Qué es el aval

Qué es el aval

El aval es, en sentido técnico preciso, un negocio jurídico cuya función principal y típica, es la de garantizar el crédito cambiario.

Junto a esta noción estricta, el Tribunal Supremo ha admitido un entorno mucho más amplio de aval, como contrato de garantía del cumplimiento de otros negocios.

Mientras que la finalidad principal del libramiento es crear la letra, al del aval bancario es únicamente reforzar la seguridad del tenedor de la letra de la definitiva satisfacción de su crédito.

Por tanto, es una declaración contenida en la letra, en la que el avalista asume junto al librado la responsabilidad de la letra de cambio, y por tanto de su pago.

El avalista puede ser una persona o varias, si el avalista la paga, podrá exigirle directamente al deudor o librado la suma pagada en su nombre.

ELEMENTOS PERSONALES

  • El avalista, es quien presta la garantía específica del aval; y puede ser:

    1. Un tercero, es decir una persona que hasta ese momento no haya asumido obligación alguna en el ese título.

    2. Un firmante de la letra, es decir, una persona que antes del aval haya asumido una obligación cambiaria.

  • El Avalado, es el obligado cambiario a quien se avala o cuya obligación se garantiza.

Puede ser cualquiera de los personajes cambiarios: el aceptante, el librador, uno de los endosantes e incluso otro avalista.

Si no se indica expresamente a quien se avala, se entenderá, sin admitir prueba en contrario, como avalado al obligado principal, es decir el aceptante.

FORMA DEL AVAL

Formalmente el aval se constituye a través de una declaración unilateral y no recepticia. En su aspecto escrito, el aval es de muy simple configuración.

Ha de hacerse constar en cualquiera de los ejemplares de la letra o en las copias, y no producirá efectos cambiarios el aval en documento separado.

No se exige por la ley que el aval se haga constar en ningún espacio concreto en la letra de cambio.

La práctica tradicional es situar la declaración el avalista en un lugar cercano del avalado, y dado que el aval más frecuente es el prestado por el aceptante, suele figurar en el anverso, normalmente en el espacio libre existente a la derecha del dorso en los impresos oficiales, donde se hace constar el nombre y domicilio del avalista.

No hay que utilizar ninguna expresión solemne para la expresión del aval, pudiéndose realizar mediante la utilización de la palabra “avalista” o “por aval”.

El avalista al asumir una posición aparentemente subordinada y autónoma respecto del avalado, responde de igual manera que este, aunque lo hace en virtud de una obligación distinta, cuya existencia y contenido solo dependen de la obligación avalada.

El avalista responde por tanto frente al tenedor de la letra, de igual manera que el avalado, es decir, aunque el avalista no promete directamente el pago, es tratado como un obligado directo y solidario con todos los obligados en la letra.

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