Los trastornos por angustia y la agorafobia: ¿cuándo son invalidantes?

Los trastornos por angustia y la agorafobia: ¿cuándo son invalidantes?

El Trastorno por Angustia, cuando se consolida y representa una repercusión notable sobre la capacidad intelectual para desempeñar un trabajo, puede entenderse que interfiere en el correcto desempeño de funciones, que supongan una especial exposición al estrés, en cuyo caso sería correcto la concesión de una Incapacidad Permanente Total.

Si la angustia es constante y grave y viene asociada a otros trastornos, podría considerarse que afectan al trabajador en el  grado de Incapacidad Absoluta para todo tipo de trabajo.

Igualmente las Fobias dependen de la entidad y tipología de las que cursen en cada caso concreto.

Pues mientras que en unos casos podrán ser irrelevantes, en otros pueden tener una clara repercusión funcional, por ejemplo la angustia por agorafobia en profesiones que requieran contacto con el público, como pueden ser las de una azafata, un representante del comercio o un dependiente.

En la Práctica Judicial siempre se ha de estar ante supuestos realmente graves para que pueda ser declarada una situación de Incapacidad Permanente y en los casos más extremos podría ser declarada el grado de Absoluta.

Las Fobias, suelen presentarse en las reclamaciones de Incapacidad de forma asociada entre si, y relacionadas con el diagnóstico, de síndrome depresivo con agorafobia y crisis de angustia.
En general puede decirse que si no van acompañadas de un trastorno de especial gravedad, como un trastorno depresivo grave, no conducen a su consideración como invalidantes.

Ahora bien, debe valorarse especialmente cual es la fobia en particular que padezca el interesado, en relación con el tipo de profesión desempeñada, en cuanto que éstas pueden suponer una Incapacidad para continuar desarrollándola.

Las Fobias pueden ser sobrevenidas o posteriores a una actividad laboral en un empleo concreto, en cuanto que el trabajo desempeñado puede propiciar la agravación de éstas.

Cuando la Agorafobia tiene una especial intensidad, que no se ha podido reducir con tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos, impidiéndole por ejemplo desplazarse fuera de casa,  o con intentos de suicidio, la misma puede ser calificada como Incapacidad Absoluta.

Igualmente se debe valorar el alcance invalidante de la Agorafobia cuando cursa en grado severo, que limita la capacidad de concentración del trabajador, con crisis de bloqueo frecuentes.

Debemos tener en cuenta que si la situación mental ha obtenido una pobre respuesta al tratamiento farmacológico impide afrontar con responsabilidad y eficacia cualquier actividad profesionalmente organizada.

Por tanto en los casos en que esta enfermedad mental supone un miedo irrefrenable a salir a  la calle y espacios abiertos y supondrá que el trabajador no podrá desempeñar ninguna clase de actividad laboral.

Jose Alberto Andrío

aa-indemnizaciones.com

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