Impagados: las cartas certificadas de reclamación

Impagados: las cartas certificadas de reclamación

Las cartas certificadas son las entregadas y garantizadas con la recepción, ya que el destinatario tiene que plasmar su firma, bien por si mismo o bien por medio de una persona autorizada.

Cuando no puedan entregarse, se advertirá al receptor, a través de Correos mediante un aviso, de que dispone de 7 días para recogerla en una Oficina de total.

Los plazos de entrega de correos son: en los envíos de carácter local un día, y el los de carácter nacional de 3, entendiendo que estos días son hábiles, es decir no se computan domingos y festivos, tanto a nivel nacional como local.

Las cartas certificadas deben destinarse a aquellos casos en los que se quiera dar a las mismas un carácter de mayor formalidad al envío de una reclamación, y dejan siempre constancia de la recepción del sobre.

Es evidente que este tipo de misivas ejercen una presión psicológica sobre el moroso, pero analizado desde un punto de vista jurídico lo único que nos garantiza es que el deudor ha recibido un sobre, pero en modo alguno acreditan el contenido de este.

Cuando el moroso niega el contenido de la carta, estas no tienen valor probatorio en juicio, y por tanto el acreedor solo puede acreditar la recepción del sobre.

No obstante en la actualidad, muchos morosos rechazan cualquier tipo de envío por correo certificado.

LA CARTA NOTARIAL

Este tipo de envíos garantizan un mayor valor probatorio, ya que si el acreedor intenta posteriormente una demanda judicial por impago, el deudor moroso no podrá nunca alegar desconocimiento del contenido de la carta en la que se le reclamaba la deuda.

Se trata en definitiva, de comunicar al deudor a través de un medio fehaciente, tanto del texto de la carta, como la recepción de la misma.

Cuando lo que reclamamos son importes elevados, vale la pena asumir el coste de una Carta por Conducto Notarial, ya que la recepción de esta suele impresionar al deudor, creándole cierta sensación de inseguridad y duda, lo que en la práctica significa que se podrá llegar mas fácilmente a un acuerdo de pago.

En este tipo de cartas, quedará siempre constancia de la intervención del Notario.

Todo lo relacionado con la reclamación de deudas por este conducto está desarrollado en el Reglamento Notarial de 1944.

El deudor no podrá contestar a la carta notarial a costa del requirente, sino que lo deberá hacer con cargo a su propio bolsillo.

A&A Impagados

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