¿la enfermedad mental del padre influye en las visitas?

La limitación en el derecho de visitas de un padre con su hijo tiene que tener una grave causa que lo justifique y que pueda considerarse como un conjunto de circunstancias que aconsejen que la comunicación entre el padre y el hijo no pueda realizarse en la intimidad.

La enfermedad mental del padre no guardador puede llevar a suspender su derecho de visitas pero debe considerarse que habrá que atender a cual es la intensidad de esa enfermedad mental, pues un grado menor puede suponer solamente la limitación del derecho mismo a la visita en sentido estricto y además la presencia de un familiar mayor de edad que vigile la situación.

Cuando algunas Sentencias Judiciales deniegan el derecho de visitas del padre respecto a los hijos, estas suelen estar fundamentadas en determinadas alteraciones físicas del progenitor no custodio que lo hacen peligroso y por tanto introduce un elemento de riesgo en la comunicación padre e hijo.

Esta peligrosidad debe estar fundamentada en Informes Médicos Psiquiátricos, en donde se recoja con detalle cual es la enfermedad mental que padece el padre como pueden ser el supuesto de ideas paranoides o fenómenos alucinatorios propios de la esquizofrenia.

Sin embargo en estas ocasiones, al que se está privando de contacto es al hijo y no solamente al padre, ya que la visita es un derecho de contenido puramente afectivo que autoriza a sus titulares a manifestar sus sentimientos hacia otra persona.

Lo normal será buscar situaciones intermedias que busquen lo más conveniente para el niño.

Debemos tener en cuenta que el mantenimiento de contacto con el padre no debe ser suspendido por el hecho del padecimiento de una determinada enfermedad por el mismo y existen medidas que se pueden adoptar fácilmente para evitar cualquier situación de riesgo o peligro para los pequeños.

En estos casos los especialistas suelen tender a establecer puentes de equilibrio que restablezcan la comunicación del padre enfermo con el hijo, con el fin de mantener la relación paternofilial. Y para evitar riesgos se suele admitir la presencia de un tercero, que sea familiar mayor de edad que esté presente en tales comunicaciones del padre con sus hijos.

Estas medidas se refuerzan cuando la visita debe realizarse en lugar diferente al domicilio de la madre, como puede ser los Puntos de Encuentro.

Sin embargo se debe tener siempre presente que el mantenimiento de la relación del padre con los hijos es un derecho fundamental de estos, tal y como establece la Convención Universal sobre Derechos de los Niños de 1989. Y únicamente debe ser limitado este derecho cuando se acredite un riesgo real para la salud e integridad de los pequeños.

A&A Abogados

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