La custodia compartida con domicilio fijo de los hijos

La custodia compartida con domicilio fijo de los hijos

Esta modalidad de custodia conjunta, en la que se atribuye el domicilio fijo a los menores, ha sido denominada como Vivienda-Nido.

En este tipo de custodia la atribución de uso alternativo, a cada uno de los progenitores, con periodos coincidentes con el ejercicio respectivo de la guarda, exige de cada uno de los padres disponer de una vivienda en la que alojarse cuando deban permanecer fuera del antiguo domicilio conyugal.

Lo anterior obligará a la unidad familiar a disponer de tres viviendas disponibles, la ocupada por los hijos y alternativamente por los padres por periodos sucesivos y la vivienda del padre cuando la progenitora ejerce la custodia.

Igualmente se deberá disponer de una tercera cuando sea la madre la que desempeñe las funciones de custodia.

En la práctica muy pocas familias monoparentales formales a partir de un previo matrimonio o relación de pareja rotos, tienen una posición económica favorable que les permita mantener simultáneamente varias casas abiertas.

En el mejor de los casos se podría solucionar el problema con dos viviendas que cubriesen las necesidades de alojamiento de los cónyuges y de los hijos menores, una seria la vivienda familiar de los hijos, y la segunda para que fuera ocupada alternativamente por el padre o madre cuando no ejerzan las funciones de custodia.

Sin embargo ambas soluciones se presentan como opciones de muy difícil ejecución en la práctica, en la que los cónyuges se encontraran con sucesivos traspasos posesorios de la vivienda familiar.

Estas situaciones pueden dar lugar a roces y conflictos constantes, con motivo del pago de los consumos de los servicios, como pueden ser teléfono, gas, calefacción o luz o las reparaciones.

Naturalmente para que la formula de uso alternativo de la vivienda familiar por los progenitores, con domicilio fijo de los menores en la misma, no fracase estrepitosamente, es imprescindible el que ambos ex cónyuges no tengan una relación conflictiva.

La Jurisprudencia Menor de los Tribunales ve con recelo y desconfianza la atribución del uso alternativo de la vivienda familiar, en los casos de guarda y custodia compartida, argumentando que la atribución del uso del domicilio familiar es a los pequeños.

El que sean los padres los que alteren la convivencia en dicha vivienda no deja de ser una incomodidad para todos y una fuente segura de conflictos, que casará mal con la institución de la Custodia Compartida.

Las Sentencias de los Tribunales indican que la alternancia de los padres en el uso de la vivienda es desaconsejable y perturbadora para los niños y únicamente puede ser recomendable en el periodo inmediato a la ruptura y de forma temporal.

La alternancia de los progenitores en el uso de la vivienda adjudicada a los hijos no es recomendable por tanto para largos periodos de tiempo,  ya que añadido a las incomodidades anteriormente señaladas, puede unirse el que los ex cónyuges establezcan nuevas relaciones de parejas o incluso el nacimiento de otros  hijos en la familias reconstituidas.

Sin embargo no faltan Sentencias Judiciales que establecen el uso alternativo de la vivienda familiar por ambos partes en periodos coincidentes con el ejercicio de la Custodia Compartida, bien sea por periodos mensuales, por semestres alternos o por periodos cuatrimestrales.

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