El reconocimiento de deuda

El reconocimiento de deuda

El Reconocimiento de Deuda, es admitido por los Tribunales como “un negocio jurídico por el que el autor reconoce la existencia de la misma, y manifiesta su voluntad inequívoca se asumir su obligación, fijando un plazo y forma para su pago”.

Se trata, por tanto, de una medida imprescindible a realizar en cualquier caso de impago, en el que se prorroga o fracciona el pago de la deuda.

Es evidente que ante una situación de impagado, donde se negocia un aplazamiento de la deuda entre acreedor y deudor, el primero debe proteger de forma eficaz su derecho al cobro y reforzar, por tanto, sus garantías.

Lo ideal es conseguir que el Reconocimiento de Deuda sea acompañado de efectos cambiarios que materialicen el acuerdo alcanzado, y refuercen las garantías de cobro.

De esta forma se consolidará la posición jurídica del acreedor, y se dará mayor rigor jurídico al acuerdo.

La conveniencia de la utilización de efectos cambiarios, letras o pagarés, deriva de su propia fuerza jurídica, ya que en caso de impago siempre se podrán ejercitar las acciones cambiarias oportunas ante los Tribunales, con toda la fuerza ejecutiva que ellos conllevan.

El Reconocimiento de Deuda puede revestir el carácter de contrato entre acreedor y deudor, y permite al primero acreditar de forma inequívoca la existencia de la deuda.

En este contrato de reconocimiento, siempre será muy conveniente formalizar una cláusula que permita resolver anticipadamente la situación si el deudor impaga, pudiéndosele reclamar la totalidad de la deuda.

Este tipo de contrato se puede realizar tanto en Documento Privado, como en Escritura Pública.

En caso de incumplimiento por parte del moroso, siempre se podrá acudir al correspondiente juicio cambiario, donde el deudor, al haber reconocido su firma ante el Notario, no podrá negar la autenticidad de la deuda, ni del documento, ni que su firma sea falsa.

Si el reconocimiento de deuda es emitido unilateralmente por el deudor, comprometiéndose al pago, se puede hacer en un solo acto, sin necesidad de más trámites, siempre que la persona que firme tenga poderes para suscribir el contrato.

Otra posibilidad, si no es posible obtener el reconocimiento de deuda, es que el moroso nos firme un duplicado de la factura impagada, manifestando que reconoce la misma, y se compromete a su abono.

A&A Impagados

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