El contrato fijo discontinuo en Aragón

El contrato fijo discontinuo en Aragón

El contrato de trabajadores fijos discontinuos en Aragón responde a una necesidad de trabajo de carácter intermitente o cíclico y se produce, en intervalos temporales reiterados en el tiempo.
Hay que señalar que se trata de una modalidad de contratación escasamente utilizada ya que responde, normalmente, a actividades cíclicas aunque sean normales y permanentes en la empresa.
En general se puede afirmar que existe resistencia por parte de los empresarios agrícolas aragoneses a ofertar este tipo de contratos a sus trabajadores temporeros.
El contrato fijo discontinuo en Aragó

¿Cuál es el perfil del trabajador fijo discontinuo en Aragón?

Sin hacer distinciones por razón del sexo este tipo de contrato suele ser más utilizado en los siguientes actores:

  • Actividades agrícolas normales y permanentes que se reiteran cada año bajo distintas modalidades contractuales.
  • Contratos sucesivos de periodicidad anual en el marco de un programa de amplio ámbito
  • Operarios de servicios múltiples en campañas turísticas por ejemplo en albergues juveniles de temporada o explotaciones de piscinas de verano como puede ser el caso de los socorristas
  • Impartición de cursos de formación ocupacional con periodicidad anual
  • Industrias conserveras
  • Trabajadores empleados en la declaración de la Renta o IRPF en determinados organismos públicos o privados
  • Actividades destinadas a impulsar políticas municipales de empleo y fomento empresarial financiadas con subvenciones para llevar a cabo acciones de orientación profesional para el empleo

En este sentido hay que señalar que el contrato fijo discontinuo y en función de cómo se reiteran dichos períodos de actividad produce dos tipos de modalidades como pueden ser los fijos discontinuos periódicos o los fijos discontinuos no periódicos.
Normalmente se accede a este tipo de contratos fijo discontinuo después de haber pasado por otro tipo de modalidad de contratación y adquirir la fijeza por tratarse de actividades que responden a necesidades permanentes de la empresa presentadas de forma cíclica y repetidas periódicamente a lo largo de los años como puede ser, por ejemplo, un servicio de transporte escolar en Zaragoza que coincide con los cursos académicos, actividades de heladerías o actividades turísticas del Pirineo Aragonés.

¿Cómo interpreta el tribunal superior de justicia de Aragón este tipo de contratos?

Este Tribunal ha manifestado que cuando el conflicto consiste en determinar si la necesidad de trabajo puede atenderse mediante un contrato temporal, eventual o de obra o por el contrato debe ser mediante un contrato indefinido de carácter discontinuo, lo que se debe valorar es la reiteración de esa necesidad en el tiempo aunque lo sea por períodos concretos ilimitados.
La diferenciación con los contratos eventuales o de obra vendrá determinada o temporales vendrá determinada cuando la necesidad de trabajo es, en principio, imprevisible y queda fuera de toda reiteración regular.
Por el contrario, existirá un contrato de carácter fijo discontinuo cuando las necesidades son cíclicas o de carácter intermitente, es decir, en intervalos temporales separados pero reiterados en el tiempo con un cierto carácter de homogeneidad.
Los períodos se vienen reiterando anual y cíclicamente en años sucesivosCONCEPTO Y DEFINICIÓN:El Estatuto de los Trabajadores regula los tipos de contratos fijos discontinuos diseñando en primer lugar el concertado para realizar trabajos fijos y periódicos dentro del volumen normal de actividad de la empresa.
La segunda modalidad es el suscrito para realizar trabajos que tengan el carácter de fijos discontinuos y no se repitan en fechas ciertas, dentro del volumen normal de actividad.
El elemento común en ambos casos es que estamos en presencia de contratos por tiempo indefinido cuya característica es el hecho de no prestarse servicios durante todos los días del año.
Aunque la actividad sea permanente, normal y estable queda limitada siempre  periodos concretos o discontinuos.
Es un contrato en el que la prestación de servicios es de carácter regular, conociéndose desde un primer momento la fecha de inicio y finalización de campaña, como pueden ser los trabajos de transporte escolar, limpiezas de centros de esta naturaleza o industrias conserveras en Aragón.
Los trabajos fijos discontinuos son de carácter intermitente, en los que la actividad a realizar no se repite en fechas ciertas, al quedar vinculado el inicio a factores estacionales que pueden variar anualmente, como sucede con los trabajos agrícolas y los de hostelería de temporada o las temporadas de esquí en el Pirineo Aragonés o Sierras Turolenses.

¿Cuándo se adquiere la condición de trabajador fijo discontinuo?

