¿es compatible la incapacidad absoluta con el trabajo?

¿es compatible la incapacidad absoluta con el trabajo?

Le Ley General de Seguridad Social establece la compatibilidad de la pensión por incapacidad absoluta con el ejercicio de una actividad, lucrativa o no, siempre que el ejercicio de dicha actividad sea compatible con el estado del incapacitado, y no presenten un cambio su capacidad de trabajo a efectos de revisión.

Según el Manual de Prestaciones del INSS:

  • Si se realizan trabajos de inclusión en alguno de los regímenes de la Seguridad Social, existe la obligación de cursar la correspondiente alta y cotizar, debiendo comunicar el pensionista a la entidad gestora el inicio de la actividad, ya sea por cuenta ajena o propia.

  • El cumplimiento de estas obligaciones se entiende sin perjuicio de las facultades de revisión de la incapacidad permanente que ha reconocido la pensión.

Con respecto al problema de si es compatible o no la incapacidad absoluta con algunos trabajos se ha pronunciado el Tribunal Supremo en Sentencia del pleno de 30 de enero de 2008.

En ella se establece la necesidad de conciliar por una parte el régimen de compatibilidad que establece la ley, que admite con gran amplitud el ejercicio de actividades, lucrativas o no, compatibles con el estado del inválido, y la propia definición de incapacidad absoluta que inhabilita por completo para toda profesión u oficio.

De acuerdo con esta configuración, la Pensión por Incapacidad Absoluta, podría resultar inicialmente incompatible y solo podría realizarse determinadas labores de orden adjetivo o marginal.

Sin embargo la Doctrina posterior y actualmente vigentes que la definición de Incapacidad Permanente Absoluta no puede entenderse en un sentido literal y estricto, pues la experiencia demuestra que por grave que pueda ser el estado del incapacitado, siempre resta una capacidad de trabajo residual que pueda ser utilizada, de forma regular en determinados empleos.

De esta forma la calificación de incapacidad absoluta es un juicio problemático de las expectativas de empleo, que en los casos incluidos en ese grado, quedan extraordinariamente limitados.

En resumen la única incompatibilidad que formula la Ley General de la Seguridad Social para la incapacidad permanente absoluta es la relativa a las actividades que sean incompatibles en el sentido de perjudiciales o inadecuados para el estado del incapacitado.

Por consiguiente, y esto es fundamental, el desarrollo en el grado de absoluta de actividades no perjudiciales dará lugar, no a una incompatibilidad, sino a una revisión por mejoría o por error de diagnóstico.

Este es el sistema legal de incompatibilidad y no cabe interpretación restrictiva, pues ello produciría restricciones importantes, como el tratamiento peyorativo de la incapacidad absoluta respecto a la total, o la desincentivación de la reinserción de los incapacitados absolutos, lo que no sucedería si se revisa el grado para reconocer, por ejemplo, una incapacidad total.

El sistema ha partido de una reducción muy amplia de las posibilidades del incapacitado absoluto, pero no ha establecido una incompatibilidad general entre la pensión y las rentas del trabajo.

La incompatibilidad queda reducida a las actividades no adecuadas para el incapacitado, debiendo resolverse las demás a favor de la compatibilidad o de a revisión del grado.

Veamos un supuesto concreto, en el que el demandante era administrador único de una sociedad de responsabilidad limitada y donde trabajaba de mecánico de frio industrial.

A este trabajador se le concedió una Prestación de Incapacidad Absoluta del Régimen General de Autónomos, y el demandante causó alta en el RETA, al pasar a desempeñar el cargo de administrador con carácter retribuido, y en atención a esa circunstancia el INSS, procedió a suspender el abono de la pensión por considerarla incompatible con el trabajo realizado.

La Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia revocó la del Juzgado de lo Social que le había dado la razón al citado administrador, entendiendo que lo que hubiese procedido en su momento, era una incapacidad total, y ese grado de acuerdo con la doctrina del Tribunal Supremo ha de limitarse a actividades marginales.

Finalmente el asunto llego al Tribunal Supremo, que acabo estimando el recurso del administrador, por considerar que era claro que el trabajador no ejercía una actividad profesional que fuese perjudicial o inadecuada a su estado, y no se ha abordado por la gestora la revisión de una mejoría o un error de diagnóstico.

Fdo. José Alberto Andrío Espina

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