Obras de mejora ¿cuáles se pueden retirar?

Obras de mejora ¿cuáles se pueden retirar?

Las obras de mejora, son aquellas que afectan a la comodidad del piso arrendado pero también de sus ocupantes.

Igualmente se incluyen las que afectan a la higiene o salubridad.

Cuando el propietario arrendador realiza obras de mejora y hayan transcurrido cinco años de duración del contrato, tendrá derecho a elevar la renta anual en la cuantía que resulte el capital invertido en la mejora, el tipo de interés legal del dinero en el momento de determinación de la obra, incrementado en tres puntos.

La repercusión de la mejora, no podrá exceder nunca del 20% de la renta vigente del tiempo de realización de la obra.

No podrá considerarse capital invertido, las subvenciones de fondos públicos que hayan sido otorgadas por la Administración.

El inquilino estará obligado a soportar estas obras, cuando la ejecución no pueda diferirse hasta la conclusión del arrendamiento.

La ley impone al arrendador la obligación de notificarlas por escrito al arrendatario por lo menos con tres meses de antelación, señalando cual es el comienzo, duración, coste previsible y la naturaleza de las mismas.

A partir de la notificación, el arrendatario tendrá un mes para poder desistir del contrato y el arrendamiento se extinguirá en el plazo de dos meses, a contar desde el desistimiento.

Durante este plazo de dos meses la propiedad no podrá realizar la ejecución de las obras de mejora.

El arrendatario que soporte las obras, tendrá derecho a una reducción de la renta en proporción  a la parte del inmueble por la que se vea privado por parte de esta.

Cuando las obras de mejora son acordadas por una Resolución Judicial o Administrativa firme, por ejemplo las derivadas de un Acta de Inspección Técnica de Edificios de la Gerencia Municipal de Urbanismo, el propietario podrá repercutir su importe al inquilino.

Generalmente las obras de mejora, salvo estipulación en contrario en el contrato, siempre quedarán en beneficio de la finca y no puede reconocerse al arrendatario el derecho a retirar de la vivienda arrendada los elementos que instalaron la misma.

La extracción de estas obras, sin consentimiento del arrendador, pueden fundamentar una acción indemnizatoria por los daños causados por dicha retirada.

Según los Tribunales, se considera como obras de mejora, aquellas de carácter mínimamente permanente, incorporadas a la estructura del edificio y que presupongan una modificación de mayor calado en su configuración o en su estructura.

No se consideraran obras de mejora, aquellas que sean autónomas o independientes y susceptibles de retirada, sin daño alguno o que este sea mínimo para el inmueble.

Por tanto quedarán excluidas, aquellas obras que sean fácilmente retirables sin producción de daños.

No se consideraran tampoco obras de mejora, la retirada de bienes muebles que en absoluta quedan incorporadas al piso o inmueble, sino que pueden ser colocadas y retiradas en cualquier momento como un cuadro, una librería de madera, o unos armarios de cocina.

Estas, no requieren para su instalación de ejecución de obra y no tiene nunca el carácter de definitivo permanente.

Una interpretación contraria al anteriormente señalado, produciría un claro abuso de derecho, con independencia del desmerecimiento que pueda implicar su retirada

 

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