Separación de hecho y disolución de la sociedad de gananciales

SEPARACIÓN DE HECHO Y DISOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD DE GANANCIALES

En ocasiones los cónyuges proceden a Separarse de Hecho, es decir, sin acudir a la Vía Judicial o a los Capítulos Matrimoniales.

El problema que se puede plantear es que durante estos periodos en que ambos cónyuges viven en alojamientos distintos y se encuentran desprovistos de todo lazo emocional, pueden generarse nuevos negocios jurídicos como Compraventas o creación de empresas, de los que luego el otro cónyuge pretenda aprovecharse.

La Jurisprudencia del Tribunal Supremo con la finalidad de evitar una actuación contraria a la buena fe y evitar el abuso de derecho, ha considerado que procede dar por disuelta la Sociedad de Gananciales en los casos de Separación de Hecho prolongadas en el tiempo.

También cuando los cónyuges ha rehecho sus vidas tanto económica como emocionalmente constituyendo unidades convivenciales con otras personas.

Se argumenta en estos casos que rota la convivencia conyugal, no cabe que se reclamen por un cónyuge derechos sobre unos bienes a cuya adquisición no contribuyó.

En estos casos se utiliza como argumentación que tales conductas son contrarias a la buena fe y conforman un claro abuso del derecho al ejercitarse uno aparente más allá de sus propios límites éticos.

Ahora bien la Sala de nuestro Alto Tribunal requiere como elemento indispensable la existencia de una inequívoca voluntad de poner fin con la Separación de hecho al Régimen Económico Matrimonial.

Esta intencionalidad de romper los lazos económicos matrimoniales puede obedecer tanto a una separación fáctica, seria prolongada y demostrada o acreditada por actos subsiguientes de formalización judicial de la separación.

Se exige siempre como requisitos que los referidos bienes se hayan adquirido con caudales propios o generados con el trabajo o industria de uno de los cónyuges a partir del cese de la convivencia.

Esta Doctrina de la Separación de Hecho no se funda tanto en la distancia temporal entre que la misma se produjo y la adquisición del bien, sino en la constatada voluntad de los consortes de poner fin a su convivencia, desapareciendo en tal caso la comunidad de vida, que es la esencia del Régimen Económico Matrimonial.

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