Infarto de miocardio e invalidez permanente

Infarto de miocardio e invalidez permanente

El Infarto de Miocardio es la expresión extrema de la Isquemia Miocárdica en el que por su intensidad o duración se produce la necrosis o muerte de una parte de las células que componen el corazón, en concreto, del Miocardio.

Se trata por tanto de un cuadro clínico que se caracteriza por dolor, cambios electrocardiográficos y alteraciones enzimáticas típicas.

La repercusión funcional sobre el corazón, dependerá de la extensión y localización de la zona afectada.

La mayor parte de los infartos afectan al ventrículo izquierdo.

Hay que diferencia entre el infarto transmural, cuando afecta a todo el espesor de la pared ventricular, y el no transmural, que se produce cuando afecta a un tercio o mitad interna de la misma.

Con el paso de los días, la zona necrosada es sustituida por un tejido conjuntivo cicatricial, que puede tener movimientos incongruentes en la contracción del músculo cardíaco.

Las manifestaciones clínicas más sintomáticas del infarto, son el dolor, similar al del Angor aunque más intenso y duradero y que no cede con el reposo.

Normalmente es acompañado por inquietud, ansiedad, sudoración y palidez. Es frecuente y común que se produzca una alteración del músculo cardíaco, que en algunos casos puede llegar a producir la muerte del paciente.

Aproximadamente un 20% de los infartos son indoloros o cursan con leves manifestaciones.

Este hecho es más frecuente entre diabéticos y ancianos.

Evaluación de la posible incapacidad.

Para valorar una incapacidad permanente debemos ser conscientes de las posibilidades de tratamiento del paciente.

La capacidad funcional puede mejorar con tratamiento médico o quirúrgico o con ambas cosas a la vez.

La evaluación debe realizarse tras la estabilización del cuadro con el tratamiento adecuado.

Es importante diferenciar al paciente con clínica de Angor que ha padecido o no un infarto de miocardio previo.

Ordinariamente, en estos pacientes afectos de Cardiopatía Isquémica, se desaconseja la realización de esfuerzos físicos, y sueñen ser tributarios de una Incapacidad Permanente Total.

La prueba fundamental suele ser al de esfuerzo o ergometría, que nos dará información de la capacidad funcional del sujeto y la aparición de síntomas ante el esfuerzo.

Ordinariamente, la capacidad funcional de la prueba de esfuerzo se informa en METS, y puede ir del Grado 0, en que no hay síntomas ante un esfuerzo intenso y continuo, a la clase funcional 4, donde aparece sintomatología ante esfuerzos mínimos continuados.

Un parámetro objetivo del funcionamiento del músculo cardíaco es la Fracción de Inyección.

Se consideran valores normales los superiores al 50 o 55%, los valores entre el 35 y 50% indican la presencia de disfunción en le ventrículo izquierdo, y valores inferiores al 35% son expresiones de una función ventricular muy deprimida.

Por último, cabe indicar que la Arteriografía es una prueba clave para evidenciar la presencia de Cardiopatías, pero su utilización es excepcional, porque se trata de una técnica invasiva, cruenta e implica alto grado de riesgo.

Fdo: José Alberto Andrío Espina

aa-indemnizaciones.com

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