Esquizofrenia y grados de incapacidad laboral

Esquizofrenia y grados de incapacidad laboral

La esquizofrenia suele tratarse favorablemente por nuestro Tribunales que suelen reconocerla como una Incapacidad Permanente en grado de Absoluta y en muchos casos la Gran Invalidez.

En el tratamiento de estos supuestos es de gran relevancia el número de ingresos hospitalarios, pero también la cronicidad de las dolencias, así como si presenta ideas delirantes.

En la mayor parte de los casos suele haber una nula  conciencia de la enfermedadpor parte de quien la padece, lentitud de pensamientos y falta de concentración.

En otros casos el afectado ha sido considerado como Gran Inválido, ya  que el trastorno esquizofrénico aparece como grave y los tratamientos médicos han sido completamente ineficaces.

En estos casos de Gran Invalidez los Tribunales razonan que la dolencia esquizofrénica con grave riesgo de suicidio, y con ideas delirantes, así como alucinaciones y disgregaciones del pensamiento, le impiden al enfermo valerse por sí mismo.

Igualmente se corrobora esta posición por los internamientos habituales en los centros destinados al tratamiento de enfermedades mentales.

Sin embargo las Sentencias Judiciales entienden que no es susceptible de Gran Invalidez cuando el enfermo tiene autonomía plena para los actos esenciales de la vida, o su situación clínica ha sido estable en los últimos años, aunque precise del control de su familia para asegurarse de que cumple con el tratamiento y vigilar de posibles descompensaciones.

En este tipo de enfermedad resulta habitual que el Instituto Nacional de la Seguridad Social habitualmente suela invocar que la dolencia es anterior al Alta o que no hay agravación, ya que las primeras manifestaciones de esta enfermedad suelen datarse en la edad juvenil del paciente.

Como quiera que la enfermedad se desarrolla posteriormente y se agrava, los Juzgados suelen apreciar la evolución negativa que ha sufrido el paciente después de ponerse a trabajar, así como los brotes causantes de los episodios de Incapacidad Temporal.

No son extraños los casos en que se concede la Gran Invalidez por el nivel de severidad de la enfermedad, que le suele impedir al paciente realizar cualquier tarea con un mínimo de responsabilidad, aunque sea en Centros Especiales de Empleo.

En el mismo sentido encontramos otras Sentencias en que se declara la Absoluta cuando la dolencia ha permanecido larvada en un largo tiempo, es decir, como enfermedad silente, y no haya impedido el trabajo hasta que presenta secuelas de gravedad suficiente.

Este criterio es el que mantiene el Tribunal Supremo en todas sus Sentencias, ya que lo normal es que el cuadro psíquico sufra alteraciones esenciales y trascendentes que determinen una agravación a lo largo de la vida laboral del enfermo y este empeoramiento suele tener gravísimas consecuencias y secuelas en lo que atañe a la personalidad del paciente.

Jose Alberto Andrío

aa-indemnizaciones.com

 

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