El correo electrónico en la reclamación de impagados

El correo electrónico en la reclamación de impagados

El envío de correos electrónicos es una herramienta útil y eficaz para reclamar impagados que tengan escasa antigüedad

Este tipo de comunicación facilita la relación con el cliente, al permitir la trasmisión de un mensaje de forma instantánea, y permitir guardar copias del mismo en el ordenador, lo cual permitirá su archivo y rápido acceso al mismo cuando lo necesitemos.

Igualmente podremos saber si el receptor del email, lo ha abierto y cual es la fecha de la lectura.

Cuando el destinatario lo ha leído, y por tanto tenemos la constancia absoluta de que ha recibido el correo electrónico, será una herramienta útil en la reclamación de impagados.

El uso del correo electrónico es muy barato; y reduce tiempos y costes con respecto a la correspondencia ordinaria, igualmente permite una comunicación más fluida con el deudor y el ahorro de costes, con respecto a las llamadas telefónicas y las cartas certificadas.

Actualmente los emails pueden ser utilizados como medios probatorios en un juicio ante el deudor, teniendo la consideración de documentos privados, que harán prueba plena en el proceso, siempre que su autenticidad no sea impugnada por la parte a quien perjudique.

Por tanto el correo electrónico puede ser un arma de doble filo si el acreedor escribe algo que le pueda perjudicar, pero por el contrario si el deudor al contestar el email reconoce la deuda, se convertirá en un reconocimiento personal y pleno, que podrá operar contra el.

Por consiguiente el deudor que puede hacer caso omiso de las cartas, puede prestar atención a los emails que le llegan diariamente.

El gran problema de los correos electrónicos es que el deudor no le preste ningún tipo de atención, y para este será más fácil destruirlo, no dejando rastro, que tirar a la papelera una carta enviada en papel.

Pero la principal desventaja del correo electrónico es que el acreedor no esté completamente seguro de que se haya leído su mensaje, ya que muchas veces quien lo ha recibido no es el verdadero receptor, es decir el que tiene la capacidad para ordenar el pago.

Por tanto un uso combinado de correo electrónico, cartas por correo ordinario, y fax; pueden ser instrumentos muy útiles en la reclamación de deudas.

Cuando el deudor es una persona física, es decir un consumidor, y no una empresa o sociedad mercantil, no será prudente enviar un correo a la dirección que tiene en el trabajo, solicitando a la empresa que se le de traslado.

Como hemos nombrado con anterioridad, este tipo de prácticas pueden vulnerar determinados derechos según la Ley de Protección de Datos, y pueden ser objeto de sanción económica por la citada Agencia.

A&A Impagados

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