El derecho de visitas de los abuelos: ¿se puede suspender?

El derecho de visitas de los abuelos: ¿se puede suspender?

Los abuelos ocupan una situación importante respecto de los nietos, teniendo por tanto este derecho un carácter muy singular.

No obstante para su adopción deberán tomarse en cuenta las múltiples circunstancias específicas que rodeen cada caso y que pueden presentarse con múltiples aspectos y matices.

En principio el derecho de visitas de los abuelos no debe reducirse a un mero contacto durante un tiempo breve y limitado y nada impide que los nietos puedan pernoctar en casa de éstos o pasar una temporada con los mismos.

Las visitas de los abuelos en ningún caso perturban el ejercicio de la patria potestad en los supuestos en los que se establezcan breves periodos regulares de convivencia con los mismos.

Este derecho de los abuelos está regido por un criterio de evidente flexibilidad y el Juez puede emitir en cada caso un juicio concreto y ponderado en atención a las características especificas del supuesto a enjuiciar, pero siempre deberá tener como guía y principio esencial el interés superior de los pequeños.

Cuando no se aprecian circunstancias razonables para una reducción del régimen de visitas el Juez no las limitará ni suspenderá.

La relación del nieto con sus mayores es siempre enriquecedora, por lo que no cabe desconocer el legítimo derecho de estos últimos a tener un contacto personal y estrecho con quien les une una relación de parentesco tan próxima que justifica un especial afecto.

En los casos de Visitas del menor a los abuelos, el pequeño siempre deberá ser oído y cuando éste tenga la madurez lógica respetar la voluntad del menor, no obstante en los supuestos en que éstos  ejerzan una influencia negativa sobre el nieto o de animadversión sobre uno de sus padres, el Juez podrá suspender o limitar el régimen de visitas.

Por último concluir que aunque el régimen de visitas de los abuelos suele ser más limitado que el establecido habitualmente a favor de los padres, suele tomarse en consideración la relación afectiva entre éstos y los nietos y la influencia beneficiosa que para el desarrollo del menor puede tener dicho régimen cuando es impuesto judicialmente.

La relación entre los abuelos y los padres del menor, no debe ser un obstáculo para mantener las relaciones familiares del pequeño, salvo cuando exista una causa justa que lo impida, es decir, que no sea favorable para el pequeño.

Tal derecho no puede ser conculcado por la simple voluntad de sus padres debiendo tenerse en cuenta el perjuicio que para el desarrollo del niño puede ocasionar la ruptura de las relaciones con sus mayores.

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