Renunciar a la herencia en Aragón

La repudiación de la herencia en Aragón es una declaración unilateral por la que el llamado a una herencia manifiesta su disconformidad con la cualidad de ser heredero, liberándose del llamamiento establecido en la sucesión por no querer aceptar la misma.

La consecuencia más inmediata es abrir una nueva delación (apertura de la sucesión),  recayendo este derecho sobre otro posible heredero.

La renuncia es un acto jurídico voluntario, unilateral y irrevocable, es decir, una vez producido no se puede dar marcha atrás sobre este negocio jurídico y debe realizarse siempre ante Notario Público, el Juez de Primera Instancia o los Agentes Consulares o Diplomáticos cuando es fuera de España.

Renunciar a la herencia en Aragón

La actual crisis económica ha generado un aumento considerable de las renuncias a la herencia en Aragón, habiéndose multiplicado por diez el número de casos en el que se repudia la misma, ante la imposibilidad de pagar el Impuesto de Sucesiones o bien, por las considerables deudas que tenía el fallecido.

En la práctica la crisis del mercado inmobiliario ha hecho que muchos pisos tenga un valor inferior al de la hipoteca bancaria por lo cual los herederos en muchos casos desde que estalló la burbuja inmobiliaria deciden renunciar a la herencia antes que hacer frente a su coste.

Si uno de los herederos renuncia a la herencia su parte se repartirá entre los que la hayan aceptado, pero el mayor problema surge cuando los herederos de primer grado renuncian a la misma ya que ésta herencia no desaparece, y pueden concurrir sucesivas líneas hereditarias establecidas por la Ley para las personas a las que hay que suceder sin testamento, es decir, hijos de los herederos, nietos, ascendientes, hermanos, sobrinos o primos del fallecido.

Cuando todos éstos renuncian la herencia según el Código Civil pasará al Estado o la Comunidad Autónoma correspondiente.

¿Cuáles son las razones de la renuncia en aragón?

En la práctica judicial las motivaciones más frecuentes suelen ser que el fallecido deja un patrimonio neto escaso y tiene deudas por valor superior al mismo, pero también pueden influir problemas de liquidez como no poder hacer frente a los Impuestos de Sucesiones y plusvalías que graban las herencias y que deberán ser abonados a la Diputación General de Aragón y Ayuntamientos.

La renuncia siempre debe hacerse en documento público y nunca de forma tácita, es decir, ha de expresarse la voluntad de renunciar de forma expresa.

En determinados supuestos la herencia puede aceptarse a beneficio de inventario, es decir, hasta donde alcancen los límites del patrimonio que ha dejado el difunto, de esta forma el heredero únicamente responde con los bienes hereditarios y nunca con los propios.

No obstante, esta institución en la práctica es escasamente utilizada y puede considerarse como una seguridad para el heredero.

La aceptación a beneficio de inventario puede ser complicada y costosa económicamente ya que el heredero deberá acudir al Juzgado de Primera Instancia correspondiente para tramitar la aceptación de este modo.

Casos muy frecuentes de repudiación son aquellos en los que hay únicamente un inmueble depreciado por la crisis económica de la burbuja inmobiliaria en la que en caso de aceptación del piso se pagaría mayor valor del que tiene en el mercado.

Pero, igualmente, pueden darse casos en la que el fallecido haya avalado deudas ajenas ya que con excesiva frecuencia los bancos e intermediarios financieros solicitan al que pide un préstamo bancario una fianza.

Situación que se da, igualmente, entre los Administradores de Sociedades Limitadas o Anónimas que han avalado operaciones bancarias de sus respectivas sociedades mercantiles.

El mayor problema que se puede plantear en estas situaciones es que el heredero no conozca las deudas de la sociedad al haber adquirido el fallecido, obligaciones con distintas entidades bancarias y no existir un registro público dónde consultar tal situación.

Igual situación se plantea en los avales cruzados realizados entre el colectivo de inmigrantes en las que los bancos exigían con independencia de la hipoteca el aval de un tercero.

Como éstos no tenían ninguna persona que les pudiese prestar la fianza se cruzaban avales entre personas desconocidas en una especie de aval protocolario, sin existir ningún tipo de relación entre las personas que lo realizaban y no existir ninguna razón explicable en la relación fiador- deudor.

En otros casos, es el heredero el que tiene múltiples deudas y dada su precaria situación económica decide no aceptar la herencia pasando ésta a otros parientes.

Cuando existen dudas acerca de la realidad patrimonial del fallecido y de sus posibles deudas se deberá realizar una investigación exhaustiva por parte del heredero, evitando de esta forma eventuales contratiempos y posibles disgustos económicos.

La renuncia a la herencia desde el punto de vista jurídico

La repudiación en Aragón es una declaración expresa y formal por la que se rechaza la herencia y sus efectos se retrotraen siempre al momento del fallecimiento del causante.

Repudiar una herencia lo puede hacer la persona heredera por sí mismo o bien mediante un representante especialmente designado por ella.

En el caso de los mayores de catorce años y los menores de edad se necesita siempre la asistencia de uno de los padres.

La aceptación y repudiación en los menores de catorce años o incapacitados sometidos a tutela corresponde siempre a sus representantes legales pero para poder realizar la renuncia se necesita autorización de la Junta de Parientes o del Juez.

Dado que los menores son representados por ambos padres puede aceptar en nombre del hijo cualquiera de ellos, sin embargo, la renuncia exigirá la intervención de los dos.

¿Qué plazo existe para repudiar la herencia?

El derecho a la renuncia no tiene señalado plazo específico alguno, sin embargo, cabe la figura de la llamada interpelación por la cual cualquier tercero interesado como pueden ser los acreedores pueden solicitar al Juez que se señale un plazo determinado para que el llamado a la herencia manifieste si acepta o renuncia a la misma.

Si transcurrido el plazo no se ha manifestado se tendrá la herencia por manifestada.

Mediante la repudiación el llamado a la herencia se quita de en medio, despojándose del derecho que le correspondía en virtud de llamamiento voluntario o legal.

La renuncia en perjuicio de acreedores

Si el llamado a una herencia renuncia a la misma derivándose un perjuicio para los acreedores, la Ley permite que éstos puedan pedir autorización al Juez para aceptarla en nombre de aquél y puedan, de esta forma, hacer efectivo sus créditos sobre el patrimonio hereditario.

En este caso, los acreedores se limitan a intervenir en la sucesión, sustituyendo el derecho que tenía ella al repudiante con la finalidad de poder cobrar sus créditos sobre el patrimonio hereditario del fallecido, teniendo un plazo de cuatro años a contar desde la repudiación del llamado principal a la herencia.

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