Los efectos a largo plazo de las lesiones cerebrales no diagnosticadas y su reclamación.

Los efectos a largo plazo de las lesiones cerebrales no diagnosticadas y su reclamación.

Las lesiones cerebrales revisten gran complejidad, en buena parte a causa de que el cerebro humano es, aún a día de hoy, un desconocido para la Ciencia Moderna. Si bien tienen lugar continuos avances a la hora de estudiar y comprender su funcionamiento, todavía hay muchos de sus aspectos que distan de ser conocidos.

La importancia en el diagnóstico de las lesiones y daños cerebrales

Los accidentes en los que tienen lugar daños en la masa cerebral son tremendamente peligrosos, en buena parte porque en un principio resulta muy complicado determinar sus inciertos efectos a largo plazo sobre la misma, especialmente en los casos en que estas lesiones son leves.

En muchas ocasiones, aunque en un principio parece que podrían no haberse producido daños, a la larga podrían aparecer confusión, pérdidas en la memoria o en la capacidad motriz, mareos, dificultad para mantener el equilibrio, torpeza, migrañas o dolores de cabeza, agotamiento y fatiga o debilidad y agarrotamiento en los músculos; en quien las sufrió.

Por ello, es fundamental poder identificarlas tan pronto como fuera posible con la finalidad de llevar a cabo algún tipo de tratamiento paliativo o corrector.

Y es que las lesiones cerebrales no tratadas podrían dar lugar a efectos duraderos o a largo plazo en el bienestar físico, psíquico o emocional de la víctima; pudiendo en un principio no atribuirse conexión alguna entre éstos y la lesión soportada.

Así, después de un accidente podría ocurrir que, con el tiempo, quien antes solía ser calmado y afable se hubiera convertido en una persona irritable y en constante tensión. O podría ocurrir también que la víctima de un accidente de este tipo padeciera continuos cambios bruscos en su estado de ánimo, llorando o riendo ante situaciones inusuales o extrañas.

Los fallos de diagnóstico en este tipo de lesiones
Con lo dicho hasta ahora queda claro que la víctima de una lesión cerebral puede sufrir grandes perjuicios, tanto en su salud y bienestar físicos como en su capacidad para obtener ingresos, pudiendo derivar en muchos casos en invalidez permanente.

Es por eso que si la lesión cerebral no hubiera sido adecuadamente diagnosticada por causa de una negligencia grave y manifiesta por parte de los facultativos sanitarios que le atendieron tras sufrir su accidente, podría esa persona recibir una indemnización por el daño sufrido en su salud a causa de esa actuación médica no diligente.

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