La preterición u omisión de herederos en Aragón

Por preterición podemos entender la omisión de cualquier heredero legitimario en Aragón. Según el Código de Derecho Foral Aragonés hay que distinguir la preterición intencional de la no intencional.

Preterición no intencional

 La preterición no intencional es aquella en la que se desconoce la existencia de un heredero legitimario por haber nacido después, creer el causante que había fallecido o desconocer que era descendiente suyo.

En la preterición no intencional se desconoce la existencia de un heredero y su ignorancia puede devenir por distintas causas, pero no existe la intencionalidad de privarle de la legítima.

En estos supuestos la Ley habla de error, ignorancia o falta de previsión de futuro y de desconocimiento de lo omitido.

El legitimario omitido no intencionalmente, tiene derecho a una porción del caudal de la herencia igual a la que le hubiese correspondido después de la reducción al menor favorecido por aquél.

Los legitimarios en estos casos, siempre tendrán derecho a pagar al preterido la cuantía de su legítima en dinero.

La base de cálculo para el preterido u omitido no intencionalmente ha de ser la totalidad de la herencia.

La característica decisiva de esta omisión no intencional es el desconocimiento por parte del que hace el testamento u otorga el título sucesorio de la existencia de ese preterido o de su condición de legitimario en los supuestos de ignorancia o error.

La preterición u omisión de herederos en Aragón

Supuestos en el que pueden entrar situaciones como tener la creencia el testador de que en ese momento un descendiente ya ha fallecido o desconocer de que cierta persona puede ser su hijo o descendiente al ordenar su sucesión.

No habrá desconocimiento si se desconoce la existencia del hijo biológico aunque no haya sido determinada su filiación ya que en tal caso, la omisión será intencional.

En el supuesto de un hijo concebido pero no nacido, se deberá investigar si la preterición fue intencional o no, acudiendo al hecho de si el causante conocía o no el hecho de la concepción al ordenar su testamento.

Lo mismo puede suceder cuando el causante no sabe que alguien es descendiente suyo aunque lo sea realmente y pueda quedar determinado legalmente tiempo después.

En tales casos, la mención no evita el desconocimiento ni, por tanto, la preterición no intencional. Sin embargo, cuando el legitimario de grado preferente ha recibido liberalidades inter vivos o es beneficiario de la sucesión intestada no puede haber preterición.

La preterición no intencional tiene un tratamiento reforzado pues es, en esta situación, cuando surge la necesidad de reajustar lo dispuesto por el causante con el fin de atribuir al omitido lo que razonablemente se hubiese atribuido a un descendiente cuya existencia o condición se ignorara.

En la preterición no intencional la solución que se da es equiparar al omitido con el legitimario de cualquier clase más desfavorecido en la distribución de la herencia, ya sea por testamento o de forma legal y la equiparación se hace con el legitimario no omitido que menos recibe por sucesión.

Ese legitimario menos favorecido puede haber sido mencionado en el testamento para recibir una porción mínima simplemente, haber sido citado para excluirlo del testamento o bien haber recibido una porción meramente simbólica o relevante.

Por tanto, la equiparación con el legitimario menos favorecido no siempre supondrá derecho a reclamar una porción de la herencia.

Cuando la herencia haya sido dejada a extraños el omitido podrá equipararse al legitimario menos favorecido en vida y permitir reducir en esa medida el caudal dejado y asignado a extraños.

Preterición intencional

En la preterición intencional el testador omite a un heredero deliberadamente y a propósito, movido por ciertos resentimientos o voluntades o por cualquier otra causa.

En estos casos el testador omite cualquier mención en su testamento, le hace una atribución meramente simbólica ono hace mención del mismo porque su voluntad es no dejarle nada.

Sin embargo, la regla general de la Ley es que la preterición se supone intencional salvo prueba en contrario, es decir, que la intencionalidad se presume, debiendo corresponder la prueba de error o imprecisión de quien la alegue.

El preterido intencionalmente si es legitimario de grado preferente siempre conservará su derecho a reclamar frente a terceros aquella parte de la legitima colectiva que pueda corresponderle cuando exista lesión cuantitativa, es por tanto un derecho que le correspondería si no se le hubiese sido omitido.

La preterición intencional tanto si es singular como total, carece de efectos jurídicos y el omitido nada puede reclamar por ello.

Preterición y desheredación

La omisión o preterición del causante de algún heredero legitimario no puede confundirse con al desheredación legal que es una declaración del que  hace el testamento de querer privar al legitimario de participar en la herencia, debiéndose especificar que lo hace por alguna de las causas legales de desheredación y la misma siempre ha de ser cierta.

La desheredación puede hacerse por haberse negado sin motivo justificado alguno alimentos al padre que lo deshereda, haberlo maltratado de obra o injuriado gravemente tanto a éste como a su cónyuge o haber sido judicialmente privado de la Autoridad Familiar sobre descendientes del causante por sentencia fundada en el incumplimiento del deber de crianza y educación.

La interpretación de la desheredación siempre se debe realizar de forma restrictiva y no puede hacerse a supuestos no previstos en la Ley.

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