La visión con un solo ojo: incapacidad parcial o total

La visión con un solo ojo: incapacidad parcial o total 

La visión monocular, es decir, con un solo ojo, no es un obstáculo importante en la mayoría de las situaciones laborales.

La necesidad de que se alcance una visión de relieve, se ha de poner en contacto con el profesiograma del trabajador afectado.
La pérdida de visión que afecta a uno solo de nuestros ojos obliga a valorar la adaptación a la visión monocular, por lo que la afectación congénita o progresiva presenta grandes diferencias respecto de aquella que aparece, de forma traumática y repentina.

Normalmente, la visión con un solo ojo ha sido considerada como generadora de Incapacidad Total, en casos de conductores de camiones, informáticos, torneros, albañiles o conductores de vehículos, como tractoristas. Visitar Abogados

Ordinariamente, cuando el trabajador ha sido declarado no apto para prorrogar el permiso de conducir, se suele declarar la Incapacidad Permanente Total para el trabajo habitual.

Igualmente se han incluido en este grupo, supuestos en los que la visión monocular concurre, con la disminución de la agudeza visual del otro, que tiene mejor visión.

Sin embargo, los Tribunales Españoles consideran que la visión monocular no se considera una dolencia incapacitante para profesiones no cualificadas como peón, o cuando se trata de trabajadores autónomos.

Ahora bien, se reconoce la Incapacidad Permanente Parcial a los profesionales de oficios en los que no es imprescindible una visión estereoscópica o en relieve. En estos casos, la pérdida de visión de un solo ojo comporta una Incapacidad Parcial.
Normalmente, se utiliza la Escala de Becker para determinar en que grado se sitúa al trabajador, así, cuando el trabajador tiene pérdida de visión en un ojo y hasta el 36% del otro, se suele conceder la parcial.

Pérdida de un ojo y el 37% o más del otro, se considera Total. Pero esta escala, como no podría ser de otra forma, es una herramienta indicativa, y por ello ofrece valores aproximados, que han de completarse en cada caso, con el análisis de la actividad concreta del trabajador.

Así pues, el análisis deberá valorar individualmente cada sujeto, y el Tribunal Supremo ha determinado que, por ejemplo, un picador minero, por ejemplo, requiere, por las condiciones en las que se realiza la actividad y el riesgo de accidentes de trabajo propio y de terceros, requiere del mantenimiento de ambos ojos para el cálculo de distancias y una agudeza visual completa.

Fdo: José Alberto Andrío Espina

aa-indemnizaciones.com

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