El síndrome prostático crónico e incapacidad permanente

El síndrome prostático crónico e incapacidad permanente

Es una patología muy habitual en el hombre maduro, pero afortunadamente el problema invalidante solo se producirá en una minoría de casos, generalmente en aquellos que no pueden ser debidamente tratados o cuando el proceso está avanzado mediante la cirugía.

El rendimiento laboral se ve frecuentemente afectado durante muchos años antes de que se llegue al tratamiento quirúrgico, el cual debe posponerse salvo que haya absoluta necesidad de practicarlo.

Es una patología por otra parte, permite un diagnostico objetivo y de certeza sin medios traumáticos, a veces con una simple ecografía, técnica que es incongruente y carente de molestias y efectos secundarios.

La patología psíquica se asocia frecuentemente al síndrome prostático debido las alteraciones de los hábitos sexuales, en el sueño y en la vida de la relación social.

No hay que olvidar que el síndrome prostático crónico en estado avanzado suele ser tan florido y llamativo que puede evidenciarse por terceros claramente, lo que crea un elemento negativo en el que lo padece.

A pesar de no tratarse de un proceso grave, sus repercusiones en algunos casos sobre la capacidad laboral son muy importantes especialmente para ciertas profesiones.

VALORACION MEDICO LEGAL

El hecho de verse obligado a orinar cada muy poco tiempo, tarda demasiado en conseguirlo y la imperiosa necesidad que llega frecuentemente a la incontinencia con goteo que mancha piel y ropas puede ser incompatibles con actividades relacionadas con la condicione de vehículos públicos, trabajos de comunicación con el público como puede ser los de relacione públicas o actividades artísticas.

Hay que considerar como factor agravante la necesidad de levantarse durante la noche varias veces, lo que impide un sueño correcto y sosegado, lo que tendrá repercusión e influencia en las actividades diurnas por estado de cansancio y agotamiento que suele producirse.

Se trata de una patología que es reversible, y no se agotaran las posibilidades terapéuticas hasta recurrir a la farmacología más avanzada y a la cirugía en su caso.

Sin embargo esta no siempre es posible, ya sea por las características del sistema genital urinario del sujeto o lo que es mucho más frecuente por las contraindicaciones derivadas de estados patológicos preexistentes asociados.

Finalmente hay que decir que no es posible obligar al enfermo a aceptar un recurso terapéutico que no está carente de riesgo y efectos secundarios de carácter invasivo.

Esta negativa podría suponer el agotamiento de las posibilidades recuperadoras.

En los casos en que se concede incapacidad permanente suele ser profesional, es decir, para determinados puestos de trabajo o concretas faenas.

Mucho más difícil de probarse seria la incapacidad absoluta.

Aunque esta en determinados sujetos mayores, se produzca como consecuencia bien de un síndrome prostático propiamente dicho que le obliga imperiosamente a orinar en cualquier lugar y de forma muy frecuente, como por las complicaciones derivadas de la hiperplasia crónica, que en el mejor de los casos son infecciones repetitivas de las vías urinarias con necesidad de tratamiento asociado no carente de efectos secundarios.

Frecuentemente este síndrome vendrá asociado a problemas psicológicos generalmente de carácter depresivo, así como síndromes de inadaptación laboral, por las limitaciones que crea en la vida sexual y de relación social, así como por la impotencia que frecuentemente se produce de forma primaria y secundaria al uso permanente de sondas y tratamientos.

José Alberto Andrío Espina

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