Las terrazas a nivel

Las terrazas a nivel

Nuestro Código Civil establece una serie de elementos comunes, en los edificios construidos en Régimen de Propiedad Horizontal en el artículo 396.

Esta enumeración no constituye un número cerrado o de derecho necesario, sino que para la determinación de elementos comunes, juega un papel preponderante la voluntad de todos los copropietarios del inmueble, expresada en el Título Constitutivo o en los sucesivos acuerdos que tome la Comunidad.

Así ocurre en lo que la doctrina científica viene determinando como terrazas a nivel.

Se entiende por tales, aquellas que están situadas a la misma altura o nivel del piso al que sirven y del que forman parte integrante.

Este tipo de terrazas en términos generales, por formar un todo unitario con el piso y estar destinadas al uso exclusivo del propietario, pertenecen al mismo y en consecuencia tienen la consideración de propiedad privada.

Estas terrazas, son consideradas como privativas en principio, pero se plantea el problema muy frecuente de que  a la vez sirven de techo a otro piso o local inferior, en este supuesto dichas terrazas tienen la consideración de elemento común de la propiedad.

La doctrina establece que las terrazas a nivel no pueden considerarse como elemento común, sino que es una propiedad, que corresponde a un solo piso, cuyo propietario deberá sufragar los gastos derivados de la misma e incluso de su impermeabilización.

CIERRES METÁLICOS DE LA TERRAZA

En ocasiones el propietario de este tipo de terrazas puede realizar un cerramiento con aluminio o cualquier otro material, sin la autorización de la comunidad de propietarios.

El problema que se plantea en estos supuestos es si modifican la estructura, seguridad, configuración o estado exterior del inmueble.

En estos casos, ninguno de los condueños, podrá sin previo consentimiento de los demás hacer alteraciones de la cosa común, aunque de ellos, pudiesen resultar ventajas para todos.

La ley establece que solo podrán modificarse los elementos arquitectónicos, elementos o servicios, cuando no se menoscabe o altere la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exterior o se perjudiquen los derechos de otro copropietario.

Por ello si se modifica o altera la configuración externa del inmueble, en el sentido de que cambie, el cerramiento de  una terraza convirtiéndolo en habitación, implica ese cambio exterior que no podrá realizarse sin  el conocimiento y consentimiento de la Comunidad y por tanto, ese proceder incorrecto del dueño del piso conllevara el que le pueda ser impuesta la demolición de la estructura del cerramiento utilizado, pudiendo decirse lo mismo de la construcción de tejadillos en las mismas.

A&A Abogados

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