Los distintos tipos de insolvencias

Los distintos tipos de insolvencias

Con frecuencia, nos encontraremos con situaciones en que al tratar de cobrar una deuda, se nos argumente por el moroso, el razonamiento de que no puede hacer frente al pago de la misma, porque es insolvente.

Antes de entrar en ningún tipo de negociación con éste, habrá que profundizar a qué tipo de insolvencia nos estamos enfrentando, es decir, determinar si esa situación es temporal o es definitiva.

Pero también, será necesario determinar si su situación de liquidez, ha sido producida de forma fortuita o de forma provocada.

El cobro a morosos suele entenderse en las empresas como sinónimo de confrontación, pero la auténtica realidad del problema es que únicamente intentaremos motivar al deudor  para  recuperar lo que es nuestro.

Que tipos de insolvencia se nos pueden presentar:

LAS INSOLVENCIAS FORTUITAS

Las insolvencias fortuitas, no se puede predecir de antemano, ya que son causadas por elementos ajenos a la voluntad del moroso, es decir, por factores imprevistos, como podrían ser por ejemplo, un grave siniestro producido en su fábrica, un accidente o una enfermedad.

LAS INSOLVENCIAS TRANSITORIAS

En este tipo de situaciones, el deudor, no puede pagar a sus acreedores puesto que su capital circulante es inferior a las deudas que tiene a corto plazo, no obstante, en estos casos suele existir viabilidad en la continuación del negocio, y por tanto la empresa podrá superar este obstáculo mediante aplazamientos, entrada de nuevos socios con capital nuevo, o incluso, la presentación de un Concurso de Acreedores en el que consiga acuerdos de quita y aplazamientos de pago.

LAS INSOLVENCIAS DEFINITIVAS

Se producen estas, cuando la empresa se encuentra con que su pasivo supera claramente el activo y la empresa se ve avocada al cierre definitivo y a la presentación de un Procedimiento de un Concurso de Acreedores con liquidación completa de todos sus activos.

Es evidente que en España, se producen situaciones en que las empresas cesas sus actividades repentinamente, practicando la técnica del “cerrojazo” o echar la persiana de forma súbita dejando en el aire todas sus deudas.

LAS INSOLVENCIAS DE ORIGEN

Son aquellas que ya existen en el momento de la compra del producto, puesto que el cliente ya era insolvente en ese momento, siendo responsabilidad del acreedor el haberle suministrado la mercancía o haberle prestado el servicio.

Pero la más grave de todas las insolvencias, son las generadas por el propio deudor, con la intención clara y manifiesta de no pagar a sus acreedores, vendiendo sus activos o colocándolos fuera del alcance de sus acreedores, en un claro fraude de los mismos.

Este tipo de insolvencias, están más cercanas al fraude o la estafa, ya que el deudor hace desparecer intencionalmente todos los bienes que componen su empresa en fraude de acreedores.

El cobro de las deudas pendientes debe formar parte de una política correcta y eficiente de gestión de los impagados.

No obstante, concluir que en ocasiones las situaciones de insolvencia de un moroso, puede ser una combinación de dos o más tipos, de las que se han señalado anteriormente.

La reclamación de las deudas, en el momento adecuado, permite a la empresa gestionar correctamente sus recursos, inyectar liquidez y crear una imagen de empresa seria, que no perdona a sus morosos.

A&A-impagados.com

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