Gran invalidez y enfermedades que requieren reposo

Gran invalidez y enfermedades que requieren reposo

Las patologías que implican la conservación de la vida en absoluto reposo, con prohibición de realizar movimientos como los de levantarse o andar, implicarán necesariamente la asistencia de una tercera persona y comportarán por tanto el reconocimiento de una Gran Invalidez.
La guarda de la vida es el fundamento que sirve de soporte a las demás actividades de ésta, de manera que como la persona mientras vive precisa de la realización de actos que son indeclinables para la satisfacción de sus necesidades, o rompe el gran reposo con el consiguiente riesgo, o ha de ser atendido por otra persona.

Cuando el absoluto reposo, es decir, la inmovilidad, es aconsejable y no debe ser por tanto rota, es consecuencia ineludible que se necesite de otra persona para actos como el comer, no porque necesite que le lleven de la mano, sino para que le lleven la comida al lugar donde efectúa el reposo.

En estos casos la razón fundamental para que se conceda la Gran Invalidez es que resultaría absurdo que se consiguiese la ayuda de otra tercera persona para realizar actos complementarios pero esenciales para la vida y no para la conservación de ésta.

Los tratamientos a domicilio

Un supuesto específico de Gran Invalidez lo constituyen la necesidad de recibir tratamientos domiciliarios, tales como la oxigenoterapia o la hemodiálisis, en ambos casos se ha considerado que la intensidad del tratamiento requiere del auxilio de terceros para realizar los actos más esenciales de la vida.

El Tribunal Supremo en los casos de oxigenoterapia a domicilio ha afirmado que el tratamiento de las sesiones, por su larga duración, debe considerarse como un acto esencial de la vida, pues es incuestionable que el respirar es un acto vital y que cuando un paciente lo precisa durante un alto número de horas, como mínimo a diario, requiere el auxilio de una tercera persona que le cambie y vigile la bombona de oxigeno y le ayude a realizar sus necesidades fisiológicas.

Lo mismo puede decirse respecto a los casos de hemodiálisis, a los que debe someterse un enfermo que padece insuficiente real. Sin embargo, si estas sesiones se dispensan en un Centro Hospitalario no se califican como Gran Invalidez.

Jose Alberto Andrío

aa-indeminizaciones.com

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