PENSIÓN COMPENSATORIA EN ARAGÓN

Pensión compensatoria en Aragón. La normativa actual de la legislación aragonesa otorga a la temporalidad un carácter preferente, y su fijación de forma indefinida es la excepción.

En cada caso, la decisión sobre la duración dependerá de determinados criterios que como sabemos están orientados a asegurar las necesidades básicas del acreedor, en coherencia con las posibilidades de satisfacerlas autónomamente en un futuro.

PENSIÓN COMPENSATORIA EN ARAGÓN

PENSIÓN INDEFINIDA

La concesión de la compensatoria en forma indefinida está configurada por la ley como una opción que carece de carácter preferente.

No obstante, así procederá cuando del análisis de la situación queda constatado un desequilibrio económico perpetuo.

En estos casos, como consecuencia de que con un alto índice de probabilidad el beneficiario de la prestación jamás conseguirá un medio de vida propio que le permita ser independientemente económica, no será oportuno introducir limitaciones temporales a la misma y deberá optarse por su concesión indefinida.

 ¿CUÁNDO SE CONCEDE UNA COMPENSATORIA INDEFINIDA? 

Los supuestos que dan lugar a la concesión de prestaciones económicas indefinidas suelen caracterizarse por el hecho de que el beneficiario posea alguno o varios de los siguientes aspectos: edad avanzada, ausencia de cualificación profesional, nula o reducida experiencia laboral, posibilidades prácticamente nulas de tener ingresos derivados de una actividad laboral, amplia dedicación a la familia durante largos períodos con especial énfasis, en caso de haber tenido a su cargo hijos deficientes o minusválidos o personas adultas dependientes, matrimonios de larga duración, salud precaria o minusvalías.

En la sociedad actual todavía existen matrimonios tradicionales con convivencia de larga duración, con mujeres de avanzada edad y salud precaria, que se han dedicado toda la vida o durante muchos años al cuidado de la familia y las tareas del hogar, que no disponen de formación y que ostentan bajas probabilidades de poder acceder al mercado laboral.

En este escenario el carácter indefinido se convierten en la única forma de compensar el perjuicio o desequilibrio económico derivado de la crisis conyugal.

Una prestación de carácter temporal garantizaría al cónyuge acreedor una cierta seguridad económica durante unos pocos años pero lo relegaría a una situación de desprotección y atención una vez transcurrido el plazo para el que se hubiese establecido.

La concesión de una prestación compensatoria indefinida o con carácter vitalicia comporta un marcado carácter de solidaridad post- conyugal y de hecho, esta modalidad es la que prolonga en mayor medida la solidaridad matrimonial después de la ruptura de la convivencia en la medida en que la prioridad al mantenimiento por el beneficiario de su nivel de vida siendo éste el que llevaba antes de la ruptura.

PENSIÓN TEMPORAL

La temporalidad se configura como la regla general o la opción preferente y según el Tribunal Supremo la temporalidad no es imperativa ya que con su admisión se exige que con ello no se resienta la función reequilibradora condición que obliga al Juez, a la hora de optar por fijar un límite temporal, a atender las especificas circunstancias del caso concreto y sobre todo aquellas que permiten valorar la idoneidad para superar el desequilibrio económico.

La temporalización no impide, que los Tribunales pueden reconocer prestaciones indefinidas cuando de acuerdo con las circunstancias del caso, el cónyuge acreedor no pueda alcanzar su independencia económica.

Así, cuando queda constatado un desequilibrio económico coyuntural, de modo que los cónyuges están todavía a tiempo de reemprender sus vidas, su autonomía e independencia económica, nada justificaría otorgar una indefinida en el tiempo y, en estos casos deberá optarse por la limitación temporal de la pensión.

En cualquier caso la duración que se fije reflejará el carácter temporal máximo de la solidaridad post conyugal y no dará cabida ni a prórrogas, ni a prolongaciones en el tiempo en atención a un cambio de circunstancias.

La temporalidad responde también, a la concurrencia de determinadas circunstancias específicas en el beneficio que pueden ser resumidas en atención a la juventud del mismo, esperanzas de reinserción social y corta duración del matrimonio.

La Ley piensa también en el hecho de que en la actualidad las crisis o rupturas afectan cada vez más a matrimonios de corta duración, con mujeres jóvenes que a lo largo de su vida han recibido algún tipo de formación y que o bien ya trabajan, o todavía están a tiempo de incorporarse en el mercado de trabajo.

En este contexto, no está justificado imponer a ninguno de los cónyuges un mantenimiento indefinido de lo otro, cuando resulte que este último puede superar en un periodo de tiempo razonable, el perjuicio o desequilibrio económico en atención a su carácter coyuntural.

Bajo este entendimiento se logra concebir la prestación compensatoria no como un seguro renta vitalicia que perpetúen un determinado modus vivendi, garantizado por el simple hecho de contraer matrimonio y que a la postre podría dar lugar a comportamientos oportunistas, sino más bien como un mecanismo que procure la autonomía económica del cónyuge más débil.

A este respecto, cabe decir que el Tribunal Supremo puso fin a la polémica debatida por las Audiencias Provinciales y se ha posicionado claramente a favor de la temporalidad de la compensatoria.

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