Gastos suntuarios u ordinarios ¿quién debe abonarlos?

Gastos suntuarios u ordinarios ¿quién debe abonarlos?

En ocasiones se plantea el problema de si determinados gastos  del inmueble arrendado pueden ser considerados como gastos suntuarios, desproporcionados o innecesarios.

En estos supuestos, puede decirse que no cabe una respuesta absoluta y tajante, sino que  se determinara en cada caso concreto, según el tipo de arrendamiento y vivienda.

Supongamos por ejemplo que la vivienda arrendada ocupa una superficie de 300 metros o más, está enclavada en un una avenida principal de una gran ciudad, y en este inmueble se establece un servicio de vigilancia.

La nueva LAU,  establece que este tipo de viviendas en concreto las que tienen una superficie superior a 300 metros, tienen un régimen especial.

El establecimiento de ese servicio de vigilancia que hemos señalado anteriormente, no podrá considerarse como desproporcionado o su constitución, dicho de otra forma, no implicara abuso de derecho.

Por tanto los gastos derivados de estos servicios extraordinarios, podrán ser repercutidos sobre el arrendatario.

Según la LAU, el arrendador tiene la facultad de repercutir los gastos de servicios y suministros al inquilino, de no existir constancia de pacto expreso entre las partes en sentido contrario.

El derecho a computar los servicios como prestación complementaria a cargo del inquilino, impone al arrendatario la obligación de pagarlos a cuenta del arrendamiento, por lo que su incumplimiento sirve para fundamentar la acción de desahucio.

En igual sentido podemos entender los gastos comunitarios no satisfechos por el arrendatario,y que son adelantados por el arrendador.

En estos casos, cuando el inquilino no los satisfaga siempre procederá la acción de desahucio.

Sentado lo anteriormente, debe entenderse que por regla general el inquilino solamente deberá abonar las cuotas ordinarias de comunidad, que son las que corresponden a los gastos presupuestados, por referirse a la conservación del inmueble, así como el abono de sus servicios o suministros, siempre que así se haya pactado expresamente en contrato.

Consideración aparte podrán por ejemplo recibir, los recibos de la Comunidad de Propietarios por decoración del patio, ya que los mismos, responden a un gasto extraordinario, que se caracteriza fundamentalmente por su falta de periodicidad y por exceder su importe a la cantidad prevista para gastos y reparaciones normales.

Este tipo de gastos no se suelen incluir en los contratos de arrendamiento y por lo tanto estarán excluidos de su repercusión al inquilino, no pudiéndose decir lo mismo de los gastos ordinarios importantes de la vivienda arrendada, que generalmente siempre estarán incluidos en las cláusulas contractuales pactadas entre las partes.

 

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