La imprudencia temeraria es incompatible con el accidente de trabajo

La imprudencia temeraria es incompatible con el accidente de trabajo

Javier, de 20 años, salió de su trabajo a las 17.30 horas, cogió su vehículo del parking de la empresa y se dirigía hacia su domicilio cuando, a la altura del semáforo, muy cerca de su casa, vio que dos amigos le hacían señales, detuvo su coche, lo aparcó correctamente y comenzó una conversación con los mismos por varios bares de la zona.

Transcurrida una hora y media, y con dos copas de más, volvió a coger su coche, y no había hecho nada más que arrancar cuando un camión que transitaba por la zona golpeó brutalmente su vehículo en el lateral.

Como consecuencia del impacto, estuvo ingresado dos meses por varias fracturas y complicaciones añadidas al proceso. Para colmo de sus males, la Mutua Patronal con la que estaba asegurada su cobertura de accidentes de trabajo le ha denegado la Incapacidad Temporal, quedándose sin coche y sin prestaciones económicas -ahora que está de baja médica y no puede trabajar-.

Como no estaba de acuerdo con el contenido de esa resolución, interpuso demanda ante el Juzgado de lo Social, siendo estimada su pretensión de Incapacidad Temporal en 1ª Instancia. La Mutua, por el contrario, no estando conforme con esta versión de los hechos, recurre ante el Tribunal Superior de Justicia de su Comunidad Autónoma.

La Sentencia impugnada consideraba que los hechos no podían ser calificados como Imprudencia Temeraria, por lo que la Incapacidad Temporal subsiguiente al accidente de circulación, no podía quedar excluido del concepto de Accidente In Itinere, a pesar de que se había dado como hecho probado en la citada resolución que: 1º Javier había ingerido alcohol, aunque no se determinó su incidencia en sangre, 2º no tenía permiso de conducir, sólo le faltaba aprobar el examen práctico y 3º que el coche estaba sin seguro, puesto que lo había adquirido tres días antes y no había suscrito todavía la Póliza correspondiente.

El Magistrado observaba en su Sentencia que, puede admitirse en un conductor la comisión de pequeñas irregularidades, y que éstas no constituyan por sí mismas una conducta temeraria; apoyaba esta afirmación en unos supuestos que los Tribunales ya habían sentenciado, en los que se declaraba la inexistencia de la misma, aunque se diese alguna de las circunstancias siguientes:

• Quedarse dormido al volante.
• Conducir a velocidad superior a la permitida.
• No tener asegurado el vehículo.
• Conducir cansado.
• Conducir en dirección contraria a las indicaciones de las señales de tráfico.
• No estar en posesión del carné de conducir.
Al cabo de unos meses el Tribunal Superior de Justicia revocaba la resolución inicial, argumentando que una conducta no temeraria en principio, puede llegar a serlo cuando concurren diversas circunstancias que agravan la situación inicial y que aun cuando consideradas individualmente, como hacía el primer Magistrado, no constituían Imprudencia Temeraria, cuando coincidan varias de ellas en un mismo supuesto, se agrava la responsabilidad del sujeto causante, quedando excluida, por tanto, la cobertura del accidente de trabajo.

Igualmente, entendía que al haberse parado hora y media para tomar unas copas con sus amigos, se rompía el nexo causal existente entre la salida del trabajo y el domicilio, es decir, dejaba de existir la relación causa-efecto entre la relación laboral y el trayecto a casa, por lo tanto no podía ser considerado Accidente In Itinere.

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