Responsabilidad y retirada de productos por su carácter defectuoso

Responsabilidad y retirada de productos por su carácter defectuoso

Todos, como consumidores, tenemos nuestras expectativas puestas en la seguridad de los productos que están disponibles en nuestras tiendas y comercios, siguiendo las correspondientes instrucciones que fueran precisas para su utilización.

Los Poderes Públicos llevan a cabo una efectiva labor de vigilancia a través de sus Servicios de Consumo, retirando de las estanterías aquellos bienes que, por su preparación o sus características, pudieran ser potencialmente peligrosos para nuestra salud.

Sin embargo, la realidad nos muestra que en ocasiones, y antes de que pueda detectarse cualquier fallo en su seguridad, algún consumidor o usuario resulta dañado por algún producto. Se trata de algo en cierto modo inevitable, pues no es posible un examen a conciencia de todo lo que se comercializa en nuestro país.

Es en estos casos cuando se habla de la responsabilidad del fabricante, o en su caso del importador, por los daños derivados de los productos que aquél pone en circulación, y que determina su obligación de reparar económicamente dichos daños.
» Productos que suelen protagonizar este tipo de casos

Si bien cualquier producto podría ser susceptible de dar lugar a responsabilidad en el caso de causar daños por su naturaleza defectuosa, en la práctica hay ciertos bienes que suelen aparecer con mayor asiduidad en este tipo de casos. Son, entre otros:

  1. Los juguetes y otros productos destinados a los más pequeños, por ejemplo aquellos que presentan piezas de pequeño tamaño y que podrían ser susceptibles de ser ingeridas accidentalmente..
  2. Los fármacos y productos de herboristería, como podrían ser las sustancias para adelgazar.
  3. Los productos de alimentación, especialmente frescos y cárnicos (como ejemplo aquí nos encontramos el caso de una señora que se rompió un diente al morder una aceituna por contener ésta un hueso, considerando que en su envase figuraba la etiqueta “sin hueso”).
  4. Los automóviles y sus componentes: fallos en el cinturón de seguridad, el airbag o los frenos, por ejemplo.
  5. Componentes eléctricos, como por ejemplo baterías de móviles u ordenadores portátiles, que se sobrecalientan excesivamente con el riesgo de que pudieran acabar  explotando.

» La retirada de circulación de los mismos

Cuando los defectos que presentan los productos tienen un carácter generalizado, derivándose de fallos en su proceso de diseño o de fabricación, resultando por tanto peligrosos para el conjunto de los consumidoresque potencialmente pudieran adquirirlos, las Autoridades de consumo proceden a su retirada del mercado.

No se trata de algo tan infrecuente. Tan solo en la Comunidad de Madrid se retiran anualmente en torno a 4.000 productos distintos. Algunos de los motivos más recurrentes para ello son:

  1. Posible peligro de asfixia o de quemaduras.
  2. Diseño defectuoso o peligroso, por ejemplo por presentar aristas cortantes.
  3. Efectos secundarios muy dañinos, algo muy corriente entre los productos farmacéuticos.
  4. Riesgos biológicos, por ejemplo por el contagio de legionelosis en el caso de productos derivados del huevo.

Todo ello tiene por finalidad que como consumidores podamos sentirnos seguros al adquirir un producto.

En todo caso, si hubieras sufrido cualquier tipo de lesión a causa del empleo de un determinado bien, podrías obtener una compensación económica que te permitiera paliar los daños sufridos. La asistencia de un abogado especialista te permitirá afrontar tu caso con las mayores expectativas posibles de éxito.

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