Impagados: ¿cómo evitar la mora?

Impagados: ¿cómo evitar la mora?

La mejor forma de motivar a los deudores, bien sean personas físicas o jurídicas, para cumplir estrictamente con sus obligaciones contractuales, es sancionar económicamente todo retraso, esto es lo legalmente se denomina como Mora, palabra derivada del latín que significa tardanza o retraso.

El Código Civil, regulador de nuestras Obligaciones y Contratos, reconoce que hay Mora cuando el acreedor exige judicial y extrajudicialmente el cumplimiento de las obligaciones.

Pero también admite la posibilidad de que no sea necesario el requerimiento previo al deudor moroso, esto se produce cuando se existe un pacto previo o contrato que así lo declare expresamente.

La Ley determina que si la obligación consistiese en el pago de una cantidad de dinero, y el deudor incurriese en mora, si no hay pacto en contrario, ésta consistirá en el pago de los intereses convenidos; y a falta de acuerdo, el interés legal del dinero.

Esta es la razón por la que es conveniente y necesario, que el acreedor incluya en su contrato una cláusula que determine la mora automática a partir del impago, y se determinen los intereses moratorios pactados.

En el caso de que el deudor retrase el pago, éste incurrirá en Mora a partir del día siguiente a la fecha del vencimiento, sin necesidad de que sea requerido previamente por el acreedor.

Es importante resaltar que el interés por la tardanza o demora puede ser igual o superior al interés legal, pero cuando es superior, tiene que estar dentro de unos limites proporcionales y racionales, puedo que sino caeríamos en la usura.

Cuando el acreedor tiene que reclamar por el impagado, los intereses de demora se devengarán desde que son reivindicados judicialmente, siempre que no se haya pactado una cláusula en contrario.

La Legislación Mercantil después de la publicación de la Ley 3/2004 no exige la existencia de cláusulas de mora en los contratos mercantiles, ni tampoco obliga a requerir al deudor cuando la obligación de pago, deba cumplirse en un día señalado por los contratantes.

Los tipos de interés se deben de fijar en el contrato, y a falta de acuerdo se fijará el interés señalado en la Ley anteriormente reseñada, 3/2004.

De todo lo anterior se deduce la conveniencia y necesidad de que en el contrato se concrete los intereses moratorios y los gastos de gestión que deberá pagar el deudor. Todo ello reforzará el derecho a reclamar los intereses que se hayan producido por la tardanza del deudor y los gastos originados por el mismo.

A&A Impagados

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