¿puedo pedir indemnización por acoso sexual?

¿puedo pedir indemnización por acoso sexual?

Querido Alberto:

Te escribo muy preocupada por la desagradable situación que estamos sufriendo en casa por un problema laboral de mi hermana Julia, al contarte nuestro asunto, no sólo me desahogo, sino que espero que le puedas encontrar algún tipo de solución.

Como ya sabes, mi hermana menor comenzó a trabajar hace poco en una importante empresa de nuestra ciudad, sus condiciones salariales eran buenas, y su puesto concreto muy cualificado dentro de su grupo profesional, puesto que se le contrató como auxiliar del Director de Comercio Exterior de una multinacional. Hace unos meses, mi hermana comenzó a venir a casa tras acabar su jornada laboral, irritable y nerviosa. Nadie sabía lo que le pasaba, hasta que después de innumerables intentos de acercamiento, he conseguido saber lo que le ocurría; paso a relatártelo.

Según Julia, su jefe, sin ningún pudor, no cesa de hacerle continuos comentarios escabrosos de contenido erótico y acercamientos personales no deseados, que constituyen, según creo, un claro acoso sexual. Dada su juventud, ella no sabe como zanjar la situación por miedo a que no la crean.

Su jefe, según nos hemos enterado después, no es la primera ocasión en que se ve inmerso en situaciones de este tipo, de las que siempre ha salido bien parado, no sólo airoso personalmente, por sus grandes habilidades sociales, sino fortalecido desde un punto de vista empresarial, ya que ha continuado en una imparable ascensión laboral dentro del seno de la Empresa, es un triunfador nato y la empresa siempre mira para otro lado en todo los que a sus ‘manías’ se refiere.

Como su puesto está relacionado con el Comercio Exterior, debe hacer frecuentes viajes dentro y fuera del país, a los que obliga a mi hermana a acompañarle, alegando que es parte del cometido de su contrato de trabajo, ya que Julia accedió a ese puesto en la Empresa, precisamente por su dominio de los idiomas, y por lo tanto, no sabe si puede negarse. Y es precisamente en este contexto de los viajes al extranjero, donde se han producido las más desagradables y diversas situaciones de acoso reiterado, siendo a veces muy graves.

Cuando está en la empresa procura encontrarse con mi hermana, a ser posible a solas, y al finalizar la jornada, cuando está tratando de ultimar su trabajo, con la guardia baja, pensando que ya ha pasado otro día y con la clara idea de volver a casa. Tal panorama ha producido en ella una situación de desasosiego, ansiedad, nerviosismo e irritación, que le ha hecho visitar a su médico de cabecera, remitiéndole el mismo a un psicólogo especializado en la materia.

Por estos problemas, mi hermana ha estado de baja 225 días. Una vez que parecía estar repuesta, volvió a su cometido laboral pidiendo un cambio de puesto que se le denegó, y nuevamente el empresario ha vuelto a las andadas: o la cita en su casa en horas de trabajo y allí, sentándose a su lado, comienza con tocamientos indeseados y le hace propuestas deshonestas o la pone en ridículo delante de algún compañero con comentarios obscenos y fuera de lugar. ¿Qué hacemos ante esto?

Carmen, ya veo que la situación es dolorosa y complicada pero debes ante todo tranquilizarte para que, primero puedas ayudar a tu hermana, y segundo, con la cabeza fría, puedas adoptar alguna de las posibles soluciones que te voy a proponer.

Dadas las circunstancias por las que pasa tu hermana, tiene que pedir una rescisión del contrato de trabajo de acuerdo con el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores, aunque antes deberá tomar otras medidas precautorias.

Es evidente que el acoso sexual se lleva a cabo de forma clandestina y con los menos testigos posibles, sin ningún tipo de publicidad exterior, por lo que es prácticamente imposible una prueba directa. Sus compañeros, aunque vean estas situaciones embarazosas, o incluso, aunque le den su apoyo, no se comprometerán a declarar en su contra por temor a las represalias del empleador.

Tampoco habrá evidencias físicas, salvo en los casos de violencia. Por lo que, será únicamente el testimonio de la propia víctima, que tiene una especial relevancia, con el que contaréis para evitar la impunidad de esta conducta. Por tanto, lo primero debéis hacer es ponerlo en conocimiento del Jugado de Instrucción para que se abran las correspondientes diligencias penales.

Como ya te he dicho, el testimonio de la victima puede ser prueba suficiente de cargo para conseguir una Sentencia penal favorable, siempre que su declaración sea verosímil y creíble desde un punto de vista objetivo y subjetivo. Es la única forma de atacar estas situaciones.

Una vez que tengas la sentencia penal, pide la extinción del contrato de Trabajo por incumplimiento grave de los deberes del empresario. La ley te otorgará una indemnización por la ruptura de la relación laboral equivalentes a 45 días por año trabajado.

Por último y simultáneamente con la rescisión, también podrás pedir un resarcimiento por daños morales ocasionados por el acoso, es una indemnización complementaria, ya que la derivada de extinción del Contrato de Trabajo es compatible con la reparación de los daños producidos por vulneración de los Derechos Fundamentales, es decir, ese trastorno mixto de ansiedad y depresión que le llevó a tu hermana a estar de baja 225 días.

Ambas indemnizaciones son compatibles en los supuestos de acoso moral o sexual pues:

• La indemnización por extinción del Contrato de Trabajo no guarda relación alguna con el daño, pues sólo se tiene en cuenta los años de prestación de servicios y salario día.
• Los perjuicios sufridos por tu hermana exceden claramente de la indemnización laboral tasada legalmente.
• Ambas reparaciones tienen una naturaleza absolutamente diferenciada y responden a finales plenamente distintas.
El esquema de acción de tu hermana debería ser:

I. Buscar un abogado que defienda y canalice las acciones a tomar. Nosotros estamos a tu disposición para todo lo necesario.

II. Denunciar penalmente los hechos.

III. Denunciar ante la Inspección de Trabajo.

IV. Pedir la rescisión del Contrato de Trabajo al amparo del artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores.

Carmen y Julia, agradecidas por estos consejos acudieron a mi despacho poco tiempo después para que empezáramos las oportunas actuaciones. Me produce una especial satisfacción el poder hoy aquí decir que conseguimos todo lo que iniciamos: la indemnización por rescisión del Contrato de Trabajo; La indemnización por los daños morales ocasionados por la angustia causada a mi cliente; y una condena penal.

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