Patios comunes: construcción de tejadillos o marquesinas

Patios comunes: construcción de tejadillos o marquesinas

En el Régimen de Propiedad Horizontal, cualquier alteración en la estructura o fábrica del edificio o las cosas comunes, por afectar al título constitutivo, habrá de someterse al régimen establecido para la modificación del mismo.

No obstante esto, los derechos de disfrute tienden a atribuir al titular de cada piso o vivienda las mismas posibilidades de su utilización, sin más limitación que la representada tanto por al concurrencia de los derechos de igual clase de otros copropietarios, como por el interés general que se encarna en la conservación del edificio.

De esta forma se tiende a asegurar una convivencia pacifica y normal entre los convecinos, de tal forma que el ejercicio del derecho propio, no se traduzca en perjuicio del ajeno, ni el menoscabo del interés conjunto.

Es muy frecuente, el que el propietario tiene acceso directo a un patio común sea perturbado por la mala fe de otros comuneros, que le arroja basuras, despojos y otros objetos inservibles a ese patio común, pero de uso exclusivo de uno de los comuneros.

Este, en algunos casos se decide a  cubrirlo en su propia garantía y la de sus familiares con un plástico transparente y colocado sobre soportes que no están anclados clavados  empotrados en el pavimento sino simplemente apoyados en él.

Las instalación de estas marquesinas, no tiene por qué alterar la estructura del edifico ni mucho menos poner en peligro el inmueble, siempre que no esté adherido a la edificación de forma fija y permanente, sino que sea fácilmente movible y transportable.

La finalidad de estas marquesinas o paraguas, es la de proteger al usuario de este piso que tiene acceso directo al patio, de toda esa cantidad de desperdicios o basuras que se arrojan desde las plantas superiores y que de otra forma le impedirían su normal uso y disfrute.

La limitación de estas marquesinas o paraguas no limita, coarta ni condiciona, en lo más mínimo el derecho de servidumbre de luces y vistas para los huecos existentes en los diferentes pisos del inmueble que dan al patio interior.

El resto de los vecinos, no sufrirá limitación ni menoscabo alguno en su ejercicio, ya que les seguirá entrando la misma cantidad de luz y en cuanto a las vistas pueden seguir esparciéndolas en todas las direcciones.

Por el contrario, al propietario del piso que ha colocado esas marquesinas, como usuario exclusivo del patio, le otorga una garantía de seguridad contra cualquier objeto que caiga o se arroje de las plantas superiores.

Los otros condueños podrán seguir utilizando su derecho a tender las ropas mediante la utilización de las palomillas establecidas al efecto, debiéndose unos y otros en el ejercicio de sus derechos, no causarse daños recíprocos en aras de una convivencia pacífica.

Por tanto, cuando estos tejadillos o paraguas en un patio común, no puede atribuírsele el significado de obra de albañilería, que constituye alteración de la estructura del edificio y sin que afecte a la integridad del inmueble, ni merme derechos de otros copropietarios, puede llegarse a la conclusión de que la instalación de las mismas es completamente legal y no requiere acuerdo unánime del resto de los copropietarios.

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