés legal del dinero más dos puntos.

Igualmente, en el texto del documento, el acreedor deberá fijar una cláusula que le permita, en caso de incumplimiento, rescindir el pacto y le faculta para poder reclamar judicialmente todo lo que se le adeuda.

Normalmente, los acuerdos de pago fraccionado deben ir firmados por el deudor y documentados como un reconocimiento de deuda. Se refuerza jurídicamente la firma de este documento mercantil con Letras de Cambio o Pagarés.

De esta forma, cuando se llega a un acuerdo de pago fraccionado y aplazado, el acreedor siempre tendrá la iniciativa en el cobro y no tendrá que esperar a que al moroso le vaya bien hacer un pago al que está obligado.

Mediante esta documentación señalada anteriormente, se blinda la posición contractual del acreedor, ya que si el deudor no paga los Efectos Cambiarios, queda abierta la puerta para entablar un Juicio Ejecutivo con el consiguiente embargo preventivo de los bienes del moroso.

Este Acuerdo Cambiario de aplazamiento y fraccionamiento podrá ser elevado a Escritura Pública cuando las partes así lo acuerden, lo cual es muy recomendable.

En estos casos, los documentos de Reconocimiento de Deuda y Efectos Cambiarios de pago serán suscritos ante un Notario.

El reconocimiento de deuda y los efectos mercantiles firmados ante un Fedatario Público nos facultaran para interponer una demanda ejecutiva con embargo preventivo y limitaremos las posibilidades de oposición del deudor que no podrá negar su firma ni la legitimidad de los documentos, ni alegar falta de provisión de fondos.

A&A Impagados.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.Más información sobre cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies