No es tan raro que los abuelos obtengan la custodia de sus nietos

No es tan raro que los abuelos obtengan la custodia de sus nietos

Tienes una hija adolescente embarazada que desea tener el niño. Es posible que ella crea que su novio, también muy joven, va a casarse con la misma y que ambos podrán vivir juntos el resto de sus vidas como en las películas.

Sin embargo, el posible abuelo, con la autoridad moral que le confiere su experiencia, tiene que aconsejar a su hija que lo más conveniente no es que se case, sino que tenga al hijo, que éste sea reconocido legalmente por su novio y que ambos esperen a tener la madurez necesaria para ver si realmente lo que quieren es estabilizar su vínculo afectivo a través del matrimonio.

La cruda realidad es que es cada día más frecuente que los padres se conviertan en abuelos antes de tiempo, y tengan la custodia de sus nietos como consecuencia de situaciones tan anómalas como la anteriormente descrita. Ello implicará que tú serás al mismo tiempo padre de tu hija y de tu nieto.

Los embarazos de adolescentes causan profundos cambios en la vida de las madres quinceañeras, así como también de sus progenitores. Pese a que la adolescente quisiese pensar que quiere criar ella misma a su hijo, es profundamente difícil que pueda continuar con su vida normal y adaptarse a la realidad de ser madre.

Esta persona muy joven, en la mayoría de los casos, deberá dejar sus estudios, debiendo en la mayor parte de los casos tener que realizar trabajos poco cualificados para poder mantener a su hijo. En ciertas ocasiones, si no cuenta con el apoyo de sus seres queridos o de otras personas de su entorno, podría consolidar una posición rebelde, llegando a desatender sus propias obligaciones como madres.

El que los abuelos tengan que obtener la custodia del niño, en muchos casos, puede ser la única vía para que éste tenga una posibilidad de crecer feliz en su entorno familiar, puesto que si la hija ha comenzado una vida un tanto disoluta, ello influiría negativamente en la estabilidad del niño, pudiendo en casos extremos producirse la intervención de los Servicios Sociales del Estado; llevándose al niño.

Como padre puede que sientas que has fracasado en tu labor educativa, y que tengas un alto grado de culpabilidad. Trata de no ser demasiado duro contigo mismo, pues los embarazos entre adolescentes son en la actualidad realmente frecuentes.

Lo mejor que puedes hacer si tienes que ocuparte de tu hija y de tu propio nieto, es convencerte de que con el tiempo tu hija madurará y se dará cuenta de sus verdaderas responsabilidades como madre, convirtiéndose su hijo en la auténtica prioridad de su vida.

Debes tener en cuenta que a los 16 o 17 años su proceso de maduración no ha finalizado y lo más razonable es que cuando comience a ser adulta, sus prioridades cambiarán.

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