Este tipo de relación laboral, en ambas modalidades se puede adquirir desde un primer momento por acuerdo expreso de las partes, si bien el contrato suscrito con tal carácter sólo será válido si los trabajos contratados tienen esta naturaleza periódica.
Un ejemplo práctico de esta situación puede ser el de una empresa que se dedica a la explotación de la hostelería, de una piscina de verano de carácter municipal en Zaragoza, cuyo funcionamiento se inicia, normalmente en el mes de Junio y finaliza en la primera semana de Septiembre.
Si en estas piscinas se decide la contratación de un socorrista, con un contrato inicial de carácter fijo discontinuo tal calificación será plenamente válida.
En otros casos el carácter de fijo discontinuo se adquiere por la reiteración de contrataciones periódicas, de forma que inicialmente se suele acudir a otra modalidad contractual, normalmente el eventual o el de obra o servicio, pasando posteriormente a tener la condición de fijo discontinuo, cuando el trabajador es objeto de sucesivas llamadas.
Así sucede por ejemplo con los trabajos de prevención y extinción de incendios en época estival, programas de formación profesional programados financiados con fondos públicos, trabajos anualmente en la campaña sobre el impuesto de la renta.
Cuando el contrato se repite en años sucesivos pero es incierta la renovación en los programas, por no tratarse de un servicio esencial o actividad básica de la empresa que lo presta con sujeción a determinadas subvenciones, tal situación no genera la existencia de un contrato fijo discontinuo.
Los convenios colectivos de ámbito sectorial son los que acuerdan los requisitos y especialidades para la conversión de contratos temporales en fijos discontinuos.
En cualquier caso conviene señalar que si un empleado está contratado como fijo discontinuo, pero el trabajo se presta de forma ininterrumpida, este se convertirá en indefinido de carácter ordinario.

¿Qué requisitos formales exige este tipo de contrato?

Su formalización se formulará por escrito en modelo oficial aun cuando la actividad se desarrolle en distintos períodos y cuando suceda esto no se precisa la formalización de un nuevo contrato cada vez que se reinicie el trabajo sino que se trata de un único contrato que se interrumpe periódicamente con motivo de cese de la actividad.
Tratándose de una actividad discontinua que no se repita en fechas ciertas, la ausencia de forma escrita originará que el contrato se presuma celebrado por tiempo indefinido y a jornada completa, salvo prueba en contrario.

¿Qué es el derecho de llamamiento?

La estabilidad en el empleo de estos trabajadores se garantiza a través del derecho a ser llamados al inicio de la actividad periódica o discontinua.
La forma de llamamiento dependerá de la actividad.
El Estatuto de los Trabajadores establece que los trabajadores serán llamados en el orden y forma que se determine en los Convenios Colectivos, los cuales se habrán de establecer los criterios de llamada de forma objetiva, si bien se viene admitiendo que ante la falta de regulación en Convenio se apliquen criterios de antigüedad.

¿Qué sucede ante la falta de llamamiento?

El incumplimiento por parte de la empresa de la obligación de llamamiento supone la existencia de un despido, debiendo entenderse que existe éste cuando no se produce el llamamiento siempre que la plaza que ocupa el trabajador fijo discontinuo no haya sido ocupada reglamentariamente.
El problema que se suscita suele ser, en estos casos, el de cómputo de plazo de los 20 días para formular la demanda correspondiente, ya que cuando se trate de trabajadores periódicos y ejecución regular, ninguna duda ofrecerá la fecha en la que el trabajador ha iniciado su actividad, y por tanto, el plazo de veinte días comenzará a computarse desde el momento cierto en el que debió iniciarse el trabajo.
Sin embargo, cuando se trata de prestación de servicios en temporada irregular en el que se desconoce la fecha exacta del inicio de campaña y cuando además la incorporación puede realizar gradualmente por el conjunto de trabajadores fijos discontinuos, los Tribunales vienen entendiendo que tal plazo comienza a computarse a partir del momento en que el trabajador tenga constancia de la falta de llamamiento. Extinción del contrato
La extinción se producirá por cualquiera de las vías reguladas en el artículo 49 del Estatuto de los Trabajadores, con la particularidad de que la falta de llamada queda configurada como despido, que en caso de ser improcedente conllevará el abono de la indemnización legal salvo en los supuestos de readmisión.
Si el trabajador fijo discontinuo de una empresa realiza una jornada de trabajo, en los períodos de actividad que es de igual duración que la desarrollada por el resto de los trabajadores de la empresa, en tal caso, no será posible suscribir pacto alguno de horas complementarias que solamente se podrán realizar en el supuesto de que la jornada sea más reducida.
La indemnización por despido improcedente se calcula en función del tiempo efectivo de prestación de servicios, sin computar los períodos de campaña o temporal.

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