Las amenazas y coacciones entre cónyuges

Las amenazas y coacciones entre cónyuges

Según la Real Academia de la Lengua la Coacción consiste en la violencia física psíquica o moral que obliga a una persona a decir o hacer alguna cosa contra su voluntad.

El Código Penal castiga al que sin estar legítimamente autorizado, impidiese a otro con violencia a hacer lo que la ley no prohíbe o le obligase a efectuar lo que no quiere ya sea justo o no injusto, e igualmente se puede considerar coacción cuando este acto de violencia psíquica tiene por objeto impedir el ejercicio de un derecho fundamental.

En estos casos nos podemos encontrar con que la coacción sea leve cuando se ejerce sobre la esposa o mujer que esté o haya estado ligada por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia.

En la actividad coactiva se incardina la violencia e intimidación ejercida hasta un límite, sobrepasado éste se castiga de forma autónoma, es decir, esta fuerza, incluso física, forma parte de la conducta coactiva, lo que exceda de ahí, si hay lesiones puede ser delito o falta.

Gritar, empujar, puede considerarse que forma parte de la coacción, pero apuñalar es algo muy distinto, ya que es un ataque a la libertad y configurará otro delito completamente distinto.

Dado la alarma social creada por los numerosos casos existentes y conocidos y para favorecer la persecución de este tipo de conductas el Código Penal ha sufrido modificaciones para acoger delitos y faltas vinculados a la Violencia de Género.

Así existen los delitos de lesiones, las amenazas, coacciones y las injurias o las acciones injustas, todas ellas previstas en el Código Civil.

¿Qué debemos entender por amenazas?

Las Naciones Unidas así como la UNESCO a través de una reunión de expertos, trataron de unificar el concepto de amenaza, que implicara siempre:

a-      Amenaza, peligro o peligrosidad. Esto es, la posibilidad de que ocurra un suceso potencialmente desastroso durante un cierto tiempo y en un momento dado.

b-      Vulnerabilidad, que es el grado de pérdida de un elemento o grupo de elementos, bajo riesgo de la probable ocurrencia de un resultado desastroso.

Para la existencia de amenazas es preciso que exista un aplazamiento temporal del mal augurado y se diferencia de las coacciones en que en éstas el mal es inminente y actual.

Las amenazas pueden ser consideradas como delito o falta, dependiendo de la gravedad de las mismas, y entran dentro de este tipo las situaciones en que una persona amenaza a otro con causarle a él, a su familia o a otras personas con las que tiene vínculos íntimos, un mal que constituya delitos de homicidio, lesiones, torturas y actos contra la integridad moral o la libertad sexual.

Igualmente entrarán determinados derechos fundamentales, como son la intimidad, el honor, o el patrimonio y el orden socio económico.

Pero del mismo modo serán castigadas las amenazas de un mal que no constituya delito o cuando se exigiere de otro una cantidad o recompensa, bajo la amenaza de revelar o difundir hechos relevantes a su vida privada que no sean públicamente conocidos, siempre que puedan afectar a la fama, crédito o interés.

                                                                            A&A Abogados

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