Me resbalé y caí en el supermercado, ¿podría tener derecho a una compensación económica?

Me resbalé y caí en el supermercado, ¿podría tener derecho a una compensación económica?

Las superficies comerciales son establecimientos masivamente abiertos al gran público, razón por la cual sus operarios deben cerciorarse de que sus suelos se encuentran en el mejor estado posible, de modo que no puedan resultar peligrosos para sus clientes, en muchas ocasiones personas de edad avanzada.

El hecho de que los suelos se encuentren muy pulidos de cara a resaltar el aspecto de las instalaciones frente al cliente hace, sobre todo en días lluviosos y con mal tiempo, hace que estos terminen resultando toda una amenaza de cara a los mismos.

Cualquier caída en estas circunstancias, de no haber realizado el establecimiento todas las acciones posibles para minimizar los riesgos (por ejemplo, poniendo cartones en el suelo o algún tipo de sustancia antideslizante),podría dar lugar a la Responsabilidad de éste por la misma, debiendo indemnizar por los daños y perjuicios ocasionados a su cliente.

Así, son por ejemplo frecuentes los casos de caídas que tienen lugar en establecimientos como pescaderías. A modo ilustrativo, veamos dos casos prácticos sobre este tipo de situaciones.
» Los casos particulares de Julián y David

Julián, de 78 años, acudió una mañana a su supermercado habitual a hacer la compra. Una clienta había tirado accidentalmente un recipiente de aceite al suelo, quedando éste lleno del contenido del mismo, con lo que uno de los reponedores tuvo que limpiarlo con la fregona.

Pese a esa limpieza, el suelo quedó ciertamente deslizante, sin advertir ese empleado mediante letrero alguno de su estado. Julián, como consecuencia, pasó desprevenido por aquél, resbalando y sufriendo una muy dolorosa caída a consecuencia de la cual se fracturó la cadera, sufriendo así mismo hematomas y contusiones por todo su cuerpo.

Terminó este cliente debiendo someterse a una intervención quirúrgica para que se le colocara una placa y unos tornillos en su maltrecha articulación, sufriendo a partir de entonces graves problemas a la hora de caminar.
Decidió interponer una Demanda por daños que, ante las evidencias presentadas y los testimonios de los testigos, ganó, pudiendo obtener una compensación económica con la que pudo ver paliados, al menos en una parte, ese perjuicio sufrido.

Por su parte, David trabajaba realizando labores de mantenimiento de Cajeros Automáticos, y debió acudir una mañana al exterior de un Hipermercado, donde había situado uno de éstos, para reparar una avería.

Se había reventado una tubería el día anterior, y debido a las inclemencias climáticas durante la noche, buena parte del suelo se encontraba congelado, de modo ciertamente imperceptible a primera vista. Los empleados del mismo Hipermercado conocían este hecho y no dispusieron cerca del cajero cartel alguno indicándolo.

Como consecuencia, ignorando el riesgo que corría, David avanzó hacia el Cajero sufriendo una dolorosa caída con la que se rompió el brazo, lesionándose así mismo la espalda, debiendo permanecer en situación de baja médica durante varios meses. El problema es que, siendo autónomo, ello le supuso una grave pérdida de ingresos.

Por ello, decidió reclamar contra el Hipermercado, puesto que no se había advertido en modo alguno sobre esas condiciones altamente peligrosas, interponiendo una Demanda que fue estimada por el Tribunal, concediéndole una compensación económica que le compensó por el daño sufrido y por su pérdida de ingresos.

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