La hidatidosis, ¿cuándo genera incapacidad permanente?

La hidatidosis, ¿cuándo genera incapacidad permanente?

Es un proceso con escasa capacidad invalidante lo que no quiere decir que no se produzcan casos y que estos requieran un buen análisis médico legal, para plantear el expediente de incapacidad permanente tanto en vía administrativa como judicial.

Lo habitual es que se plantee la hidatidosis como un proceso más entre los padecidos por el trabajador para solicitar la invalidez, en cuyo caso habrá que determinar como influye este por si solo y por interacción con los demás en la capacidad laboral.

No tendrá la misma repercusión un quiste hidatídico gigante de pulmón en un sujeto sin antecedentes que en otro que padezca EPOC, este segundo vería agravada su insuficiencia respiratoria por la anulación de una parte importante del parénquima pulmonar a consecuencia de la ocupación del quiste.

A veces el quiste es el único diagnostico alegado como causa de invalidez debido a las repercusiones que produce a nivel regional o general según la ocupación que tenga.

Tanto en un caso como en otro será necesario que se hayan agotado las posibilidades terapéuticas o la contraindicación del mismo, cuando el quiste hidatídico se sitúa en una zona de alto riesgo para la cirugía se puede convivir con él a pesar de las limitaciones invalidantes y no es posible obligar al sujeto a afrontar una intervención quirúrgica en la que pone en juego su vida.

En estos casos debe entenderse que se han agotado las posibilidades terapéuticas y por consiguiente dependiendo de la repercusión funcional puede entrar a valorarse que grado de incapacidad se produce.

A veces, se llega a la invalidez tras agotar el tratamiento como consecuencia de las secuelas de una operación quirúrgica como resultado de importantes alteraciones funcionales.

En supuestos de quiste múltiples con riesgo de diseminación y dificultad quirúrgica, pueden considerarse agotadas las posibilidades terapéuticas sin practicarlas por el alto riesgo que conllevan.

¿COMO DEBERÁ FUNDAMENTARSE EL EXPEDIENTE DE INCAPACIDAD PERMANENTE?

El expediente de incapacidad deberá basarse en el siguiente esquema:

  1. Diagnóstico, curso evolutivo, localización y tamaño de los quistes.

  2. Procesos subyacentes que agraven o impiden la terapia adecuada. La cirugía está muchas veces contraindicada por el alto riesgo que supone o por procesos patológicos sobreañadidos que contraindican la operación.

  3. Tratamientos empleados u omitidos, con razonamiento de las causas que han impedido su aplicación.

  4. Repercusión funcional, que podrá ser muy variada según se asiente en el pulmón, hígado o cerebro.

  5. Factores de riesgo que el trabajo supone para el enfermo, por ejemplo esfuerzos físicos en relación con el riesgo de roturas de quiste, complicaciones y diseminación del proceso.

  6. Cuando los quistes afectan a los pulmones pueden producir insuficiencias respiratorias severas ya que ocupan grandes superficies, ya sea por el tamaño o número de ellos.

  7. Cuando afectan a zonas encefálicas las contraindicaciones quirúrgicas si se produce la intervención y en todo caso las manifestaciones clínicas que produce el efecto masa del quiste, pueden ser lo suficiente graves e importantes para justificar una petición de invalidez.

  8. En otras localizaciones la incapacidad es menos habitual, aunque puede producirse y habrá que estudiar cada caso concreto cuales son las repercusiones que produce en relación con el trabajo y el lugar donde se prestan los servicios, para así poder establecer las concretas limitaciones funcionales que se producen en el trabajador.

José Alberto Andrío

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